¡Los líderes nacen, no se hacen!

Por Rolando Fernández jueves 3 de octubre, 2019

La afirmación que encabeza, siempre se ha tratado de controvertirla. Algunos sociólogos y politólogos entienden que, no necesariamente tiene que ser así, y que los liderazgos, de la índole que sean, se pueden alcanzar, aun las personas no hayan nacido con las condiciones necesarias, algo que otros pensadores han puesto en duda. Por tanto, ¡hay uno que sí, y otros que no!

Frente a ese parecer de que no, se hace a fácil disentir, por lo demostrable que resulta el hecho de que, para un ejercicio efectivo de cualquier tipo, se requiere de dones, o habilidades relativas muy propias, que obviamente, no entran en el contexto de la generalización.

No todo el mundo nace para lo que sea; sí para algo específico. Se viene a este mundo para tal cual cosa, que puede ser de naturaleza técnica, o profesional en términos absolutos: carpintero, mecánico, soldador, albañil, médico, abogado, arquitecto, etc. Las cualidades específicas relativas son innatas; se nace con ellas cabe reiterar, y después son cultivadas, mediante aprendizajes y las prácticas de orden.

Uno de los escenarios donde más se puede apreciar esa condición genética es en el área de la política, donde se requiere una marcada capacidad de convencimiento, y aglutinación de gente alrededor, que se convierta en adepta de forma rápida, y sin que medien dádivas, o limosnas atrayentes.

El ambiente electorero pleno que se vive actualmente en Dominicana se torna apropiado para aquilatar y sacar conclusiones en el tenor de lo tratado. Cuántos jefes de grupos dándose tintes de líderes, tratando de emular actuaciones de hombres del pasado con tales condiciones probadas; pero, estos imitadores presentes, sin arraigo real de masas, por más que lo intenten.

Que ni siquiera tienen un discurso aceptable, sino de barricada en su mayoría, con muy mínimas excepciones; que nada más denotan mediocridad política; angurrias de poder; como, la defensa de sus intereses propios, y de sus patrocinadores, amén de aquellos pertenecientes a los arribistas notables que les circundan.

¿Son verdaderos líderes? ¡Jamás! Dentro de esos, hay gente que ha llegado incluso a dirigir los destinos nacionales, porque otros hombres ya fallecidos, que sí podían ser denominados como tales, y que, por circunstancias muy conocidas, tuvieron que levantarle las manos, y ayudardarle a subir las escalinatas del Palacio Nacional, así lo hicieron.

Para ser líder en cualquier área, hay que reunir bastantes requisitos, que no se aprenden; que se traen al nacer. Se comprueban más esos, en el ejercicio de la política, por el arduo trabajo que se tiene como reto. No es fungir como un mandril cabecero, seguido por una manada de oportunistas, arribistas, tarados mentales, etc. que se agrupen a vociferar en su favor.

En Dominicana, verbigracia, pasarán muchos años sin que esta vuelva a disfrutar de la trilogía de las “J”, – Joaquín, Juan, y José -, que antes engalanaban el escenario político nacional, como de seguro lo habrá de recoger en el futuro la historia patria del país.

 

Autor: Rolando Fernández

Anuncios

Comenta