El manoseado tema del desarrollo en los países latinoamericanos

Por José Núñez martes 12 de septiembre, 2017

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Sí, este tema del desarrollo ha sido y es tan manoseado en nuestras naciones como difícil ha resultado poder descifrarlo o llegar a tan deseado peldaño socioeconómico.

Desde mucho antes de la Obra, “Las Venas Abiertas de América Latina”, que es un ensayo global de la región, publicado por el escritor uruguayo Eduardo Galeano en 1971, cuando contaba con apenas 31 años de edad, o la del economista americano Dudley Seers (1920-1983), que se interesó en la teoría del desarrollo económico, donde ambos describen nuestras realidades tal cual dos gotas de aguas, pero lo de espanto es, que hoy, a casi 50 años después, con avances y mejorías notables, el desarrollo se nos hace como una cruz y peor que “la Espada de Damocles”, ya que la realidad nos da de frente.

Dudley Seers dijo, las siguientes características positivas de los países desarrollados no están presentes en los países pobres o subdesarrollados, citemos algunas; las que están ligadas a los factores de producción, al comercio exterior, hacienda, hogares, ahorro e inversión…

Y agregó, “lo que hay que preguntarse acerca del desarrollo de un país es: ¿qué ha sucedido con la pobreza?, ¿y con el desempleo?, ¿con la desigualdad? Si los tres alcanzaban antes niveles elevados y ahora han disminuido, podemos afirmar sin lugar a dudas que ha habido un proceso de desarrollo en el país en cuestión. Pero si uno o dos de estos problemas fundamentales ha empeorado, y sobre todo si han sido los tres, no podemos llamar a ese proceso “desarrollo” aunque la renta per-cápita se haya multiplicado por dos”.

También en la magistral obra para su época, y que mantiene mucho sentido de actualidad, “El Subdesarrollo Latinoamericano y la Teoría del Desarrollo”, escrita por Osvaldo Sunkel y Pedro Paz, en México, en el año 1980, donde se hace un análisis crítico desde diferentes vertientes, también nos dicen el por qué de la realidad de los pueblos latinoamericanos, que a pesar del tiempo transcurrido, siguen manifestándose en la actualidad las falencias del subdesarrollo.

Existen docenas de obras, cientos y cuidado si no sobrepasan el millar, que tratan el tema del subdesarrollo latinoamericano. Hay diagnostico del pasado y de hoy, del presente, que abordan el problema con mucha propiedad, de cómo lograr el  desarrollo en nuestra región o en un país en particular de la misma, pero cuando llegan a plantear el camino o los caminos para alcanzarlo, éstos no han sido efectivo y las oportunidades se hacen más resbalosas, algo así como un palo ensebado.

Además existen los estudios, diagnósticos, recomendaciones, modelos económicos a seguir, de décadas y actualizados, indicando cómo se puede superar el subdesarrollo en la región y en cada uno de los países en particular, realizados por instituciones experimentadas, influyentes, de pesos y reconocimiento mundial, tipo el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)…, por supuesto, estas instituciones primero velan o protegen sus intereses.

Otras instituciones de similar prestigio a nivel regional y del mundo, no se han quedado atrás haciendo su aporte para desarrollar a plenitud la región, como son; la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), localizada en Chile, adscrita a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y el Sistema Latinoamericano y del Caribe (SELA), que es un organismo regional intergubernamental con sede en Caracas, Venezuela…

Definitivamente, es una aspiración ver cuál será el primer país de la región que dé el anhelado salto al desarrollo integral de su pueblo, han habido algunos que lo han coqueteado, como por ejemplo; Chile, por cierto, a un costo social muy elevado, Argentina, Brasil, Panamá…, pero que con los años ponen la reversa, la situación también se estanca o empeora, no se mantiene el momento positivo por largos años en sus economías, por más de una década digamos, hasta que llegue a una era, parece como un trampolín, pero con tendencias más al declive en sentido general.

Existen muchas complejidades y grandes contrastes en todas las regiones, países, ciudades, y hasta en los sectores y barrios entre los diferentes territorios de los mismos países de América Latina, y cuando no es una cosa es la otra.

Por ejemplo, si baja la pobreza sube la desigualdad, si se reduce el desempleo, aparecen los bajos salarios y niveles de inflación elevados, mientras que con la redistribución equitativa del ingreso, lo que se discute es como tratar de equilibrarlo un poquito, porque llegar a niveles óptimos, se ha hecho una utopía.

Y no vamos a caer en mencionar cifras como el PIB, tasa de desempleo, distribución del ingreso, balanza de pagos, niveles educativos, de natalidad y mortalidad, deuda externa e interna, el valor de la moneda, ahora también la violencia de género, la seguridad social, la brecha digital, la inversión en investigación…, en fin, toda una serie de informaciones estadísticas que para el caso de nuestra región lucen generalmente frustrantes y en muchos casos negativas, y cuando son menos malas, se presentan estancadas o con mejorías leves, de corto plazo casi siempre.

Ahí están los detalles del por qué somos una región de países que van desde muy pobre, pasando por pobre, medianamente pobre, de renta media o con niveles de desarrollo con cierta decencia, hasta con varios de éstos que han estado y están algunos tres o cuatro en la puerta del desarrollo, pero hay una gran verdad, no se ha podido alcanzar el desarrollo económico en ningún país latinoamericano.

¡Cuándo ocurrirá el anhelado sueño en algún pueblo de nuestra querida América Latina!?

¡Ojalá que este sueño puedan verlos nuestros descendientes en su tercera o cuarta generación; los bisnietos y los tataranietos!