Mandamientos que guían mi vida

Por Juan Tomás Taveras jueves 11 de julio, 2019

En mis primeros días como cadete de la Policía Nacional, que iniciaron un martes 13 de diciembre del año 1982 en Hatillo, San Cristóbal, escribí algunos preceptos que se convirtieron en mi doctrina de vida y mi fortaleza frente a los abusos y maltratos que se engendraban en la academia policial como parte del entrenamiento establecido en ese entonces.

En esta ocasión, y luego de 31 años de concluir esas reflexiones me sentí comprometido en compartir con mis lectores este pedacito de mi ser, como una inspiración para creer en sí mismos y en Dios. Hoy hacen 6 años de hacerla pública y se hace oportuno republicar:

Normas o mandamientos guías que debo tener en cuenta antes de tomar o realizar cualquier actuación o decisión durante toda mi vida.

No apartar de mi mente ni mi alma la presencia de mi Dios y único señor ni un solo instante.

No permitir que nada ni nadie me influya para actuaciones que sean contrarias a la filosofía cristiana.

Sobre todas las cosas debo controlar mis sentimientos y emociones, tales como orgullo, ira, celos, enojo, desespero, presiones, impulsos de violencia innecesarios y mentiras.

Debo desechar todo lo que me lleve a cometer errores o violaciones a la Constitución, a las leyes y a las buenas costumbres.

Todos los días al acostarme orar y reflexionar sobre todo lo acontecido en mi jornada diaria e igualmente al despertar leer una cita de la Biblia y planificar la agenda del día encomendando a Dios.

No rechazar ninguna oportunidad de hacer el bien, puesto que es lo que más me acerca a mi Dios y único señor.

No debo gastar el dinero en cosas innecesarias; debo ahorrar, sin que esto me haga avaro o egoísta.

En cuanto sea posible debo mantener buenas relaciones con todas las personas respetando los derechos y libertades ajenas.

Debo cuidarme, mantenerme alerta y no confiarme de las personas con malicias e hipócritas de dos caras, en especial cuidarme de los falsos patriotas y falsos profetas.

Mi meta es ser un privilegiado entre los hombres ante los ojos de mi Dios y único señor.

Debo tener mi familia siempre presente y velar por ellos cuando me necesiten con prioridad.

La avaricia por el dinero está ligada a la mente y el corazón de los hombres sin importarles pecados ni violaciones a la Constitución y las leyes, mas, si aplicamos la vara (macana) de la corrección nos alejará de ello.

Debo mantener mi personalidad recta, justa y firme ante las adversidades, en los momentos que me sienta desconcertado, depresivo, fatigado, perdido o desesperanzado; debo sobreponerme, mirar hacia arriba, pensar en ti mi Dios y único señor, leer tus palabras y seguir adelante sobre todas las cosas.

Dar el ejemplo y servir de inspiración a mis compañeros y seguidores para el día de mi triunfo, y no olvidar que debo evaluarlos.

Todas las ideas importantes que lleguen a mi mente debo escribirlas, no importa la hora ni el lugar y el medio.

Tratar de que mis opiniones y críticas, aun no sean del agrado de los demás, que no le causen daño a nadie.

Debo ser solidario, fiel y leal a mis amigos y mis principios.

Ni los avances de la humanidad ni las nuevas tecnologías que conectan y convierten el mundo y otras partes de nuestro universo en una aldea, han podido opacar la sublimidad y poder de influencia o liderazgo de nuestro señor Jesucristo, a quien conocemos como Dios hecho humano o el hijo de Dios, su enviado para darnos a conocer la existencia de un único Dios, quien vino a redimir a la humanidad de sus pecados. Así lo demuestra el reciente estudio de la internet que nos informa el diario británico ‘The Independent’:

“Pasados 2.000 años de su muerte, Jesús es un éxito histórico increíble. Jesucristo ha sido elegido la figura más importante y de superior hazaña de la historia de la humanidad, evaluado por un nuevo sistema de clasificación basado en internet y desarrollado por dos investigadores estadounidenses de la informática, Steven Skiena y Charles Ward. Para analizar el impacto que un personaje ha tenido con el tiempo en la opinión general, se midieron más de un millar de figuras históricas y personas prominentes”. Nadie ni nada ha superado la trascendencia de Jesucristo.

«Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo. Para ser libres no sólo debemos deshacernos de las cadenas, sino vivir de una manera que respete y potencie la libertad de los demás». (Nelson Mandela).

Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la Patria.

*El autor es aspirante presidencial independiente, mayor general retirado PN, periodista, activista social, miembro fundador y vocero de la Asociación de Policías y Militares Activos y Jubilados Dominicanos, APODOM, Pro Dignidad y Derechos. Incluye a todos los veteranos.

Por: JuanTomás Taveras Rodríguez

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