Manifiesto entre un calvo, un pelú y ¡cuantos locos sueltos!

Por Humberto Salazar lunes 28 de agosto, 2017

Una de las materias mas divertidas que cursábamos los estudiantes de medicina hace muchos años, era la clínica siquiátrica, una vez a la semana visitábamos el denominado popularmente ¨28¨, y allí, guiados por nuestros profesores escuchábamos las historias mas absurdas de boca de los personajes que, por su estado mental, formaban como pacientes el ejercito de delirantes que componía sus internos.

Algo así es lo que ocurre con la lectura el pasado sábado de un manifiesto que sazonaron hasta la saciedad en algunos programas de radio durante la semana, ya que los voceros usados en el parque La Lira, un calvo candidato fracasado a diputado y un pelú que se identifica como abogado y político a quien nadie conoce como militante, nos parecieron, junto con los firmantes de ese documento, a ese grupo personas cuyo delirio los llevó a ser ingresados en un hospital destinado a las enfermedades mentales.

Y es que para nosotros esto, que es de forma, es lo que mas nos llama la atención cuando leímos el documento que entregaron a la prensa ¨tres gatos¨, porque parece que los auto-denominados ¨intelectuales¨ no quisieron dar la cara por ese esperento que es todo lo contrario en su contenido a lo que esta ocurriendo en la República Dominicana, lo que demuestra que esa gente vive en un país inexistente y fruto de pensamientos alienados.

Según la prensa 277 personas denominadas ¨intelectuales¨, a quienes les recomendaríamos leer el libro de Paul Johnson con ese título a ver si alguno se parece a las personas que el historiador ingles describe en sus paginas, firmaron una petición donde sobresale la afirmación de que en la República Dominicana estamos inmersos en lo que ellos llaman ¨una grave crisis institucional¨.

Suponemos que los genios que prepararon y firmaron el documento entregado por este grupúsculo de elementos que dicen ser teóricos y conocedores de las ciencias sociales, cuando hablan de crisis institucional lo traducen como que en el país existe una crisis política, donde los actores son ilegítimos, no representan a nadie, llegaron al poder por la puerta de atrás o algo parecido y nos encontraríamos en los umbrales de convertirnos en un estado fallido.

Solo que en nuestro país, sucede todo lo contrario, nunca en la historia de nuestra democracia después de la muerte de Trujillo, un presidente ha sido electo con mayor cantidad de votos que Danilo Medina, jamás ha habido un congreso mas productivo que la mayoría que obtuvo y ha mantenido el PLD desde el año 2006 hasta la fecha y por ningún lado se avizora alguna señal de ruptura institucional que conduzca a una crisis en los poderes públicos.

El poder judicial en nuestro país ya no elige sus jueces en cuartos oscuros donde se hacían conciliábulos y acuerdos entre senadores que se los repartían para defender intereses particulares en sus respectivas demarcaciones electorales, como era la costumbre, ahora ese poder tienen eñ Consejo Nacional de la Magistratura que con luces y sombras poco a poco ha ido construyendo una justicia cada vez mas independiente y alejada de las presiones políticas y grupales.

Entonces si la propuesta del calvo y el pelú es desbaratar todo eso, hacer que renuncie todo el mundo, lo primero que deberían aclarar estos ¨intelectuales¨ es describir como en un país como la República Dominicana, podría construir desde acciones ilegales un sistema donde impere la legalidad, es decir los genios y dominicanos seríamos capaces de romper de una vez y por todas con una de las bases del estado de derecho: desde un acto ilegal crearíamos legalidad.

Porque imaginemos que le hacemos caso a ¨los verdes¨ y sus ¨intelectuales¨ y seguimos al pie de la letra sus propuestas, de la renuncia del Presidente de la República incluiría, la de la Vicepresidenta de la República, los Presidentes del Senado y los Diputados, ademas de que el Presidente de la Suprema Corte, que son todos los designados por la Constitución como sucesores en distintos escenarios.

Entonces ¿quién o quienes ejercerían el poder en la República Dominicana?, porque aquí tenemos que seguir con los supermercados y colmados abiertos, las estaciones de servicio vendiendo combustibles, los vehículos desplazándose, los enfermos atendiéndose, las escuelas abiertas dando clases, es decir, todo lo que ocurre en un país cada día y son acciones donde los gobiernos actúan para mantener el funcionamiento del estado.

Como fueron los voceros, suponemos que el calvo de Catrain, que no llegó a 200 votos como candidato a diputado, y un pelú apellido Pujals, que dice ser abogado, serían quienes encabezarían el gobierno provisional que están proponiendo, o quizás algunos hablantes creen verdaderamente que podrían mudar las decisiones de gobierno desde el Palacio Nacional a la cabina de la Z-101 y sus ¨gobiernos de la mañana, la tarde y la noche¨, quizás se creyeron ese cuento.

Porque los ¨intelectuales y los verdes¨ hablan de un plazo de seis meses donde no existiría gobierno alguno en el país, ya que piden la cabeza del Ejecutivo, las Altas Cortes, la Junta Central Electoral, la Camara de Cuentas y todos aquellos que ellos dicen fueron electos en unas elecciones a las que califican de ilegítimas, solo porque ellos no las ganaron y la verdad es que recibieron una ¨pela de calzón quitao y falda allá¨.

Después de leer tantas incongruencias y ademas que algunos se podrían creer que eso que firman podría ser posible en el estado de cosas en que se desenvuelve el país, nuestra sugerencia es que se amplíen las áreas siquiátricas de clínicas y hospitales porque en este país hay tantos locos sueltos, que se están creyendo que es verdad que con manifiestos como este y escribiendo disparates en las redes sociales se forjan liderazgos políticos.

Lo malo de todo esto es, que cuando en el 2020 se despierten de nuevo a la realidad, es posible que no haya forma de detener las crisis psicóticas de los personajes que no aparecen dando la cara, pero que son los que dan la cuerda a individuos como el calvo y el pelú que se atrevieron a hablar a nombre de un manifiesto que parece ser fruto del delirio de grandeza que caracteriza muchas enfermedades mentales.

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