Más allá del reino de la conciencia

Por Leonardo Suriel Morel viernes 7 de abril, 2017

He tomado prestado este título de una serie dramática de Hong Kong de 2009 dirigida por Fong Chun Chiu, la cual se desarrolla a través del papel protagónico de dos mujeres que llegan al Palacio Imperial para intentar obtener poder que ambicionan desesperadamente. La trama narra la lucha palaciega, de estas mujeres, que ansían la conquistar del poder: Lau Sam Ho y su sierva, Yiu Kam Ling utilizando la excusa perfecta, su codicia por el poder la disfrazan de una causa justa: “proteger” al Príncipe Lee Yi de aquellos que intentan hacerle daño; su actitud va más allá del reino de la conciencia, porque lo que subyace en el fondo es el poder, no es “proteger, ni defender”; en el caso nuestro es la misma treta, no es “proteger, ni defender” al pueblo dominicano, sino tomar el poder por el poder; a través de la marcha verde; el pecado está, en ocultar la agenda en donde están sus verdaderas intenciones.

 

Hay pueblos como seres humanos que se pasan la vida prisioneros de sus propios pensamientos, y sin identidad propia, producto de una mente estrecha configurada por el miedo y condicionada por un pasado de derrotas; en cada pueblo, como en cada ser humano hay una dimensión que es mucho más profunda que el pensamiento, es la esencia misma de las personas o de los pueblos que no está sujeta a ningún condicionamiento o interpretación, es la quinta esencia de las ideas: La conciencia, que cuando las personas o los pueblos la pierden mueren por falta de dignidad.

 

La conciencia es más profunda que las ideas y es el juez que está por encima de las ideologías, es la alarma que nos previene de los pensamientos malignos que producen una mala conciencia. Dios ha dotado al ser humano y a los pueblos de libre albedrío, por tanto cada persona, nación o pueblo elige el camino a seguir. Cuando se está en la dimensión de la conciencia entonces es que el hombre o el pueblo ha encontrado el camino hacia la libertad. Pero esta herramienta pensante, estadio superior de las ideas, la conciencia, es el arma más poderosa de los hombres y los pueblos que le conduce a la redención.

 

Porque el reino de la conciencia es más poderoso que el reino de la inconsciencia, una mente ingeniosa sin conciencia es como un pueblo insensato que puede ser extremadamente peligroso por no haber despertado del sueño de esclavitud que lo tienen sometido quienes lo han gobernado; por eso, se debe concienciar al ciudadano y a los pueblos hasta lograr producir una conciencia individual que su suma dará la conciencia colectiva hasta que lleguemos a la configuración de una conciencia nacional que defienda los intereses de la República Dominicana contra los enemigos que nos quieren vender como pueblo. Por tanto; cuando no se siembra conciencia no se puede cosechar libertad.

 

El silencio no necesita palabras para comunicarse porque habla a través de la conciencia, esta fuerza invisible que dirige a los pueblos por el camino de la luz y la perfección; cuando se escucha y se cree al llamado de la verdad. Si los traidores a la patria se tomaran un minuto de silencio por sus conciencias muertas, por lo menos, harían un gran servicio a la nación, dando una muestra de dignidad, si su lengua guardara duelo; entonces comprenderían la riqueza que encierra el silencio para meditar; pero sé que es imposible que lo hagan porque el silencio es un lujo muy costoso de la prudencia y sólo los seres sabios e íntegros poseen este tesoro y saben cuando utilizarlo.

 

Pueblo Dominicano no desmaye por tu soberanía porque se acerca el día de la redención, mantengámonos firme hasta la victoria; cuando la maldad que existe en los que nos han gobernado te turbe la conciencia y las tinieblas te nublen el corazón piensa en la sangre caída en los campos de batalla de nuestros héroes y padres de la patria porque no fue en vano; como no lo ha sido en vano, la sangre que derramó Jesucristo en la cruz del Calvario por la humanidad; ninguna sangre derramada en verdad y conciencia perecerá sino que germinará y se multiplicará, a través de la semilla que son los niños que tomarán el relevo levantando la antorcha, para que la bandera dominicana siga ondeando en los aires patrios, con la palabra gloriosa de Dios, Patria y Libertad. Pero tenemos que dar el ejemplo para que esto pueda suceder ahora. La conciencia es ese conocimiento comprometido con la verdad, los hombres y los pueblos ante determinado deber o situación que se presente; ella nos llama a actuar con responsabilidad contra la injusticia, la corrupción, la impunidad y la manipulación de quienes se quieren vender como la única salvación y solución de República Dominicana: La marcha verde.

 

El silencio es una excelente y valiosa herramienta que puede ser utilizada en tiempos revueltos de ansiedad, estrés y nerviosismo; la República Dominicana se le está yendo de las manos a sus enemigos, porque el pueblo está despertando y no por la marcha verde, que están intentando capitalizar el descontento, para su beneficio, la frustración de todo un pueblo que se ha cansado de un sistema corrupto inoperante y que la marcha verde intenta salvar con un cambio de imagen. El problema no es de persona es de sistema; Danilo se puede ir mañana y sino se cambian las estructuras de injustica, el sistema de corrupción y de impunidad seguirá igual.

 

El gobierno como la oposición tradicional no se han percatado de que cuando se carece de riqueza interior, no podemos interpretar las señales que nos envía la sociedad; el pueblo quiere cambio, pero no más de lo mismo; queremos cambios estructurales no un cambio cosmético para guardar las apariencias; en la marcha verde están los defensores de la agenda LGTBI, los defensores de la fusión con Haití, los pro-aborto, corruptos del pasado y toda una agenda que va encontrar de los principios y valores sobre los cuales se fundamentó la República Dominicana: La Palabra de Dios. Por tanto, rechazamos esa moral de manual, que va contra nuestra cultura, que nos quieren imponer desde fuera, y va contra nuestra fe que es cristiana; el vudú es ajeno a nuestra creencia y no pasará en esta nación, porque el centro de República Dominicana es Jesucristo.

 

Pueblo dominicano el deber nos llama a ser patriotas razonables y responsables, porque no tenemos grandes líderes, ni grandes partidos que nos puedan conducir en estos momentos difíciles que vive la nación, pero si tenemos fuertes valores de identidad en los que creemos como pueblo que son: Dios, la patria y la libertad; que son más poderos que los enemigos que nos venden.

 

 

 

 

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