Luis Abinader y el “nudo legal” de las obras

Por Jose Espinosa Feliz lunes 8 de marzo, 2021

El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader dijo que algunas obras no se han podido reiniciar debido “a un nudo legal”. Este nudo al que se refirió el presidente es impuesto por el art. 31 de la ley 340-06 de Compras y Contrataciones, que dice: “Podrá modificar, disminuir o aumentar hasta un veinticinco por ciento (25%) del monto del contrato original de la obra siempre y cuando se mantenga el objeto cuando se presenten circunstancias que fueron imprevisibles en el momento de iniciarse el proceso de contratación, y esa sea la única forma de satisfacer plenamente el interés público.”

Sobre este aspecto coincido con el Ing. Teodoro Tejada quien analizó en un artículo parte de las contingencias que han provocado e inciden en la formación de “ese nudo”. Que puede ser resuelto por lo expresado en el art. 32, numeral 1 de la ley, que establece: que el contratista tendrá “el derecho a los ajustes correspondientes de las condiciones contractuales, cuando ocurrieren acontecimientos extraordinarios o imprevisibles, con relación a las condiciones existentes al momento de la presentación de propuestas, que devuelvan el equilibrio económico del contrato.”

Este artículo está muy claro. “Acontecimientos extraordinarios o imprevisibles”: retrasos por falta de pagos, aumento de precios, de impuestos, disposiciones gubernamentales, etc. Son riesgos que salen del control de los contratistas y deben ser asumidos por la parte contratante. El contratista no realiza la relación de partidas ni los volúmenes correspondientes. Son las instituciones públicas, a través de la supervisión, que deben mantener el control para que el proyecto, en condiciones normales, no sobrepase el 25%.

Es una situación muy difícil, por la desorganización en que se ha manejado el Estado. Ese excedente distorsiona el presupuesto de la institución contratante, debido a que no estaba programado. El gobierno es uno, y debe continuar con lo institucional: asumir lo bueno y lo malo. Los contratistas de las construcciones de escuelas no son culpables del desorden en que se concibieron esas infraestructuras, sin pensar en las variables del terreno y otras contingencias fuera de su control. Muchos de ellos pasando por una difícil situación por falta de pago a cubicaciones, y pago final por obra terminada.

He escrito varios artículos expresando las diferentes variables que inciden en la construcción de proyectos, y que son las culpables de aumentos desproporcionados de los presupuestos, que, algunas veces hasta duplican el original.

Pero otras variables vienen de origen: como la falta de planificación y la desorganización que han estado inmersas las instituciones, que no toman en cuenta los estudios primarios para concebir un presupuesto ajustado a los requerimientos básicos de los proyectos a construir. Estas son parte de esos “nudos” del que habla el presidente de la República.

En algunos puntos no podemos eximir de culpa a los contratistas, pero es la parte menor. Esto puede ser manejado sin muchos inconvenientes por una supervisión efectiva y responsable, que con una intervención oportuna todo puede encauzarse sin ningún problema.

La pregunta del millón

Antes no existía una ley que impusiera parámetros para evitar aumentos significativos en las obras, fue a partir de agosto del 2006 que se promulga la ley 340-06. En agosto del 2007 se emite el decreto 490-07, que es el primer reglamento de la ley, y fue modificado en el 2012, con el decreto 543-12. El proceso ha sido largo para que se vea el verdadero impacto de la no planificación de las obras.

La pregunta del millón. ¿Nos estamos preparando para que en unos años no tengamos otros “nudos” con las obras que se van a construir? Ya no tendremos pretextos, por tanto, comencemos a adelantarnos, dejemos ser repentistas y planifiquemos las obras a ejecutar.

Después de analizado las conveniencias de las mismas: prefactibilidad y factibilidad, se debe proceder a realizar los estudios puntuales:

Como levantamientos topográficos, estudios de suelos e hidrográficos, diseños para cada obra individual. Además de incluir un equipo de profesionales especializados en cada área, que conformen las relaciones de partidas y los presupuestos correspondientes.

Con esto se busca organizar las instituciones del gobierno para que puedan tener un presupuesto general en el área de los proyectos de construcción ajustado a la realidad. Estos proyectos, solo deben estar sujetos a contingencias y riesgos fuera del alcance de la planificación, y, quizás no sea utópico pensar, que las deudas a contratistas sean cosas del pasado.

Por José Espinosa Féliz

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