Margarita Cedeño y la Historia

Por Borja Medina Mateo domingo 1 de diciembre, 2019

Debo hacer la salvedad de que la Doctora Margarita Cedeño de Fernández y quien escribe no se han conocido de la mejor manera. Pues, quizás, cada uno en su lugar, ha asumido como propias ideas de terceros y ha sido intransigente con la realidad de las cosas. Pero, eso no impide que ambos en algún momento hagamos un reconocimiento a nuestros respectivos méritos en otros aspectos, salvaguardando evidentemente, su alta investidura de excelentísima vicepresidenta de la República Dominicana.

Además, compartimos amor por alguien que, en efecto, más que distanciarnos tiene la fuerza suficiente para dejar cualquier cosa a un lado y hacer que hoy vean la luzalgunas ideas esgrimidas en privado.

A partir del 1996

Para cualquier persona, cercana o no, era evidente la estrecha relación de la Dra. Margarita Cedeño con el Dr. Leonel Fernández en el primer período gubernamental del Partido de la Liberación Dominicana -PLD- en 1996. Esto, por supuesto, precedido por una relación académica, profesional y personal de mutua admiración y afinidad.

He sabido (por cuenta propia) que, Doña Margarita, dedicó sus esfuerzos a formarse para que su apoyo sea técnico y materialmente constatable a favor de aquella gestión y, en consecuencia, del pueblo dominicano. Lo cual, se pudiese interpretar como razón suficiente para que el respeto y la valoración del Dr. Fernández por ella se acrecentara.

Naturalmente, concluido ese gobierno, aquello continuó en el ámbito privado en lo que fuera el bufete de abogados del expresidente: Fernández & Asociados; hoy Fernández & Fernández Abogados bajo la dirección del Lic. Omar Fernández Domínguez.

En esos años se consuma lo advertido: Leonel Fernández y Margarita Cedeño se convierten en marido y mujer, es decir, esposos. Al mismo tiempo, en padres de una niña que lleva por nombre: Yolanda América María Fernández Cedeño.

Ahora bien, entre 2004 y 2012, siendo Primera Dama,encabezó una de las gestiones más dinámicas, proactivas y eficientes a favor de las causas sociales del pueblo dominicano. Por lo que, desde entonces, su figura se ha colocado entre las más populares del país. En adición, obviamente, a sus cualidades histriónicas y su típica forma de interactuar con la gente.

De ahí que, en el año 2011, su nombre fuera barajado para ocupar la presidencia de la república en sustitución de su esposo para el 2012. Así se perfilaba. Se hicieron mediciones privadas que vaticinaban una amplia ventaja y posibilidad de llegar al poder, frente a todos lospostulantes en ese escenario. A pesar de que uno de ellos desconociese los estudios citados. Tal vez, porque hubiese sido una vergüenza pública para quienes así entienden el hecho de que, un exministro recién conocido a nivel nacional se impusiera como candidato del PLD por encima de quien había sido su presidente por más de 17 años. Lo que, en palabras del Prof. Juan Bosch, sería: “Las cosas se hacen e interpretan con el grado de bondad que nuestra alma tenga.”

En síntesis, Doña Margarita se midió y obtuvo buenos números como resultado.

2012 y siguientes

Margarita Cedeño asumió la vicepresidencia de la República Dominicana en el año 2012 y, por tal motivo, accede a la membresía del Comité Político del PLD. Por eso, su comportamiento se ha circunscrito al ámbito laboral e institucional. Es decir, se ha concentrado enejercer sus funciones e impregnar de innovaciones el Gabinete de Políticas Sociales que coordina hoy día. De ahí, su popularidad se ha mantenido positivamente y su tasa de rechazo en la población sin sufrir una variación exuberante.

Pero, en el 2012, se puso en marcha una conspiración de destrucción moral y política contra su marido. En ocasiones, se ha identificado el ala opuesta a su despacho en Palacio como el epicentro de esas campañas negativas y sucias. Lo cual, la ha colocado en una posición muy difícil. Puesto que, un vicepresidente ocupa una cuota importante en la representación del país. Por consiguiente, lo que haga o deje de hacer, lo que diga o deje de decir, es medido en esa dimensión.

Sin embargo, algunas declaraciones pudieron haberle jugado en contra en el ámbito personal en estos años, como: 1) “Mi corazón y apoyo al presidente Leonel Fernández. Pero mi lealtad está con el presidente Danilo Medina”; 2) “Seguiremos durmiendo en la misma cama, pero gobernando en sillas diferentes”; y 3) “Creo que el voto automatizado es un paso de avance que hemos dado”.  Esto así, porque las tres se han producido en los momentos más lúgubres de la figura y causa de su esposo.También, porque en esas expresiones el pueblo dominicano no lograría evidenciar la solidez de su relación y los principios de fidelidad y lealtad que la habrán sustentado a lo largo del tiempo. Sobre la que, vale decir, que, para el próximo mes de febrero, seis días antes de las elecciones municipales, estarían cumpliendo 17 años de matrimonio.

Tales pronunciamientos han de suponer reacciones personales y emocionales, inherentes a la condición humana y que no trascienden al escenario público. Pero que, pueden crear un ánimo distinto al de momentos mejores como los descritos al principio. Donde solo la comunicación franca y sincera, la humildad, la fidelidad y la lealtad absoluta permitirían la elaboración de un proyecto que, personal y políticamente, sea viable.

Siempre he sostenido que Doña Margarita es un buen producto político. Pero, se ha confundido su popularidad e influencia con liderazgo. Su participación en la política aún no puede ser calificada de “líder”, debido a que, para ello, habría que contar con una estructura social o partidaria propia que le permita reunir a sus seguidores y, luego, convertirlos en votos en un certamen electoral a nivel municipal, congresual o presidencial.

La historia…

Su espacio político natural ha sido el de Leonel Fernández. Su ascenso en el PLD, su llegada a la vicepresidencia y la posibilidad real de construir una estructura política están con su esposo. Así lo ha visto, vivido y reconocido el pueblo dominicano.

La población dominicana es de creencias, tradiciones y valores. Cree en Dios, cree en el matrimonio y la unión de un hombre y una mujer, en síntesis, cree en la familia. Esto es, en gran medida, lo mismo que ha promovido y promueve la Dra. Cedeño: lo ha hecho con la propuesta del Código de Familia, lo hizo con la campaña en valores “Bien por ti”, lo hace actualmente con iniciativas en contra de la violencia de género y el matrimonio infantil. En fin, ella conoce muy bien la importancia que revisten estos temas para los dominicanos y, a su vez, lo que implicaría y significaría lo opuesto a ellos.

Sin embargo, voces halagüeñas se colocan alrededor de personas con posiciones como la de ella y articulan argumentos e ideas que lucen atractivas, pero, en esencia, esconden únicamente su interés de permanecer con su mínima cuota de poder y privilegios. No corresponden, en ninguna circunstancia, a criterios de trabajo o principios de vida, mucho menos a una causa justa. Así como hayotros colaboradores y amigos, sinceros y de sentimientos nobles, pero que generalmente por ser minoría, no son escuchados.

Por consiguiente, muchas personas en la opinión pública y en las redes sociales, se han precipitado con respecto a sueventual salida del PLD y su ruta política al lado de su esposo. Han llegado, incluso, a calificar sus movimientosrecientes como un acto de traición. Lo cual es extemporáneo, pues, al referirse a los temas propios de la división del PLD dejó claro que su función pública no estaba en juego y que estaba reflexionando la situación política en su intimidad, la cual, suponemos, incluye a su esposo.

Algunos hablan de que se trata de una táctica bien aplicada. Lo interesante sería evidenciar cuál es la estrategia, ya que, si se trata de continuar en ese partido el mismo pueblo que, ha visto con buenos ojos las luchas en valores que ella ha dirigido, será el que le dará un lugar en la historia al que se accede con la cabeza hacia abajo y por la puerta trasera. En cambio, si versa sobre el curso normal de la naturaleza, de la familia, del amor genuino y de los principios como la humildad y la lealtad, su posición encumbrada junto a las heroínas de nuestra historia estaría garantizada.

Esa última idea, probablemente, sería el nacimiento del liderato político y la preeminencia social de la mujer en la República Dominicana. Asimismo, como la oportunidad de que los nietos sean mecidos por sus abuelos en la misma mecedora.

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