Luis Abinader tiene un futuro promisorio

Por Jose Angel Bratini jueves 18 de agosto, 2016

Por suerte para Luis Abinader, el futuro promisorio y presidencial de él o de cualquier ente político no viene dado, en modo alguno, por nadie, ni mucho menos depende que se lo hagan creer supuestos viejos políticos desfasados y desacreditados, al decir del autor de un artículo sobre el particular.

Por suerte para Luis Abinader, no está compelido a hacer un cursillo preparatorio para ser presidente de la República, porque de hecho nadie en este país, o en cualquier país del mundo, ha tenido que realizar un curso antes de ser elegido y juramentado como presidente. El cargo presidencial, y otros cargos públicos, como es lógico, no tienen como prerrequisito la experiencia, por el hecho de que son cargos que se ejercen por primera vez.

El articulista de marra no se fundamenta precisamente en la verdad científica cuando intenta establecer que algunos de los que han podido llegar a ser presidente de la República tenían una vasta experiencia política previa, lo que es falso de toda falsedad. Por suerte para el PRM y Luis Abinader, el articulista reconoce que a veces la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada, que es de lo que se trata en estos instantes en la RD.

Un caso particular que llama mucho la atención lo es el doctor Leonel Fernández, quien logró llegar a la presidencia no precisamente por su capacidad, por su preparación, ni mucho menos su trayectoria política, pues el mismo, no obstante ser miembro del Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde 1990, solo era conocido en un reducido círculo político, académico e intelectual. De hecho, recuérdese que el propio PLD (igual que todas las organizaciones izquierdistas) era un puñado de seguidores y simpatizantes, con muy poca incidencia en la vida política nacional, sobre todo, a nivel de las masas populares o electorado.

De manera que, antes de ser candidato presidencial, el doctor Leonel Fernández no había pertenecido ni a un club cultural y deportivo, a ninguna organización popular, era casi totalmente desconocido por los sectores mayoritarios de la vida nacional, era un desconocido para las amplias masas populares del país. De hecho, empezó a conocerse tibiamente en 1994 cuando Juan Bosch lo escogió como su acompañante para las elecciones presidenciales de ese mismo año.

En verdad empezó a conocerse cuando fue escogido por el PLD como su candidato para las elecciones presidenciales de 1996, la que pudo ganar por la conjugación de múltiples factores coyunturales y circunstancias objetivas y subjetivas, pero sobre todo, gracias a la bendición y apoyo de un Joaquín Balaguer que prefería sacarse un ojo y la mitad del otro para evitar que José Francisco Peña Gómez fuera Presidente de la República en ese 1996. Si no hubiese sido por las coyunturas y circunstancias de la época y por el decisivo apoyo de Balaguer en la segunda vuelta, el doctor Leonel Fernández no hubiese podido llegar al solio presidencial.

Sobre Luis Abinader podemos decir que se ha caracterizado por ofrecer constantes demostraciones de madurez e integridad, ser insistente en la formulación de puntos de vista compatibles con las urgencias de modernización equitativa de las estructuras sociales, políticas y económicas del país, y manifestar abierto y puntual compromiso con las mejores causas de la nación dominicana.

Debemos reconocer, para rendirle culto a la verdad, que el joven político Luis Abinader ha sabido rodearse de la flor innata de la juventud política dominicana sin menospreciar ni arrinconar en modo alguno a las viejas glorias políticas del país cuyos aportes ha sido y serán valiosísimos e invaluables de cara a los procesos de lucha del presente que debemos llevar a efecto para poder sacar el país hacia delante.

Son muchos los analistas dominicanos que consideran que Luis Abinader pertenece a una de las escasas familias acaudaladas del país que puede justificar pulcramente sus haberes, es un profesional de considerables vuelos, exitoso gerente privado, individuo sosegado, no conflictivo y, sobre todo, político de personalidad agradable que se esfuerza por combinar la claridad de pensamiento con la facilidad de palabra y la sencillez en el trato individual. Con cero tasa de rechazo en la población votante.

Somos muchos los que reconocemos la capacidad del licenciado Luis Abinader para sintonizarse con las urgencias del momento político y involucrarse activamente en el debate electoral y peregrinar por toda la geografía nacional llevando el mensaje de su organización, fortaleciendo el voto militante y procurando nuevas adhesiones.

Estas son cualidades y valores que lo colocan en estos instantes como uno de los pocos dominicanos mejor situados para ejercer el liderazgo de la nación en el futuro inmediato.

Luis Abinader es una de las pocas figuras con que contamos en el país, no sólo para el presente, sino para el futuro inmediato, con la finalidad expresa de ir dejando hacia atrás los liderazgos mesiánicos y yugulando las tendencias clientelistas que se han enseñoreado en la arena política cotidiana, entrar de manera concluyente al siglo XXI y construir una sociedad en la que predominen la libertad, la equidad, el bienestar y la verdadera solidaridad.

No puedo olvidar cuando Luis Abinader expresó que una parte fundamental del empoderamiento ciudadano se da a través de la educación, por lo que es importante cambiar la concepción que se tiene sobre la educación y hacerla valer como un derecho fundamental, que desencadena capacidades las cuales permiten a las personas aprovechar las oportunidades económicas, sociales y culturales de que disponemos como sociedad. Y cuando agregó que la materialización de un derecho como la educación responde a dos lógicas fundamentales: primero, una lógica de derechos lo cual ha prosperado muy poco en República Dominicana por el deterioro institucional del país. Segundo, una lógica a partir de las necesidades del modelo de acumulación de capital. Ese modelo basado en el uso intensivo de mano de obra barata nunca demandó una fuerza de trabajo calificada más allá de la educación básica. La consecuencia ha sido un deterioro secular de la educación dominicana, afectando la calidad de vida, la productividad y la competitividad.

Para nadie es un secreto que con la desaparición de los más grandes políticos José Francisco Peña Gómez, Joaquín Balaguer, Juan Bosch y otros, la nación dominicana quedó sin liderazgo político, la menos de esa insuperable talla. Los inaceptables acotamientos políticos recientes confirman la falta de esos líderes. Donde hubo un certamen electoral altamente desigual cuestionado, más un pueblo desorientado sin un verdadero líder que lo guíe, que medie y aconseje a sus actores.

Sin lugar a dudas que no hubo un verdadero líder capaz de aglutinar las fuerzas opositoras en torno a un proyecto de nación competitivo con el reeleccionismo. Lo que ha podido generar en una crisis pos electoral que podo tener consecuencias antidemocráticas lamentables.

Los dominicanos vivimos en un clima de incertidumbre, de vulnerabilidad del Estado de derecho y coartamiento del derecho libérrimo y sin manipulación a elegir nuestras autoridades. Es por estas y otras razones que Luis Abinader se ha planteado potencializar sus fortalezas para ir ocupando el espacio de liderazgo que hoy afecta a la nación.

El importante y sólido 35% obtenido por el PRM y aliado en las pasadas elecciones, colocan a Luis Abinader como el joven político dominicano como más perspectivas y posibilidades presidenciales en la RD, ya que su futuro político ha quedado fortalecido y sin competencia, por lo que le compete aprovechar al máximo esa valoración popular.

Esa valiosa oportunidad Luis-PRM, partidos de oposición, convergencia, sociedad civil, sectores comprometidos con un mejor país, se sientan en una mesa de diálogo a unificar criterios, diseñar acciones, políticas, propuestas de gobierno, con miras al 2020. Además de exigir al gobierno cumplimento de las leyes, la Constitución, respeto al Estado de derecho, preservación de la democracia y al sistema de partidos.

Somos muchos los que consideramos que hoy por hoy, Luis Abinader concita la aceptación de una parte importante del conglomerado electoral dominicano, puesto que en el reciente proceso electoral demostró ser un líder acabado, mesurado e inteligente. Con identidad clara en valores e ideas que lo catapultarán al éxito.

El articulista de marra pretende olvidar que somos muchos los dominicanos que vemos en Luis poseer los elementos necesarios para ser un real líder político: cambio, esperanza, humildad y un plan de gobierno que de respuestas a las necesidades sentidas de la gente. Además de poseer competencias, carisma, visión de futuro y un liderazgo providenciado.

De manera que el formidable desempeño puesto en evidencia por este joven político en su primer intento en alcanzar la Presidencia de la República lo consolida como el líder con más posibilidad de estructurar, en torno a un proyecto de nación socialmente definido, una fuerza de oposición capaz de poner fin en el año 2020 a dos décadas seguidas de gobiernos peledeístas.

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