Más de 500 migrantes permanecen bloqueados en el mar por los puertos cerrados

Por EFE martes 13 de agosto, 2019

EL NUEVO DIARIO,  ROMA.- Más de 500 inmigrantes permanecen bloqueados en aguas del Mediterráneo central, a bordo de los barcos de la ONG española Open Arms y de Médicos Sin Fronteras (MSF), “abandonados” por Europa y ante los puertos cerrados de sus países meridionales.

La embarcación de Open Arms se encuentra a unas 29 millas de las costas de la isla italiana de Lampedusa (sur) desde hace doce días con 151 inmigrantes, después de la evacuación de un hombre a Malta y dos mujeres enfermas a Italia, estas últimas junto a seis familiares.

Mientras que otros 356 inmigrantes han sido acogidos a bordo de la nave Ocean Viking, fletada por MSF y SOS Mediterranée y que ha desempeñado cuatro operaciones de rescate en las últimas horas navegando las aguas internacionales frente a Libia, donde permanece.

Los dos barcos no pueden desembarcar a estos rescatados en los que consideran los puertos seguros más próximos, Malta e Italia, pues prohíben el acceso a sus aguas territoriales a las ONG.

En el caso de Italia, su ministro del Interior, Matteo Salvini, avanzó que no depondrá su política de puertos cerrados a las naves de las organizaciones humanitarias, a las que acusa de incentivar la inmigración irregular desde África con su mera presencia.

El líder ultraderechista publicó una fotografía en sus redes sociales en la sede del Ministerio y escribió: “Trabajando desde esta mañana para evitar el desembarco de 500 inmigrantes”.

En el caso de los rescatados por las ONG francesas, dijo que “Libia ha mostrado su disponibilidad a ofrecer un puerto de desembarco”, pese a que este país africano, en guerra desde 2011, no es considerado un puerto seguro por numerosos entes internacionales.

Por otro lado, sobre los inmigrantes de Open Arms, el político italiano ha prohibido su entrada en aguas territoriales y ha instado a que ponga rumbo hacia España, pues considera que este país debe hacerse cargo de los rescatados.

“Os contaré cómo se desarrolla todo, pero yo no me rindo”, dijo, después de arremeter contra el “millonario” actor Richard Gere, que ha llevado víveres a la embarcación de la organización española.

Mientras, la Comisión Europea afirmó que está en contacto con los Estados miembros de la Unión Europea para explorar soluciones para estas personas, a la deriva en medio del mar, aunque no ha iniciado todavía una coordinación pues ningún país se lo ha solicitado.

A bordo del buque de Open Arms los inmigrantes siguen esperando una solución que permita su puesta a salvo en tierra firme, todos hacinados en su cubierta, donde charlan, matan el tiempo y uno de sus niños comienza a gatear, según mostraron en un vídeo.

Es su décimo segundo día en el mar y en las próximas horas la tripulación espera un empeoramiento de la meteorología, con fuertes ráfagas de viento y un aumento del oleaje.

La ONG lamentó esta situación en sus redes sociales, asegurando que “cada día que pasa es más difícil”, y arremetió contra los países de Europa por no permitir el desembarco de estos inmigrantes salvados en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo.

“Es infame el silencio de Europa. La falta de humanidad y empatía les hace más culpables”, reprochó la organización.

La ONG ha solicitado a la embajada española en Malta asilo para 31 menores que se encuentran a bordo, aunque el ministro de Fomento en funciones de España, José Luis Ábalos, ha asegurado que el capitán “no tiene capacidad jurídica” para hacerlo.

El fundador de Open Arms, Óscar Camps, tachó esta situación de “secuestro en medio del mar” y rechazó viajar hasta un puerto español por el riesgo que supondrían cinco días de travesía con 151 inmigrantes a bordo, rechazando así la exigencia de Salvini.

Pero se dirigió por Twitter al presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, para que “tomen una posición firme frente a aquellos países que inclumplen las leyes y convenios internacionales y lo denuncien al Tribunal Internacional del Derecho del Mar en Hamburgo”.

Le instó, en definitiva, a defender a las organizaciones españolas y los derechos de los inmigrantes salvados por los barcos españoles: “No haga creer a los españoles que Open Arms es el problema, el problema se llama Salvini”, insistió.

En tierra firme, en el centro de una asfixiante Roma, el ministro ultraderechista siguió utilizando el tema de la inmigración y su mano dura con fines electoralistas, ahora que ha roto su coalición de Gobierno con el Movimiento Cinco Estrellas y pide nuevas elecciones, consciente de su empuje como primer partido del país.

En este sentido arremetió contra el Partido Demócrata, que gobernó la pasada legislatura, y le atribuyó el “regalo” de 500.000 inmigrantes, a pesar de que la caída de las llegadas a Italia desde el norte de África ya empezó durante ese gobierno de centroizquierda.

 

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