Manifestaciones y efectos del miedo (2)

Por Enrique Aquino Acosta lunes 8 de junio, 2020

En el artículo anterior se expusieron las causas bíblicas que originan nuestros miedos, entre ellas, la tentación satánica, los deseos carnales, la preferencia por las cosas temporales y otras ambiciones que mostraron Adam y Eva.

Esta vez, se  analizarán las manifestaciones y efectos  del miedo y  las maneras como se  controla  y elimina.

Manifestaciones del miedo

En primer lugar, el ser humano manifiesta dos tipos de miedo: el pecaminoso  y  el santo. Algunos llaman “espíritu de temor” al miedo pecaminoso, el cual se  manifiesta cuando una persona comete algún pecado  o delito, mientras el miedo santo se manifiesta cuando la  persona no peca ni delinque, porque está llena del poder de Dios.

Se recuerda el miedo que sintieron Adam y Eva. Fue un miedo fue pecaminoso y lo manifestaron dentro del Huerto del Edén en el momento que se  escondieron detrás de los árboles (Génesis 3:8) El mismo miedo debió sentir y  manifestar Caín, después de matar a su hermano Abel (Génesis 4:8)

Desde entonces, los seres humanos pecamos, delinquimos, violamos las normas que Dios y  la sociedad han establecido y manifestamos el miedo pecaminoso.

Sin embargo, cuando obedecemos las normas divinas y las de la sociedad  manifestamos  miedo santo y cívico. Además, somos   bendecidos  por Dios y admirados por nuestros semejantes (Salmo112:1-9)

Por  tanto, en una persona llena del amor de Dios no debe haber miedo pecaminoso, debido a que el perfecto amor de dios lo echó fuera, por lleva castigo. Eso fue lo que Jesús hizo al sufrir nuestro castigo y morir en  la cruz: nos liberó de él  y lo echó fuera. Hermanos, andemos con  miedo santo para que  Dios perfeccione nuestra vida como creyentes en Jesucristo (1 Juan 4:18)  

Otras manifestaciones de miedo

Las otras manifestaciones de miedo ocurren cuando corremos algún peligro o riesgo (Jonás 1:5) Cuando somos amenazados por una persona rebelde (Ezequiel 2.6) o cuando esperamos la reacción de otros a nuestro mal comportamiento (Mateo14:5)

También manifiesta miedo la persona que comete un delito o crimen y  es descubierta, como ocurrió con Moisés. El había matado a un egipcio y fue descubierto, razón por la cual huyó de Faraón (Éxodo 2:11-15)

Asimismo, se puede experimentar miedo al responder una pregunta comprometedora (Génesis 26:7) o al  robar algo en secreto, sabiendo que lo pueden saber o  quitar (Génesis 31:26- 31)

Incluso, la posibilidad de morir por alguna causa  es motivo de miedo para cualquier persona (Génesis 32.1-11) También puede serlo la pobreza en la fe (Mateo 8:26) o la rendición de cuentas en un momento inesperado (Mateo 25:24-26)

Los milagros, prodigios y maravillas que realizó Jesús, también produjeron miedo. Vale recordar el día que los discípulos navegaban en alta mar y creyeron que veían un fantasma. Sin embargo, era Jesús que caminaba sobre las aguas en dirección hacia ellos (Mateo 14:24-27)

Otra circunstancia de miedo fue cuando Jesús resucitó al hijo de la viuda que llevaban en un ataúd para enterrarlo (Lucas 7:11-16) y otra, cuando Jesús sacó una legión de demonios a un hombre que tenía espíritu inmundo. La gente se turbó y sintió miedo (Lucas 8:35)

De igual modo, experimentaron miedo los guardias que vigilaban la tumba de Jesús y las mujeres que la visitaban. Cuando estas personas vieron un ángel sentado sobre la piedra que la cubría, tuvieron miedo (Mateo 28:1-5)

Por otra parte, los seres humanos transmitimos miedo a las bestias, a las aves y al ganado y ellos lo manifiestan de manera individual y colectiva (Génesis 9.2)

Efectos que produce el miedo

Hasta  ahora, los  efectos del miedo son espantosos. Pueden provocar que las personas se escondan, como ocurrió con Adam y Eva y  con los hebreos cuando temieron al ejército de los filisteos (Génesis 3:10 y 19:30 y 1 Samuel 14:11)

Los  efectos del miedo pueden encerrar y paralizar a las personas, como ocurrió con los habitantes de Jericó y  de Jerusalén, quienes se encerraron en sus respectivas ciudades y no permitían que saliera ni entrara ninguna persona (Josué 6:1 y Jeremías 35:11)

Por motivos de miedo, algunas personas han hablado mentira. Isaac  el padre de Esaú y Jacob fue una de ellas. Cuando los hombres de Gerar preguntaron por Rebeca, su elegante mujer, les dijo que era su hermana, por temor a que lo mataran (Génesis 26.7)

En consecuencia, los efectos del miedo encarcelan, debilitan, afligen, desconciertan y hacen temblar a las personas. Muchas veces huyen de un lugar a otro (Jeremías 48:43-44) En el caso de las personas que roban, terminan llenas de espanto y  temor, porque piensan que pueden perder el botín (Génesis 31:31)

En el plano sicológico, los efectos del miedo afectan la calidad de vida de  las personas, pues, les producen estrés, nerviosismo, ansiedad, inseguridad y dificultan la concentración en todo tiempo y lugar.

En los animales, los efectos del miedo bloquean el cerebro, activan el instinto de supervivencia y la respuesta al escape o al ataque. El corazón suele latir más  rápido y reparte adrenalina por todo el cuerpo, aumenta  la  frecuencia respiratoria, la glucosa, la coagulación y  suspende algunas actividades corporales, opinan los expertos.

En suma, las manifestaciones y efectos del miedo aparecen cuando violamos una norma divina o social, acto que nos convierte en sujetos de juicio y castigo, por haber pecado o delinquido.

Por: Enrique Aquino Acosta

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