Manager “Paquín” Estrada, víctima aparente secuestro virtual

Por admin viernes 3 de marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Fueron casi dos días de tensión. El manager Francisco ‘Paquín’ Estrada, uno de los más exitosos del béisbol mexicano, fue sacado de su hotel, llevado a otro, obligado a seguir las instrucciones de unos desconocidos amenazantes que hablaban de gente armada vigilándole mientras sus hijas recibían una llamada reclamando dinero. Todo ‘a punta’ de teléfono celular.

De la descripción de los hecho que hizo el propio Estrada el pasado jueves y de los detalles aportados este viernes por Mauricio Martínez, presidente de su club Bravos de León, se desprende que el entrenador fue víctima de un aparente secuestro virtual, una técnica habitual en México en la que mediante llamadas que muchas veces salen de las cárceles, los delincuentes hacen creer a la víctima que la tienen rodeada para extorsionarla a ella o a sus familiares cuando, en el fondo, nada ocurre más allá de una conversación telefónica.

En esta ocasión, todo quedó en un susto.

Según explicó Martínez en una entrevista con Radio Fórmula, fue "una llamada que salió de Altamira, Tamaulipas (en la frontera noreste) y le agarraron fuera de la base (despistado). Es muy fácil engañar a la gente"

La alarma saltó el miércoles cuando miembros del club esperaban a Estrada para ir a una conferencia de prensa prevista por la mañana y el manager no apareció.

"Fueron a su cuarto, la cama estaba distendida, ahí durmió". Sin embargo, no había ni rastro de él y empezaron a buscarlo, con el miedo de que bien hubiera podido ser víctima de un delito o que hubiera tenido un contratiempo de salud, ya que recientemente le habían operado de corazón.

Lo que ocurrió fue un vil engaño con el objetivo de sacar dinero a su familia.

A Estrada, de 69 años, le sacaron del alojamiento donde estaba concentrado el equipo, sin tocarle, sólo amenazándole por teléfono, le dijeron que había gente con ametralladoras vigilándole, que no hiciera nada y que siguiera las instrucciones que le transmitían por teléfono. "Paquín ya no pensó nada, asustado se fue a otro hotel y ahí lo mantuvieron".

A la vez, sus hijas recibieron una llamada de extorsión exigiendo dinero y fue entonces cuando el club se comunicó con las autoridades. "Se movieron rápido, hablaron con las hijas, que estaban a punto de depositar un dinero…". Lo bueno, continuó Martínez, es que la transferencia no se llegó a hacer. "Nadie lo tocó, jugaban con él, jugaban con sus hijas".

Durante el tiempo que permaneció virtualmente retenido, Estrada, según el mismo contó el jueves, fue obligado a estar sin dormir, con la televisión permanente encendida porque los delincuentes le preguntaban qué estaban poniendo con el fin de comprobar que no se movía de la habitación.

"Nunca vio la oportunidad de llamar a otra parte", agregó Martínez.

Sin embargo, en un momento dado salió de su encierro ‘virtual’ a tomar un taxi y regresó con el equipo, dijo el presidente del club, que no aclaró si es que el manager se había percatado ya de la farsa o se armó de valor.

El jueves por la tarde el fiscal de Guanajuato Carlos Zamarripa, daba la buena noticia de que había sido localizado "ileso".

Estrada ha ganado siete títulos de la Liga del Pacífico, que se juega en invierno, y tres más en la Liga Mexicana, que se disputa en primavera y verano y en la que participan los Bravos, su actual equipo que regresan a la Liga Mexicana esta temporada después de una ausencia de más de dos décadas.

"Fue mucha preocupación, mucha tensión y fíjate nuestra primera temporada después de 25 años, que nos pasara algo más grave hubiera sido algo muy lamentable", comentó Martínez.

Como jugador, Estrada tuvo una carrera de tres décadas como cátcher en las menores y el béisbol mexicano. Jugó un solo partido en las Grandes Ligas con los Mets de Nueva York en 1971.

Además de sus campeonatos locales, Estrada ha dirigido en siete ocasiones en Serie del Caribe y consiguió los títulos en 1996 y 2002, con los Tomateros de Culiacán. Asimismo, dirigió a la selección de México en el primer Clásico Mundial de Béisbol en 2006.

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