Los partidos políticos tipo ¨coco¨ y tipo ¨aguacate¨

Por Humberto Salazar miércoles 13 de septiembre, 2017

Hace muchos años aprendimos de uno de los profesores de la escuela de cuadros del Partido Copey de Venezuela, aliado por la coincidencia en la Organización Demócrata Cristiana de América del Parido Reformista Social Cristiano, que existen dos tipos de partidos, el tipo ¨coco¨ y el tipo ¨aguacate¨.

Nos decía este profesor de ciencias políticas, que los partidos tipo ¨coco¨ son aquellos cerrados y de cascara muy dura para poder entrar, pero que una vez dentro los militantes podían moverse con facilidad a través de su estructura interna, de modo que de simple miembro podía llegar rápidamente a ocupar un lugar de preeminencia sin estar preparados para ello.

Por su parte, los partidos tipo ¨aguacate¨ son aquellos que, en forma rápida. cualquiera puede hacerse miembro, después de todo los aguacates son blandos en su superficie, y esa persona podría hasta llegar a encabezar un organismo de dirección media, solo que en el centro existe una estructura tan dura que es prácticamente imposible acceder a la dirección principal.

El partido tipo ¨coco¨ por antonomasia en la República Dominicana es el antiguo Partido Reformista, donde por la estructura creada alrededor de las mesas electorales era difícil entrar, pero solo por la firma de un nombramiento en cualquier nivel de la administración pública esa persona subía rápidamente y muchos eran convertidos en dirigentes nacionales con un decreto del Presidente Balaguer.

Mientras el mejor ejemplo de un partido tipo ¨aguacate¨, es el Partido de la Liberación Dominicana después que salió del poder en el año 2000, cuando decidieron abrir las inscripciones a todo el que quería ser peledeísta y tienen un padrón de inscritos de mas de dos millones de personas, solo que en el centro esta el Comité Político, la semilla del aguacate que es tan dura que resulta prácticamente imposible entrar para un simple mortal.

Este ejemplo tan grafico de lo que son los partidos políticos dominicanos tradicionales, tiene como objetivo describir el modelo de agrupación política que se esta defendiendo cuando se niega la posibilidad, sin discutirlo porque no conviene a intereses particulares, de que estos instrumentos fundamentales de representación social sea objeto de una profunda transformación que lo acerque a quienes dicen representar que al final son los electores.

Para que las democracias de partidos, que no son mas que la vía de canalización de los intereses sociales, puedan funcionar en forma adecuada, es necesario que en la vida interna de estas organizaciones tengan primacía los métodos democráticos y también que recuperen el espacio perdido por el aislamiento tradicional que suelen tener como grupo cerrado a la sociedad donde se desenvuelven.

Es por esto que la tendencia, antes que cerrarse a los cambios y actuar como una logia secreta, debe ser la creación de mecanismos de participación que incluyen hacer participar a los electores en todas las fases del proceso electoral, muy especialmente en las llamadas elecciones primarias, que como su nombre lo indica es el primer paso en toda elección moderna.

De ahí es que surge la idea de realizar elecciones primarias de distintos tipos, cerradas, abiertas, semi abiertas, para obligar a los ciudadanos, en unos casos militantes y en otros usando la lista universal de electores, a interesarse en procesos que muchas veces significan muy poco para lo que es el desarrollo de su vida diaria.

La realización de primarias abiertas y simultáneas, como vía de participación popular en los procesos electorales, se viene imponiendo en muchas partes del mundo, el caso paradigmático son los Estados Unidos, país donde se realizaron por primera vez, que a su vez tiene una gran mezcla de todas las modalidades, y en América Latina se ha ido extendiendo primero por Uruguay y después Chile, Argentina, Costa Rica y para algunos cargos en Colombia.

Incluso en la ¨Vieja Europa¨, como diría Sabina, el método tradicional de elección de los candidatos en consejo cerrado de los órganos de gobierno partidario, ha estado siendo sustituido por las primarias abiertas en países como el Reino Unido, Italia y Francia, donde en muchos casos, ante la cerrazón de los partidos políticos históricos, estos han sido sustituidos por movimientos que incluso han ganado procesos electorales, como es el caso francés con el Presidente Emanuel Macron.

No entendemos como algunos pensadores políticos dominicanos se atreven a decir que las primarias abiertas destruyen el sistema de partidos, el ejemplo mas antiguo en nuestro subcontinente es el de Uruguay, que en 1997 aprobó la realización de primarias abiertas con participación universal, y hoy en día es sin dudas una de las democracias mas avanzadas de la región y las agrupaciones políticas son mas fuertes.

Con la realización de primarias abiertas y simultáneas, el sistema político tiene muchas mas ventajas que desventajas, por ejemplo impide el famoso transfuguismo tan típico en los candidatos perdedores en los procesos internos, porque quienes son derrotados están impedidos por ley de participar en ese mismo proceso como candidatos por otras agrupaciones políticas, lo que indudablemente fortalece los partidos porque disminuye las deserciones de los inconformes.

Como las precampañas no son dirigidas a un grupo de militantes fácilmente manipulables por la compra de voluntades, es un número muy limitado de electores, sino a la población en general, los partidos tienen mayor oportunidad de debatir sus programas de gobierno frente al país y se permite apreciar de un modo mas racional las diferencias entre unos y otros brindándole al poseedor del poder, que es el pueblo, la oportunidad de escoger a quien cree que mas podría convenir a los intereses colectivos.

En estas elecciones primarias abiertas, para evitar el fraccionamiento y la atomización política, que es tan típica en algunos de nuestros países, se determina un piso mínimo de obtención de votos en esas elecciones primarias, para evitar que sigamos con los partidos familiares y con dirigentes eternizados sin ningún tipo de representación popular pero reconocidos por el organismo electoral.

Ademas, si las elecciones son abiertas y simultáneas, la Junta Central Electoral tiene la oportunidad de regular el uso de los medios de comunicación dando igual oportunidad a todos los precandidatos, no así a los partidos en particular, así como también regularía el financiamiento de cada uno de los que aspiren a los cargos electivos en juego, lo que le servirá al órgano administrativo de las elecciones como entrenamiento para las regulaciones necesarias en las elecciones generales.

De este modo la competencia electoral se hace mas transparente y equitativa, se garantiza la difusión de todas las propuestas sin exclusión, la ciudadanía tiene la oportunidad de conocer a quienes aspiran a dirigir el país y participa en su elección. Este esquema de promoción y propaganda se usa en muchos países para evitar la discriminación entre los que mas tienen, y por lo tanto pueden comprar espacios en forma profusa, y los que no poseen esos recursos económicos.

Como los precandidatos son conocidos y baloteados para ser escogidos por todos los que son parte del padrón de electores del país, es mas difícil hacer pasar a personas que tengan vínculos con el crimen organizado, que penetran en las estructuras políticas para desde dentro proteger su mundo de crimen y violencia, es mas fácil identificar a quienes no están en capacidad de ejercer el cargo a que aspiran y hasta es posible cuestionar e investigar su pasado para impedir que personas de dudosa reputación vayan a las listas definitivas de los partidos políticos.

Son estas algunas de las razones por las que apoyamos la implementación en el país de las primarias abiertas y simultáneas, que es la tendencia actual en muchos países, como forma de crear una democracia mas participativa, reducir la brecha y desconexión evidente entre representantes y representados, fortalecer a través de la apertura a esos vehículos de expresión llamados partidos políticos, y dar un salto de calidad institucional, en un sistema partidario dominado hasta ahora por verdaderas oligarquías dirigenciales, que luchan por mantener sus privilegios o que se hunda el barco donde van con todos sus militantes.

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