Martínez Villanueva afirma en la CCRD hay que constituir un espacio ético y de solvencia moral

Por Luis Brito martes 6 de abril, 2021

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El postulante a un puesto para el pleno de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana (CCRD) Roberto Martínez Villanueva, dijo que  resulta necesario constituir un espacio ético, de solvencia moral y probidad absoluta desde el epicentro en la misma institución fiscalizadora, para de ahí partir a toda la colectividad nacional.

Manifestó que un organismo como la CCRD, llamado a detectar y exponer inconductas, no puede, bajo circunstancia alguna, incurrir en esas faltas en su propio cuerpo, como tampoco disipar su responsabilidad ante el más leve asomo de esta lacra, en otras entidades.

Martínez Villanueva ofreció estos y otros conceptos durante su intervención por ante la Comisión Especial del Senado para la selección de los miembros que integrarán el nuevo pleno de la Cámara de Cuentas.

Dijo que, de ser escogido miembro del pleno o presidente de la CCRD, implementará fórmulas que sirvan de sostén de las nuevas medidas a ser introducidas, y no como ha sucedido, de retranca a su buena marcha.

Añadió que, para ser miembro de la institución fiscalizadora de los recursos del Estado, en sus integrantes tiene que primar el anhelo de servicio ciudadano y la pulcritud más acrisolada, unido a una reconocida competencia profesional en sus respectivas áreas y bajo condiciones de irrestricta independencia política.

“Los nuevos incumbentes tendremos que consignar con hechos que la corrupción es práctica execrable, punible en lo moral y en lo jurídico. Y que, como tal, debe ser borrada del proceder de quienes aman su país y desean verle próspero, respetable y justo”, añadió.

A continuación, El Nuevo Diario reproduce íntegras las declaraciones de Roberto Martínez Villanueva ante la referida comisión:

PALABRAS ANTE LA COMISIÓN ESPECIAL DEL SENADO DE LA REPÚBLICA PARA LA SELECCIÓN DE LOS MIEMBROS DE LA CÁMARA DE CUENTAS. 5 DE ABRIL,2021.

Señor presidente de la Comisión Especial del Senado, Honorable Antonio Taveras Guzmán.

Honorables Senadoras y Senadores de la República.

Ya conocida la hoja de vida y mi vasta experiencia en el sector público, esta convocatoria me proporciona la oportunidad de presentar a esta Comisión -y por su vía a los miembros de este cuerpo legislativo- mis propuestas para la conducción de la Cámara de Cuentas en el próximo cuatrienio -que de merecer la aprobación final dentro de este proceso de selección- implementaría con plena entrega y cabal profesionalismo.

Me referiré tanto a los correctivos que se tendrán que aplicar para superar el actual estado de cosas, como a la introducción de sistemas de modernización en uso por una nutrida cantidad de naciones, cuyas economías son similares o aún menores que la dominicana.

En primer término y como correctivo inicial, resulta necesario constituir un espacio ético, de solvencia moral y probidad absoluta, que tenga su epicentro en la misma institución de cuentas, para de ahí partir a toda la colectividad nacional.

Que el organismo llamado a detectar y exponer inconductas no pueda, bajo circunstancia alguna, incurrir en esas faltas en su propio cuerpo, como tampoco disipar su responsabilidad ante el más leve asomo de esta lacra, en otras entidades.

Su punto de partida será el Pleno, que, en calidad de cuerpo dirigente, se habrá de autoimponer su propio Código de Conducta.

Conocedor de las causas y motivos de muchos desencuentros del pasado, les aseguro que, de ser seleccionado a encabezarlo, el nuevo Pleno sabrá implantar fórmulas de buen entendimiento entre sus miembros, que sirvan de sostén de las nuevas medidas a ser introducidas, y no como ha sucedido, de retranca a su buena marcha.

Para alcanzar esta condición, en el proceder de cada uno de sus componentes, tiene que primar el anhelo de servicio ciudadano y la pulcritud más acrisolada, unido a una reconocida competencia profesional en sus respectivas áreas y bajo condiciones de irrestricta independencia política.

Los nuevos incumbentes tendremos que consignar con hechos que la corrupción es práctica execrable, punible en lo moral y en lo jurídico. Y que, como tal, debe ser borrada del proceder de quienes aman su país y desean verle próspero, respetable y justo.

Un proceder que los antiguos llamaron “el principio recto”.

Tan pronto sea instaurado, propongo que el Pleno dé inicio a la implementación de un Plan de Trabajo consistente de seis pilares:

1-Sistema preventivo anticorrupción “compliance” o de ética en la función pública, combinando acciones con la Contraloría General de la República y la Dirección General de Ética e Integridad;

2-Nueva e innovadora estrategia comunicacional, incorporando modelos exitosos de otras entidades de fiscalización superior y de organismos internacionales;

3-Elaboración de un eficaz Plan Anual de Auditoria, siguiendo criterios de materialidad e interés social, así como de aplicación de rigurosas guías y normas técnicas, basadas en mejores prácticas;

4- Restructuración, capacitación continúa de los recursos humanos e introducción de mejores tecnologías en la Dirección de Auditoría y otros departamentos claves;

5-Optimización de los servicios de la Oficina de Declaración Jurada de Patrimonio y de la Escuela Nacional de Cuentas;

6-Estrategia de largo alcance en formación ciudadana contra la corrupción, coordinándola con los Ministerios de Educación y de Educación Superior.

En lo tocante a los recursos humanos de la institución, segmento crítico del accionar evolutivo de estas transformaciones, asumo el compromiso de aplicar el Marco Común de Evaluación -conocido por sus siglas CAF- modelo expresamente diseñado para el sector público y herramienta capaz de diagnosticar la situación real de la institución, para así poder aplicar los correctivos precisados.

Esto permitirá proporcionar servicios de calidad, destinados a satisfacer el reclamo de una ciudadanía cada vez más consciente de sus derechos y prerrogativas constitucionales.

Señoras y señores.

Al decidir emprender este tránsito, mis progenitores –personas de bien, sencillas y probas- me contemplan en silencio.

A ellos debo las convicciones de honor y decencia que me impulsan.

Por su parte, mi cónyuge, idénticamente inspirada de la responsabilidad que entraña esta aspiración, asume a conciencia plena, la alta cuota de abnegación que este compromiso conllevaría.

Mi descendencia, integrantes de la nueva generación, aguardan con gran expectación e ilusión de futuro, los aportes que su padre pueda hacer por un cada vez mejor país.

A unos y otros; y a ustedes, señoras y señores legisladores, no les defraudaré!!!!!