“Luis Celebrando sin el Out 27”

Por Manuel Cruz domingo 5 de enero, 2020

En el argot del béisbol existe un apotegma muy famoso de que el juego no se termina hasta que no se hace el Out 27; toda vez que, se ha demostrado en múltiples ocasiones que en un juego puede pasar cualquier cosa aun cuando ante los ojos de muchos el resultado sea previsible.

La prueba más irrefutable de ese aforismo sin duda es la serie mundial de 1986 entre losRed Sox de Boston y los Mets de Nueva York, en dicha serie Boston estuvo a un strike de ganar la serie mundial; inclusive, ya hasta en la pizarra estaba colocado el mensaje de felicitación y sin embargo terminó perdiendo.

Luis Abinader Convertido en un Líder.

Recuerdo que en los primeros meses de 2018, participé en una actividad en la que por casualidad quedé sentado exactamente detrás del hasta entonces precandidato Luis Abinader. Sin dudas, me impresionó la euforia de los aplausos dispensados a Luis cuando fue presentado; máxime, porque el escenario estaba bien cargado de peledeísta. Desde ese momento, interioricé que ya este se había convertido en una verdadera amenaza para el PLD y, desde hace un año y medio vengo expresando que es el único candidato en el país que alcanza el umbral del 40%. Empero, al parecer está olvidando que en política como en el béisbol la pelota es redonda.

De igual forma, solo un mezquino podría ignorar que Luis ha estado llevando una campaña electoral exitosa desde la lógica del marketing político. Por eso, logró como opositor sembrar la idea del cambio en un segmento importante del electorado, ha hecho empatía cognitiva y afectiva con los jóvenes los cuales son la mayoría de las próximas elecciones y, donde ha dado muestra de haberse convertido en un político depurado es en la concertación de su alianza con el expresidente Fernández y un importante grupo de conservadores que antes le adversaban. Desde esa perspectiva, está haciendo una correcta diferencia entre la política y el poder.

Errores Imperceptibles.

Al margen de todo lo planteado, Luis está cometiendo algunos errores que le están llevando a soñar con una banda presidencial que todavía él no tiene. En efecto, ese exceso de optimismo electoral lo tiene olvidando que en política no existen los enemigos pequeños. Y, además, le está pasando lo mismo que a Leonel que el pasado 6 de octubre confundió el arco con la flecha. En virtud de ello, viene ignorando que en política hay tres cosas; contrincantes, adversarios y enemigos. Por tal razón, alguien debe despertarlo y recordarle que su contrincante no es Gonzalo sino el PLD y, que su adversario es Danilo al que también cuando aceptó el apoyo de Fernández convirtió en su enemigo.

En ese sentido, independientemente de la coyuntura en la que se encuentra el PLD y de que el acuerdo subrepticio con Leonel para repartirse un posible gobierno es importantísimo, declararse presidente frente a un adversario que ha demostrado que ejerce el poder sin exhibirlo y que es el arma estratégica más mortífera de los últimos 25 años; es lo mismo que sentarse los 6 de enero a esperar que Santa Claus llegue con los juguetes. Sembrar esa idea en un electorado meramente clientelar como el nuestro y que ansía el pan y circo romano, es no saber todavía quiénes fueron los que frente a Pilato voceaban ¡crucifíquenlo, crucifíquelo, crucifíquelo!

 

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