Mano dura contra la delincuencia ¿Funciona?

Por Sandy M. Mota Santana Miércoles 19 de Abril, 2017

De acuerdo con Zygmunt Bauman los individuos necesitan seguridad, protección y certidumbre para pensar y actuar racionalmente. Seguridad entendida en términos de estabilidad del mundo en el que cada persona desarrolla su existencia. Protección, en el sentido de confianza en que la propiedad y la propia persona no están amenazadas, y certidumbre considerada como control de los individuos sobre su futuro. Estos elementos son la fuente de la auto-confianza de los seres humanos, y la ausencia que alguno de ellos producen agresividad, aislamiento, y de forma general, lo que este autor denomina como “desconfianza existencial”.

Si una cosa está clara es que el miedo a la delincuencia tiene su origen principalmente en la violencia, y en la ineficacia de las instituciones para ponerle límite. Como afirma el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe Guatemala 2015, la sensación de seguridad de los individuos se basa en la confianza en las instituciones y en las personas.

La ansiedad pública generada por la delincuencia ha producido una serie de llamamientos de parte de la ciudadanía entre la que se destaca el apoyo a políticas de “mano dura” y la construcción de alternativas como la contratación de servicios privados de seguridad, tal como lo revela la Superintendencia de Seguridad Privada de que la demanda de seguridad privada en el país ha aumentado en los últimos meses en un 83%.

Frente a los desafíos planteados por la criminalidad es necesario contar con instrumentos confiables para la elaboración, implementación, evaluación y fiscalización de las políticas públicas en materia de seguridad ciudadana. Uno de estos instrumentos son las Encuestas de victimización. Estas mediciones han desempeñado un papel muy importante en la recolección de datos e información sobre la delincuencia; han contribuido en gran medida a aumentar la disponibilidad de datos sobre el crimen, sus víctimas y los delincuentes. Como lo explica Kauko Aromaa la utilización de las encuestas de victimización en las últimas décadas, en varios países, ha promovido un mejor y más amplio entendimiento de los delitos, sus tendencias a lo largo del tiempo, y las percepciones de la ciudadanía sobre temas de gobierno y desempeño de la policía.

Las acciones en contra de la criminalidad tendrán mejores resultados si en vez de reducir la sensación de inseguridad, a través de despliegues policiales masivos y la incorporación de las fuerzas armadas en el patrullaje, nos apoyamos en la construcción científica de soluciones para las causas del delito y la violencia.

El Ministerio de Interior y Policía (que está siendo guiado por un hombre reflexivo como es el licenciado Carlos Amarante Baret) debe, a través de su Observatorio, lo antes posible, generar encuestas de victimización que deben contribuir significativamente en el diseño y la evaluación de las políticas públicas y las estrategias de prevención del delito en la República Dominicana.