Los rostros que han representado al PLD

Por Maximo Sanchez sábado 19 de septiembre, 2020

El Partido de la Liberación Dominicana es fundado en el año de 1973, cuando el Líder indiscutido del PRD,  el profesor Juan Bosch, abandona las filas de ese partido y decide buscar un nuevo modelo político, para crear una organización diferente a la que había abandonado; y él consideraba que debería ser de liberación nacional, debido a las condiciones políticas internacionales.

El rostro y la imagen pública de Don Juan Bosch representaron al PLD, hasta los inicios del presente siglo. A este Partido le acompañaría el renombre político e intelectual de su fundador; pero también la estigmatización que hicieron sus adversarios de él.

Don Juan, al momento de fundar el PLD era un reputado escritor, con un lugar cimero en el parnaso latinoamericano; amigo de casi todas las figuras cumbres de las letras y las artes de la América hispana; con una obra nacional e internacional indiscutida, que redundaba en un aprecio personal y político de esos grandes amigos.

Había gobernado el país por un corto período de 7 meses, y habiendo sido derrocado por un golpe de estado, su reputación como político pulcro y decente en vez de disminuir se catapultó, convirtiéndolo en un ícono de las injustas consecuencias internacionales de la guerra fría.

Sus adversarios lo estigmatizaban de diferentes maneras; desde calificaciones de baja ralea, hasta acusaciones de tintes ideológicos; pero Juan Bosch a cada una de las acusaciones y calificaciones, respondía con una altura política e intelectual que contrarrestaba la desdichada intención de sus enemigos.

Por ejemplo, la seudo-izquierda dominicana, se empeñó en calificar a Don Juan como un caudillo; el Profesor no pedía oportunidad para educar al pueblo dominicano, y tomó esta calificación para enseñar a sus contrarios y a toda la población con capacidad de asimilar estos conceptos, lo que es un caudillo político.

Una gran parte de la representación política dominicana, asimilaron estas enseñanzas; más no así aquellos enconados adversarios que se veían desplazados del favor del electorado y de las masas; hasta hoy en día, hay algunos “intelectuales” que se refieren a Bosch como un caudillo.

A partir de la llegada al poder de su Partido, el rostro, la imagen de Juan Bosch comienza a ser desplazado como representación del PLD; algo que sucede de manera natural, dentro del mundo político, pues a su inhabilitación física y futura desaparición, se sumaría la prédica de la praxis política, más la figura de quien tenía la potestad de repartir los favores del poder.

Es al Dr. Leonel Fernández a quien le corresponde el favor del Partido, y con éste, el favor de la mayoría de sus encumbrados compañeros, que vieron en él a la persona más carismática e ideal para representar una organización que hasta ese momento solo conocía la mano conductora de Bosch.

El Dr. Fernández conduciría la nave del Partido diestramente; exitosa en cinco los procesos electorales, y condujo el país durante 12 años, logrando consensuar los intereses políticos, económicos y sociales del pueblo dominicano sin mayores conflictos que impidieran la gobernabilidad y el buen desenvolvimiento económico.

De ahí, este largo período de crecimiento sostenido que se evidenciaba en todas las áreas del quehacer dominicano. Hoy, cuando por obligaciones legales, se tiene la necesidad de declarar posesiones y fortunas, vemos como quienes sustituyen al PLD en la conducción del Estado, declaran todos bienes millonarios que no hubieran sido posibles sin un buen ambiente de negocios e inversión.

Leonel Fernández, un estadista de rostro agradable y sonriente; amable, carismático y decente; incapaz de ofender de manera personal ni a sus más enconados ofensores; fue el rostro que representó al Partido de la Liberación Dominicana por casi 3 exitosos lustros.

En el año 2012 el poder cambió de manos dentro del mismo Partido; las manos del Presidente Fernández quedaron vacías y sin el poder de los decretos; a otra persona de nombre Danilo Medina Sánchez le asistía esa potestad; y así emigraron las lealtades de quienes se desvivían en loas a Leonel Fernández Reyna.

El rostro de Leonel comenzaría a desdibujarse en el contorno de la representación del Partido, con la ayuda del compañero a quien él había hecho Presidente de la República. Leonel comenzó a sufrir, fuera del poder, las estigmatizaciones sufridas por Juan Bosch en algunos momentos; pero la saña en su contra fue mayor, por su potencialidad en un futuro retorno a la dirección del Estado.

Ya para la imposición reeleccionista de 2016, una nueva cara era la representativa dentro y fuera de ese partido. Danilo Medina, cambió la forma de conducción de la maquinaria electoral en que habían convertido a la organización.

Ahora vemos un PLD representado por la cara de un Ex presidente, que ha fracasado en todas sus iniciativas políticas de los últimos dos años; fracasó en imponer leyes electorales como traje a su medida; fracasó en pasar otra modificación constitucional, que le permitiera continuar en el poder; falló en reeditarse en la conducción del Estado a través de un pupilo; y finalmente condujo a su partido a la división y a la pérdida de todos los estamentos de poder.

¿Podrá el otrora poderoso Presidente, cambiar la imagen de fracasos que le acompañan? ¿Hablando dictatorialmente, podrá imponer autoridad en un partido, cuando ya no tiene el poder de los decretos y canonjías del Estado?

El tiempo es el mejor testigo; y solo él puede contestar preguntas sobre acontecimientos que requieren de su paso; sin desesperación, con paciencia, veamos pasar el tiempo que nos traerá las respuestas.

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