Los oportunistas los premian primero, los que más hacen no los toman en cuenta

Por Daygorod Fabián Sánchez miércoles 20 de enero, 2021

En política, al menos aquí en República Dominicana, rara vez se premia al que más hizo para lograr el éxito en un proyecto presidencial, congresual o municipal.

Por lo común los que menos hicieron, los que llegaron de último y los camaleones terminan con el Santo y la Limosna.

A su vez existe una casta de comunicadores, dirigentes, militantes y otros más que son especialistas en cambiar de chaqueta días antes del triunfo evidente.

Esto es ineluctable en política, siempre ha sido así y nunca se acabará esa práctica.

De ahí que muchas veces o en la mayoría de los casos los candidatos luego de ganar incumplen lo que prometieron en campaña.

En verdad es y no es culpa de ellos. Es culpa de ellos pues porque prometen tantas cosas que cuando llegan se dan cuenta de que no hay cama, para tanta gente, ni forma de resolverle a todo el mundo.

No es culpa de ellos porque los suprapoderes terminan imponiendo agendas foráneas.

Pero en la política real, la de los de abajo, los que van a las caravanas, llenan los formularios, defienden los votos y forman las reuniones es fatal el sentimiento de traición al observar que su trabajo otros/as lo cobraron.

Por eso se ha ido perdiendo el sentido de lealtad, pues los más leales terminan siendo traicionados y desconsiderado su trabajo, hasta el punto que si los llegan a tomar en cuenta es en alguna posición de categoría ínfima.

A su  vez esto ha generado una degradación en los compromisos políticos, ya que ante la falta de cumplimiento los dirigentes que se han cansado de ser vejados prefieren el pago adelantado por sus servicios.

El PRM, hoy gobierno, debe cuidarse de esa práctica ya que no puede generar desconfianza ni sentido de traición a sus bases, pues en el mañana cercano las necesitará.

Actualmente se vive una política extraña. Los que no buscaron ni un solo voto resultan ser los nuevos jerarcas, los que si los buscaron son exiliados del poder.

Los contrarios son premiados y los partidarios son castigados y puestos de mojiganga.

De ahí que esos contrarios terminan gozando del trabajo que hicieron los dirigentes del PRM y se les burlan en la cara.

Por Daygorod Fabián Sánchez

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