Los Toeros…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA viernes 3 de abril, 2020

Es una especie de clase social o trabajadora, identifica por el profesor Juan Bosch, por allá por los finales de los años sesentas ó comienzo de los 70s, no preciso ahora, con lo que el brillante político y conocedor de la sociedad dominicana definía a un tipo de dominicanos que se ganaba la vida improvisando cualquier quehacer, con bastante habilidad; el profesor Bosch, además,  fue autor del libro titulado  “Composición Social Dominicana”.

El Toero, correspondía ó corresponde actualmente, si es que la masiva especialización que han experimentado los diferentes oficios del común de la sociedad no lo  ha desplazado, se basa en la actitud de ciudadanos, de ser útiles a cualquier solución a averías, inconvenientes o instalaciones diversas; capaces de entrarle a todo problema, sepa o no, pero lo enfrentan así se ganan la vida.

Este oficio,  u ocupación, ha recibido  como todo en el tiempo, importantes transformaciones, ya que hoy te puedes encontrar con maestros de construcciones, electricistas o pintores, por ejemplo, que a la vez son agricultores, choferes, motoconchistas, taxistas, jardineros, y cualquier oficio más, incluyendo asesoramientos en informática o manejo habilidoso de los llamados teléfonos inteligente (no pueden ser inteligentes, ya que lo que hacen les es ordenado  y programado, no crean).

Todas estas faenas a que es capaz el dominicano de enfrentar, los califica para seguir siendo llamados Toeros, y son parte del 58% ó 60% de la economía informal, en la cual, como en toda economía, está la de ellos, que es el servicio, por lo que al llegar la calamidad mundial llamada COVID-19 (Coronavirus), el gobierno dominicano no se puede limitar a auxiliar al recurso humano formal o reconocido al través de regulaciones del gobierno, si no que, esa digna realidad, que es la mayoría del servicio público y privado, merece una porción de oxígeno económico a fin de que ellos y sus familiares no perezcan, que son, la mayoría del pueblo dominicano Escuche ayer al Licenciado Luis Abinader exclamar desde su cuarentena, “Cuidar la Salud, para que luego pueda salvarse la Economía”, nada más certero y de sentido común, que este llamado, manos a la obra pues, lo que se gaste hoy, no es un gasto en sí, ¡Es una gran inversión”, y hecha, sobre el activo mayor que tiene la humanidad…

 

POR JOSÉ ANTONIO MATOS PEÑA

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