Manifestaciones y consecuencias de  los feminicidios  (2 de 3)

Por Enrique Aquino Acosta viernes 13 de diciembre, 2019

En el artículo anterior se expusieron las causas verdaderas que originan el problema familiar de los  feminicidios y se indicó que se originan en el corazón del hombre o  la mujer no arrepentidos y que como consecuencia de ello, no han sido regenerados ni transformados por Dios.

También se dijo, que obedecen a la naturaleza pecaminosa que caracteriza al  ser humano. Se deben  a su rebeldía y desobediencia  hacia  Dios y a los engaños y perversidades del corazón. Ese órgano engañoso, perverso y  difícil de conocer y  que solo Dios escudriña y conoce.

Manifestaciones del problema

¿En qué momento aparece la posibilidad de que ocurra un feminicidio o un masculinicidio? Aparece al hombre ejercer mal su hombría y la mujer, el feminismo. De estas dos condiciones derivan el libertinaje sexual y la infidelidad conyugal, los cuales se  alimentan de la lujuria, o deseo sexual incontrolado y que da lugar al adulterio, la fornicación, las orgías, la homosexualidad y el lesbianismo.

Cuando uno de  los conyugues descubre que el otro practica cualquiera de esas aberraciones sexuales, se ensaña y arde en celos, rebeldía, furia, enfado, soberbia, enojo, rencor, odio, resentimiento, irritación, tensión, ofuscación, turbación y obstinación hacia el otro.

Cada uno de esos sentimientos carnales-demoníacos mueven a la persona a la violencia verbal. La incitan  a utilizar un lenguaje que hiere, irrespeta, insulta, injuria, difama, descalifica, degrada moralmente, humilla y condena a la otra persona, lo que hace que terminen en desacuerdo, oposición,  rechazo y  que la relación se torne insostenible.

Lamentablemente, desde que una pareja entra en ese círculo vicioso, estalla la violencia física, la cual se manifiesta mediante empujones, forcejeos,  bofetadas, trompadas, patadas, puñetazos, balazos, puñaladas  mediante  el estrangulamiento, ahorcamiento, asfixia o  lanzamiento al vacio.

Así se  materializan el feminicidio y el masculinicidio, en la intimidad del hogar, en lugares solitarios  y  en lugares públicos y ante la  presencia o ausencia de otras personas.

Consecuencias

De ahí, que los daños y consecuencias que producen los feminicidios sean incalculables, pues,  afectan el  cuerpo  de la víctima, le producen la muerte y ponen fin a la relación conyugal. Además,  producen dolor, tristeza, angustia, aflicción, luto, orfandad, soledad y desamparo a la familia de la víctima  y  miedo,  tensión e inseguridad, en  el resto de la sociedad.

En cuanto al desenlace del  homicida o victimario, este se convierte en objeto de animadversión, enemistad, antipatía, resentimiento, odio, aislamiento, rechazo y condena, de parte de la familia y amigos de la víctima y  del resto de la sociedad.

 Conclusión

En vista de lo expuesto, se concluye, que los feminicidios son producto directo de la naturaleza pecaminosa y no regenerada del ser humano. Están asociados a  la rebeldía y desobediencia  hacia  Dios, al menosprecio al derecho a la vida de las otras personas y al desacato a lo que establecen la Constitución y las leyes al respecto.

Los  feminicidios los  ejecutan hombres  que carecen de dominio propio, de amor al prójimo  y de espíritu de  perdón. Incluso, se relacionan con la influencia de  espíritus demoníacos en el victimario y la víctima. Además,  afectan las tres  dimensiones  del ser (cuerpo, espíritu y alma) destruyen el  clima de paz  que  Dios  estableció para la familia y  la sociedad en general y  cortan la relación con Dios y con el prójimo (1 Tesalonicenses 5:23)

En la próxima y última entrega, sobre los feminicidios, se expondrá la manera como se debe prevenir, tratar,  combatir, controlar y solucionar,  definitivamente, este doloroso problema  familiar. Por tanto, no se la pierda. ¡Aprovéchela!

Por: Enrique Aquino Acosta

Anuncios

Comenta

Apple Store Google Play
Continuar