Magnicidios presidenciales  

Por Jesús M. Guerrero

“Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión.” Paul Auster 

En el día de ayer, con el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, quien fue dado de baja por un grupo de mercenarios. Las teorías de traición desde las interioridades de su gobierno no se han hecho esperar, pero eso es competencia de las autoridades de explicar, en un país como Haití que siempre se ha caracterizado por la ausencia de estabilidad social y política. Los asesinatos de presidenciales se creían ya superados en la región, por eso este recuento de algunos y la realidad que, al suceder estos hechos, evidencia que los países institucionalmente han tocado fondo.

Aunque sea poco cortes, iniciaré con nuestra media isla, que tal como detalla Euclides Gutiérrez Feliz en su obra Magnicidios Dominicanos, en nuestro país hemos pasado por la difícil situación de un descalabro institucional en 4 ocasiones. Durante la Restauración, fue fusilado José Antonio “Pepillo” Salcedo Ramírez, quien a la sazón fue el primer presidente durante la lucha contra la anexión a España elegido por el ejército restaurador, la orden dada para su ejecución fue dada por Gaspar Polanco y como ironía del destino la historia consagra que sus últimas palabras para su esposa fueron dadas a Ulises “Lilis” Heureaux, quien conformada parte del pelotón de fusilamiento.

Entre luchas internas y juegos de poder, la República que trataba de establecer su soberanía absoluta, durante esos trajines Lilis escaló los resortes del poder, para encontrar su final en Moca el 26 de julio de 1899 a manos de Ramón “Mon” Cáceres junto a Jacobito de Lara en la tienda propiedad del segundo todo planificado por Horacio Vásquez y otro azar del destino quien dejo los caballos listos para la fuga de los que malograron al dictador, fue Vicente De la Maza padre de Antonio de la Maza.

En fecha 19 de noviembre de 1911, Mon Cáceres matador de Lilis encuentra su final durante su paseo en coche por las calles de aquella ciudad intramuros a manos de Luis Tejera y un grupo de conjurados, a diferencia de los dos primeros la suerte no acompaño a Tejera que al caer mientras trataba de huir por la ría del Ozama, cayó quedando inconsciente y siendo detenido para ser ultimado a machetazos.

Luego de todo el vaivén presidentes fugaces y de luchas intestinales de la nación, la de los quiquises, la del ferrocarril y la primera intervención norteamericana del 1916, Rafael Leónidas Trujillo logró enquistarse en el poder durante 31 años que terminaron el 30 de mayo de 1961 a manos de un grupo de conjurados cada uno con su razón, aquí entra otra de las coincidencias de la historia Antonio de la Maza y sus hermanos hijos de Vicente De la Maza de los complotados para eliminar a Lilis, según reza la obra de Gutiérrez Feliz, Magnicidios Dominicanos, la familia De la Maza en su mesa familiar a la cabeza su padre juraron matar a Trujillo por haber dado muerte a Gustavo “Tavito” De la Maza. Vicente De la Maza es el único dominicano que participó en dos complots para dar de baja a un dictador.

En la cuna de la democracia occidental, Estados Unidos de Norteamérica han ocurrido dos magnicidios presidenciales primero el de Abraham Lincoln en 1865 a manos de John Wilkes Booth, Lincoln había abolido la esclavitud de los afroamericanos, había vencido al sur en la guerra civil contra los confederados y había logrado reelegirse. Lo que no pudo vencer fue el instinto asesino de John Wilkes Booth en la noche del 14 de abril de 1815 en el Teatro Ford, para 1963 iniciando su proselitismo reeleccionista John F. Kennedy encontró su final en las calles de Dallas hasta el día de hoy con dudas de que haya sido Lee Harvey Oswald, producto del fracaso de la Comisión Warren y los vínculos criminales de Jack Ruby matador de Oswald.

Otro magnicidio en la primera potencia del mundo, fue el del hermano de John F. Kennedy, Robert Kennedy, quien había sido fiscal general de USA durante el mandato de su hermano y, luego de del asesinato de JFK fue senador por el Estado de NY y antes de marchar al misterio se vislumbraba como ganador de la candidatura demócrata, lo que fue frustrado en California por las balas disparadas por el palestino Sirhan Bishara Sirhan.

En Colombia durante el auge del narcotráfico encabezado por Pablo Escobar y el cartel de Medellín, durante el torneo electoral de 1990 fue asesinado por orden de Escobar, el candidato y quien se vislumbraba en las encuestas como ganador de las elecciones, Luis Carlos Galán. Pero, un año antes los hermanos Castaño Gil fundadores de las autodefensas orquestaron el asesinato del candidato de izquierda Carlos Pizarro y un año después el de Bernardo Jaramillo Ossa.

En Chile podemos ver el Golpe de Estado contra Salvador Allende que terminó con su vida, lo cual durante años existió la confusión de que si fue ejecutado o recurrió al suicidio como le había indicado el Che al decirle que la última bala de la recamara es para uno mismo. En un artículo de Rodrigo Bustamante, titulado “Chile ante la “verdad histórica” del suicidio de Allende”, citó el siguiente fragmento: “El Servicio Médico Legal (SML) de Chile aseguró este martes que el ex presidente Salvador Allende en efecto se suicidó con su arma mientras se encontraba en el palacio de La Moneda al momento del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.”

Luego de este recorrido histórico de sucesos que nunca debieron ocurrir, volvemos al escenario de la nación vecina que todo empezó con la receta para el desastre de Francia en Haití que continúa dando problemas, todos los esclavos desde África de diferentes tribus con idiomas y culturas distintas fueron garantía del caos. Solo hay que ver el caso de Faustino II, un marino norteamericano que fue su emperador.

Desde el salvaje asesinato de Jean-Jacques Dessalines a manos de sus colaboradores, Alexandre Pétion y Henri Christophe quienes permitieron que las turbas mutilaran su cuerpo mientras desfilaban por Haití y varios siglos después cae Jovenel Moïse a manos de un comando armando mientras los poderes del Estado en dicho país están acéfalos.

El país vecino cerró sus vías democráticas hace bastante tiempo, la institucionalidad no existe cuando los golpes de Estado son cosa común, luego de caer Duvalier solo dos presidentes han concluido sus mandatos, Preval y Martelly, ahora han retrocedido como nación a la eliminación física de quien dirige los destinos nacionales.

Mientras los demás países mencionados durante este recuento histórico, han superado dichas conductas antidemocráticas, Haití sigue en su proceso autodestructivo.

Por Jesús M. Guerrero   

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