Luisa Pérez Viñas

Por Ramón Saba jueves 15 de octubre, 2020

Nació el 3 de febrero de 1946 en San Francisco de Macorís, provincia Duarte. Su nombre completo es Luisa Altagracia Pérez Viñas.

Narradora, poeta y amante de la literatura infantil. Completó sus estudios primarios y secundarios en los colegios La Altagracia, en San Francisco de Macorís; en el Sagrado Corazón de Jesús, Santiago y en el St. Elizabeth Academy, Morristown, New Jersey, Estados Unidos de América. Obtuvo la licenciatura en Administración de Empresas en la University of NY, Farmingdale y New York; de Psicología en INTEC; además de estudios de Historia, Arte y Música. Trabajó en el área de contabilidad en las empresas Comercial Roig, Catholic Relief Services (CRS), USIS e INSTRAW. En el 1987 creó su propia empresa LUI-LUI con sucursales en Santiago y Bávaro. En 2009, con algunas amigas suya, fundaron EDEART, donde se imparten clases de artes plásticas, música, escritura creativa y fotografía. Mantuvo por un tiempo una columna en este periódico (El Nuevo Diario), denominada “Así de simple” y en la revistas Kid{s talk y VIP otra llamada “Mis pequeñas cosas”. Formo parte de la Tertulia Urbana.

 

En el haber bibliográfico de Luisa Pérez Viñas se encuentran los títulos De la niebla al sol, Ellas saben de amor, Ayer es todavía y Pacto de Fuego; todas en el marco de la novela. Poemas suyos aparecen en la antología Poetas de la Era II. En la actualidad está escribiendo otra novela: La casa de las tías.
Luisa Pérez recibió mención de honor en el concurso de cuentos de INTEC por su cuento “La boda de Sarita”. También fue reconocida por Narrativa Nacional por la Unión de Escritores de la Provincia Duarte, en el año 2017.

El escritor domínico-cubano Bismar Galán considera que Luisa Pérez Viñas es una mujer que trilla senderos en la creación literaria. La narrativa es tan solo una de sus múltiples facetas y quienes estamos cerca de su diario quehacer, admiramos sus inéditos textos infantiles en los que la imaginación y belleza son acompañadas por un lenguaje que cautiva.

De ellos me quedo con Samuel, Beatriz y la Luna, un cuento que espero pronto vea la luz para alegría de los niños y su familia. Hoy, como todo artista verdadero, consciente de que el aprendizaje nunca muere, sigue ahí, con una pasión que arropa; motivada, interesada y dedicada a penetrar en el intríngulis de la creación. Su carácter afable y amor por la cultura le han permitido convertirse en una magnífica gestora cultural; y, lo más importante, detrás de la artista, la creadora, la escritora; está la madre, la abuela, la amiga, desbordando cariño, entrega y atención. Decirle a Luisa cuánto se aprecia su obra, su amistad y cariño, y gratificarla, es el mejor regalo que podríamos hacerle.

La intelectual Graciela Azcárate nos señala que en una sociedad en crisis como la que vivimos en este momento en Santo Domingo, con un universo femenino de escritoras, poetas, periodistas, dramaturgas y narradoras encerradas en catacumbas; censuradas sin voz, sin trabajo, silenciadas, ningunadas y amordazadas, es realmente conmovedor… casi se atrevería a decir que es un bálsamo para el alma que Luisa Pérez Viñas ilumine ese universo silenciado. Que fructifique en más novelas, más narraciones, más cuentos y sobre todo que ella y su obra sean la avanzada de un ejército de muchas mujeres que, además de saber de amor, tengan voz, una memoria larga y enormes ganas de pelear contra el olvido.

Finalmente, el crítico, poeta y escritor Diógenes Céspedes nos explica que son pocos los escritores, hombres o mujeres, que en su primera novela despliegan hoy, en esta era de la cultura light o era de las frivolidades, la capacidad narrativa de Luisa Pérez Viñas para inventar mundos ficticios. Tengo en mi biblioteca novelas de 300 y 400 páginas escritas por autores dominicanos cuyo caos narrativo y cuya deficiencia cultural son tan grandes que me he visto forzado a abandonar su lectura.

En la minúscula ciudad del San Francisco de Macorís de 1940, con la llegada de los 98 años refugiados republicanos españoles, y reforzados por los compatriotas suyos que ya formaban un núcleo económicamente fuerte en la provincia, no es exagerado decir que la novela De la niebla al sol de Luisa Pérez Viñas reproduce una micro república española que a la distancia de 67 años, ha sido exitosa en todas las manifestaciones económicas, profesionales, culturales, pedagógicas, deportivas, musicales, artísticas y literarias.

Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un fragmento de una novela de Luisa Pérez Viñas:

De la niebla al sol

“El barco De la Salle no salió enseguida. Espero unas cuantas horas y el grupo de Javier no subió al barco. Cuando de pronto se oyó el pito que anunciaba la partida. Eloísa, sus amigos y todos los demás se encontraban en cubierta, esperando, Aunque era de noche, había unos cuantos curiosos viendo zapar al De la Salle. Pero no había nadie en especial a quien decir adiós. Una espera niebla comenzó a cubrir Burdeos y fue bajando lentamente, haciendo difícil reconocer a alguien que quera en el puerto. Todos en cubierta esperaron hasta que la bruma cubrió completamente el paisaje. No se distinguía la ciudad y mucho menos la costa, pero siguieron todos hasta que la playa quedo perdida en el horizonte.”

 

Por Ramón Saba

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