Los políticos de la lluvia

Por Manuel Hernández Villeta miércoles 3 de mayo, 2017

Tenemos encima el inicio de una gran crisis económica y social, ambientada por las inundaciones provocadas por tres semanas de lluvias. En corto plazo puede haber desabastecimiento de alimentos, epidemias, altos precios de los víveres y millones de pesos que tendrá que buscar el gobierno para reconstruir a zonas devastadas.

El problema que ocasionan las lluvias es de todos resolverlo. La principal responsabilidad es del gobierno, pero también tiene que jugar su rol el empresariado. Los inversionistas no pueden ocultar la cabeza en la arena ante una desgracia de esta magnitud, y deben aportar en la ayuda social y económica tan necesaria en estos momentos.

Los dominicanos de a pie siempre son solidarios. Ofrecen músculo y lo poco que tienen para ayudar a sus vecinos en desgracia. Donde se ve la indiferencia es en los más pudientes, que desde sus seguros apartamentos no saben lo que es vivir en casa de piso de tierra, con techo de zinc y con los servicios sanitarios y energéticos suspendidos.

Hoy hay que hacer un alto en el camino de la indiferencia y dar los pasos necesarios para conformar una mesa de trabajo nacional, no tiene que ser la formalidad de una gran concertación, sino que cada uno aporte lo que pueda.

Es un error para todo situar a los partidos políticos como entes de soluciones. Los partidos son maquinarias electorales y nada más. Cuando se está tan lejos de las votaciones es casi imposible que los partidos puedan y quieran hacer frente a males sociales. Lo que tienen que aportar en esta crisis son los dominicanos y ya. Sin ideologías, los partidos son casi compraventas que no tienen una fina sensibilidad social.

Creo necesario un esfuerzo mancomunado para el desarrollo nacional. Si ahora no hay esa idea unitaria, será difícil poder sacar al país del lodazal a donde lo han llevado las lluvias de tres semanas y las inundaciones. Cuando nada, salvo el poder por el poder, divide a los partidos políticos, se torna la época histórica más difícil para hablar de planes unitarios. Lo impiden los egos, y los auto-liderazgos de aquellos que se creen predestinados a ser cabeza, cuando ni siquiera dan para oreja de conejos.

Hay que tener fe en la sensatez de los políticos y que inicien un movimiento general para ayudar a los damnificados por las inundaciones. Si no tienen los opositores fe en las instituciones, que lo hagan por donde quieran, desde las oficinas de sus partidos o parándose donde el río se lo llevó todo con las manos y el corazón listos a ayudar.

Ese pueblo que sufre y se ve abandonado, es el que vota, el que pone en su curul a diputados, senadores, síndicos y presidente. Es el que no puede perder las esperanzas, porque hace años que no sabe cómo se escribe ni cuál es su color ni su sabor. La redención social parte por la ayuda a los necesitados. Para devolver las esperanzas a una mayoría de dominicanos hay que garantizarle el pan y la asistencia sanitaria, lo demás es demagogia barata de juglares que ven demasiado lejanas las elecciones para preocuparse de los que votan. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

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