Los sicarios de la conciencia dominicana (y2)

Por Leonardo Suriel Morel Jueves 27 de Abril, 2017

La cultura popular con su conjunto de patrones y manifestaciones artística, literaria, costumbre, conocimientos, grado de desarrollo creada y consumida, preferentemente por el pueblo es lo que va configurando la estructura mental de sus ciudadanos; todos estos tesoros intangibles de la República Dominicana está siendo atacada por unos valores y creencias ajenos a nuestra nación.

 

La idiosincrasia del dominicano con su característico temperamento alegre de carácter festivo, trabajador, solidarios, cristiano, humilde y sin complejo, es nuestra marca de identidad como pueblo; el dominicano no es como otras naciones que todo lo quieren ver a través del color de la piel, lo que convierte a sus ciudadanos en seres amargados, acomplejados, frustrados llenos de odio y violencia hacia lo distinto porque no quieren comprender que su desgracia esta en ellos mismos y no en el otro; este comportamiento idiosincrático de inferioridad, que siempre le quieren echar la culpa a los demás y no son honestos, ni autocríticos para reconocer de que donde radica el problema es en ellos. Este ejercicio de irresponsabilidad es lo que va acondicionando su futuro de ruina como nación impidiéndole salir de su miseria; este ejemplo vivo lo podemos ver en muchas naciones, pero es más marcado y cercano es el de la nación haitiana que prefieren echarle la culpa a otros por su infortunio y no mirar hacia adentro: A sus gobernantes, su historia, su conducta tribal y sus creencias supersticiosas.

 

Se están aplicando técnicas y procedimientos muy sofisticados para neutralizar el sentimiento patrio de los dominicanos, queriéndole llevar a que tengan complejo de culpa para que no intenten defender a su nación es una muy ingeniosa manipulación psicológica de la población para lograr su desintegración como pueblo; no tengo como objetivo hacer un análisis exhaustivo de estas armas de destrucción masiva de la conciencia para controlar a la República dominicana; sólo quiero llamar la atención sobre su existencia y el papel que juegan en la conducta colectiva de una nación; es la psicología aplicada al control de las masas como lo es la psicometría, lo cual analizaremos en otro artículo,

 

La población dominicana está siendo sometida a un bombardeo mediático sistemático, prolongado e intenso de forma despiadada, para intentar lograr el punto de ruptura del equilibrio psicológico producto de un agotamiento estresante; y así, intentar ejercer el control y la manipulación del pueblo dominicano, siguiendo los lineamientos de Sigmund Freud. Hoy podemos decir que la República Dominicana se encuentra bajo un ataque permanente contra su conciencia nacional, lo cual coloca a sus ciudadanos en un escenario de guerra virtual y; si a esto le sumamos la inseguridad ciudadana, la frustración ante la impunidad y la corrupción, podríamos predecir que nos abocamos al fin de la armonía como sociedad, como desean algunos sectores políticos malsanos para pescar en río revuelto.

 

La estrategia primordial del enemigo es el de intentar romper la unidad familiar y destruir los principios y valores inculcados en el hogares dominicanos, relacionados con la religión, el honor, el patriotismo y la conducta sexual. La educación de la contra-cultura es espantosa por los altos niveles de desinformación a que quieren someter a nuestro estudiantado; lo cual pone en videncia la ignorancia o la mala fe de quienes han dirigido las políticas educativas y culturales del Estado dominicano en los últimos 20 años. La juventud dominicana ha sido expuesta a muchas

actividades culturales como un experimento social en cual se quieres someter a un lavado de cerebro sin que ellos sean conscientes; la estridencia y el mal gusto de ciertos géneros musicales que incentiva a introducirse a la cultura de las drogas para convertir a nuestra juventud en ruinas humanas y con esto intentar tomar el control de la nación. La inmovilidad, indiferencia y anulación de la conciencia y de los sentimientos patrio del pueblo dominicano, que vive como anestesiado e impasible ante lo que le está siendo impuesto desde el exterior, es producto de un plan maestro que busca aniquilarnos como pueblo. Pero ¡No pasarán!

 

La estrategia de la decadencia como sociedad han contribuido al adormecimiento, sumisión y enajenación de la sociedad dominicana, ha dificultado la restauración de los ideales patrios. El desmantelamiento o desaparición de las ideas y de la identidad nacional sin ningún tipo de resistencia, le está dando resultados al enemigo, momentáneamente; mediante el sistemático cuestionamiento de la historia y de los próceres fundadores de la nacionalidad dominicana. Los sicario de la conciencia dominicana buscan generar un cansancio moral y psicológico, que lleve a la población a una depresión colectiva de desinterés, en donde se crea que todo está perdido. El sometimiento del pueblo dominicano ante la resignación del derrotismo, lo ha llevado a un estado de turbación; el pueblo está adormecido y desorganizado porque lo han están dejando sin capacidad para razonar, actuar y sin un liderazgo responsable que le trace el camino a seguir.

 

Se está aplicando, al pueblo, las técnicas de agresión psicológica o de control mental masivo, que es lo mismo que un lavado de cerebro: On Line, para que acepten la idea de una fusión con Haití; por esto se quiere, convertir a los dominicanos en ciudadanos superfluos e inseguros de sí mismo como nación y por consiguiente, que no hagan nada para enfrentar la perdida de nuestra identidad y soberanía; a la vez están progresivamente rompiendo la estructura mental libertaria por causa de la pasividad, el no uso de la conciencia y los sentimientos patrióticos para que seamos indiferente ante esta maldición que se nos viene encima. La quiebra del orden social y el agravamiento de una crisis de identidad inducida fruto de la insidias, el infundios y conspiraciones contra la patria o la nacionalidad dominicana, con ideologías tóxicas ajena a nuestra cultura son el pan nuestro de cada día que los traidores vende patria dan a comer al pueblo.

 

Se ha querido vender la idea de que el amor a la nación es un sentimiento obsoleto desde el punto de vista de los sicarios de la conciencia; quieren entronar en la mente del pueblo dominicano de que ya no hay nada que hacer ante el problema de la inmigración haitiana, quieren hacernos creer que la fusión con Haití es inevitable, por tanto no vale la pena luchar. El mensaje no es directo sino subliminal; los enemigos quieren apagar la llama del altar de la patria que arde en cada corazón dominicano, para encender fuego extraño a sus demonios.

 

En nuestro territorio se conjugan episodios históricos afectivos y memorables; esos lazos que nos une como pueblo y con nuestros antepasados que murieron por la causa de nuestra soberanía que no será en vano; nosotros creemos que este suelo es sagrado por la sangre derramada en defensa por nuestro territorio, pero es más sagrado, todavía, por la sangre vertida en la cruz del Calvario, el Dios a cual servimos que nos compró a precio de sangre: Jesucristo. Nuestra tierra es nuevamente sagrada por ser el osario donde se encuentran depositados los huesos de los padres, héroes y mártires de la patria, que cayeron luchando por una República Dominicana soberana y cristiana.

Sin ideas innovadoras no puede haber una sociedad prometedora, debemos reciclar nuestra estrategia de defensa como nación y adaptarla a los nuevos tiempos actuales, en donde se libra una guerra mediática en las redes sociales, los foros y los multimedios porque el campo de batalla es virtual y no real, por ahora. A los enemigos y a los dominicanos que se arrastran por el suelo le diré que: La República Dominicana, fue, es y así será siempre: Una nación libre e independiente de todo poder extranjero y de las tinieblas.