Los jóvenes en el Congreso Nacional

Por Carlos Luis Baron martes 31 de enero, 2017

Al conmemorarse hoy (martes) el Día Nacional de la Juventud nos gustaría compartir algunas reflexiones sobre la situación política de los jóvenes dominicanos en los espacios de toma de decisiones, precisamente en momentos cuando existe un clamor de ver caras nuevas, rostros refrescantes en el escenario político. Muchos cuestionan ¿por qué no tenemos más jóvenes en estos espacios?

Quienes entramos a la política a temprana edad sabemos que el llamado a participar no siempre es sincero y que se necesita de paciencia, firmeza, amor por el país y voluntad para seguir adelante, pues muchas veces no se nos toma en serio, se nos encargan tareas de poca relevancia y cuando hay que sacrificar a alguien, los jóvenes somos los personajes centrales de ese triste capítulo de la historia política. Una mirada a la conformación de las boletas electorales en las pasadas elecciones mediante procesos no democráticos con justificaciones tan variadas como la cantidad de organizaciones en nuestro sistema de partidos, evidencia que la participación de la juventud es en numerosos casos, un recurso retórico de los discursos de campaña.

De acuerdo a mi experiencia en el último proceso electoral, el simple hecho de no tener reglas claras en relación al financiamiento de las campañas, la ausencia de procesos democráticos que permitan elegir libremente los candidatos, las asimetrías en el acceso a los medios de comunicación tradicionales y la estructuración de equipos electorales para la defensa del voto en las mesas electorales, constituyen las mayores dificultades que enfrenta un candidato que incursiona por primera vez en un proceso electivo en la República Dominicana.

Mientras las estadísticas oficiales establecen que la población menor de 35 años representa un 63% de los dominicanos, actualmente la Cámara de Diputados y el Senado de la República Dominicana solo cuentan con 6 diputados y 1 senador en este rango de edad, lo que nos da un porcentaje de tan sólo un 3% de representación de los jóvenes en el Congreso Nacional de nuestra Nación. Con estos datos podemos confirmar que la representación política formal de los jóvenes en ambas cámaras es insuficiente y desproporcionada al porcentaje de la población que realmente somos.

Preocupados por esta realidad desde la Cámara de Diputados los diputados más jóvenes hemos propuesto la reforma de la Ley Electoral 275-97 para asegurar por ley el 25% de las candidaturas municipales y congresuales a los jóvenes, sabiendo que esto solo garantiza participar en las listas de las boletas y que sigue siendo poco, pero sería el inicio de una revolución en la política y una verdadera renovación en el Estado, porque estoy segura que como sucedió en mi caso, los partidos estarán obligados a incluir nuevas caras, nuevas ideas, y el electorado tendrá opción de elegir entre nuevos actores y los mismos rostros de los últimos 30 años.

La tarea pendiente para nosotros los jóvenes políticos es promover el diálogo de todos los que convivimos en los diferentes partidos, crear un espacio de intercambio y apoyo para lograr identificar nuestros retos, porque algo que sí puedo reclamar a mis compañeros generacionales es que nos ha faltado articulación, estamos dispersos, cada uno atendiendo sus agendas, cuando deberíamos identificar nuestro objetivo común y la visión que nos une.