Los seres y los lirios de Jeisson Pimentel: realmente somos lo que soñamos

Por María De las Nieves Fals Fors martes 9 de julio, 2019

Un 30 de Junio de un verano tórrido nace el joven artista Jeisson Pimentel, cargado de promesas, talento y poesía en una barriada de la ciudad de Santo Domingo. Desde niño se sintió atraído por el dibujo, aprovechando cualquier soporte disponible: un cuaderno, una hoja de papel abandonada, una pared desnuda que pedía a gritos ser cubierta por trazos que la sacaran del anonimato de la cotidianeidad. Una de sus obras juveniles: Realmente somos lo que soñamos (2013) nos habla de búsquedas, de emprender la ruta hacia lo que está por nacer.

Poco a poco, ese niño inquieto de piel tostada y grandes ojos fue avanzando en el camino, matriculando en la escuela del Maestro Almonte en el ensanche Miraflores y más tarde tomó clases en Bellas Artes con los excelentes profesores Patricia Gamundi y Alejandro Ascencio.

En la búsqueda de estilos y formas de quehaceres personales este novel creador se mueve entre la Figuración y la Abstracción en una obra  de Transvanguardia en la cual se observan referencias al Picasso de los años 30, al Kandinsky de las Impresiones, a la línea curva y sutil del Art Nouveau y a la fiesta del color de un Fauvismo trasnochado. Y sobre todo acude a lo espontáneo, a la inocencia aún no manchada de lo Naif.

¿A qué canta Jeisson Pimentel? al bosque  evadido de los sueños de un tríptico brumoso de lejanías, a un Confucio de mezclas de estilos y esperanzas, al amor  de un alma sonrojada de deseos  y al progreso, a su familia, al bien y a la vivacidad de la juventud que se observa en sus formas y tonalidades. A figuras humanas, árboles, líneas quebradas, oblicuas o rectas y a un geometrismo duro que se asoma a veces, pero no se atreve a vencer la suavidad de un óvalo o de una parábola.

Las técnicas preferidas del artista son el acrílico y el pastel, así como el dibujo a lápiz. Ha incursionado en el campo del muralismo, modificando la faz de los muros de la Bomba Petronam cerca de la estación del Metro Hermanas Mirabal con elementos del folclor dominicano e imágenes de nuevas tecnologías. También ha trabajado decorando los postes de luz de del Residencial Buenavista II con el Grupo Transitando al que pertenece Pedro Veras, Ariel Santil, Edwin Tolentino, entre otros jóvenes representantes de las artes visuales dominicanas.

Entre sus obras de caballete pertenecientes a colecciones privadas destacan Confucionismo, en la que se equilibran la tristeza de una mueca de la boca descendente con los colores cálidos de la felicidad y la fuerza de lo nuevo y Es mejor perder el orgullo, donde el rojo predomina sobre el verde y el azul en la interesante armonía de una flor que se eleva más allá de un rostro que oculta la verdad.

En octubre del  2018  fundó el Centro Pimentel Galería de Arte con una exposición de lo mejor de sus obras hasta ese momento, en su inauguración estuvieron Laureano Santos, José Luis Henríquez, María Arias y otros creadores, En el mes de marzo del 2019 participó en una exposición colectiva en el metro de Santo Domingo junto a Yi yoh Robles, Sterling Vásquez, José Luis Henríquez, Laureano Santos, Ángel Abreu y otros artistas.

Desde el 2017 hace labor docente en su propia academia en Villa Mella, dando clases a niños y adultos en las áreas de dibujo y de pintura. Un Jeisson lleno de paciencia, de dulzura y de deseos de hacer, se dedica a enseñar el difícil oficio de crear mundos con las manos, el color de pigmentos diversos y los oscuros contornos de un lápiz de dibujo.

El camino está comenzando,  Jeisson. Solo hay que recorrerlo, avanza con fe a través la ruta de tu arte, desarrollando tu originalidad, buscando dentro de ti el brillo de tu espíritu y en tu entorno los motivos para crear y trascender. Adelante, Alea Jacta Est.

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