Los intelectuales encumbrados y el pueblo llano

Por Ramón Antonio Veras

I.- El intelectual debe su preparación al pueblo

 

1.- En un escrito que elaboramos y publicamos hace unos días, refiriéndonos a los intelectuales del país, dijimos:

 

a.- Nuestro país cuenta con mujeres y hombres con inteligencia clara y muy abierta, que en el estudio de las ciencias sociales han penetrado con profunda perspicacia y gran ingenio.

 

b.- Quedo maravillado, altamente sorprendido, por la preparación y esmero de cómo muchos intelectuales exhiben sus conocimientos de la filosofía, la religión, la política y todo lo que se relaciona con la sociedad humana. Es una satisfacción contar con connacionales que enaltecen el lugar de origen de su nacimiento, y mucho más agrado cuando son encumbrados por su sapiencia. [i]

 

2.- En el referido trabajo, nos faltó decir que, con relación a las dominicanas y a los dominicanos dedicados al cultivo de las ciencias y las letras, sin importar que esos pensadores se formaran en centros educativos públicos o privados, deben su formación al pueblo dominicano que aporta con su trabajo material o espiritual al desarrollo nacional.

 

3.- En cada país, los trabajadores y las trabajadoras, son los que hacen posible la creación de las premisas materiales que sirven de base a todo tipo de riqueza nacional.

 

4.- Mientras millones de asalariados ponen sus potencialidades físicas e intelectuales para hacer mover las grandes máquinas, un pequeño grupo agraciado se nutre de conocimientos en centros académicos nacionales y extranjeros.

 

5.- Esa ciudadana o ciudadano, con una preparación o cultura muy exquisita, puede comportarse como intelectual elite de la minoría nacional, o poner su fina educación al servicio de toda la comunidad.

 

6.- Pero, lo que enseña la realidad dominicana, en lo que se refiere a las actuaciones de los intelectuales de nuestro país, es que se han comportado ingratos con relación a lo que se llama pueblo llano.

 

7.- Sin hacer mucho esfuerzo, es fácil de comprobar que la generalidad de la intelectualidad nuestra, ha demostrado insensibilidad e individualismo ante aquellos que han necesitado de su solidaridad.

 

 

II.- Los intelectuales ingratos

 

8.- La gran mayoría de los que han tenido el privilegio de adquirir una educación muy especial en diferentes materias, han preferido hacer causa con el sistema, en lugar de enfrentarlo o, por lo menos, orientar al pueblo para que lo haga directamente.

 

9.- Los estudiosos de las ciencias sociales, los investigadores y pensadores de aquí, no han ligado su entendimiento y la luz de razonar, para que las masas populares no sean tomadas de tontas, como estúpidas, por los que se ceban del orden establecido.

 

10.- Es una verdad incontrovertible que aquí las personas más preparadas, de muchas luces y de gran ingenio, de manera premeditada se han acomodado, adaptándose a la situación y dejando que los pobres sea víctima de su torpeza política.

 

11.- Los intelectuales dominicanos, en su gran mayoría, han preferido ser flacos de memoria, en lugar de accionar agradecidos de su pueblo, que hizo posible su selecta instrucción.

 

12.- La privilegiada intelectualidad dominicana ha preferido identificarse con el sistema y sus beneficiarios, en lugar de ser consecuente con los que se esforzaron para que formaran parte de una exquisitez intelectual.

 

III.- Los intelectuales que no aportan al pueblo

 

13.- Los más destacados pensadores del país, no han contribuido con un minuto de su tiempo para sacar a sus ciudadanos y ciudadanas de la trampa que la minoría nacional ha mantenido con el asunto de la democracia.  Aposta, con mala intención, han guardado silencio.

 

14.- Lo más lúcido del intelecto dominicano, ha permanecido con su opinión reservada, para no decir ni pío respecto a los amañados procesos electorales, en los cuales nunca se pone el sistema social como punto de rechazo o aceptación.

 

15.- Contamos con intelectuales a los cuales sobra talento para desenmascarar el statu quo y sus trampas, y así evitar que ciudadanas y ciudadanos sigan envilecidos en un ambiente de engaños politiqueros.

 

16.- Un sector muy limitado del conglomerado nacional, que tuvo la oportunidad de alcanzar una educación fuera de lo normal, en vez de acumular conocimientos para favorecer a los marginados sociales, lo que ha hecho es considerarse estar por las nubes, donde solo pueden ser alcanzados por los dueños del poder económico y social.

 

17.- Los muy preparados y sabihondos, convertidos en desmemoriados y presentándose como despistados, simulan estar descabezados para continuar alejados de todo lo que sea pensar en favor de las grandes mayorías nacionales.

 

18.- A lo más sano y sacrificado del pueblo dominicano, le ha faltado contar con intelectuales que demuestren ser consecuentes con los que han permanecido en estado de opresión. El medio social dominicano ha estado huérfano de intelectuales que prueben firmeza en la defensa de los que mal viven.

 

19.- Motiva lástima saber que en el ambiente de los intelectuales dominicanos, la generalidad ha probado estar atrapada por el sistema, y ha caído en la entrega por halagos que la ha llevado a una vergonzante sumisión ideológica sistémica.

 

20.- La mujer o el hombre muy culto, que se limita a moverse en el círculo de sus semejantes en la actividad de las letras, sin relacionarse con gente del pueblo humilde, termina como un intelectual ausente de contenido social.

 

Ideas finales

 

21.- En un medio social donde la mayor parte de la población no está debidamente instruida, los intelectuales están llamados a hacer los adecuados orientadores del pueblo de a pie.

 

22.- El intelectual sensible y solidario es aquel que hace causa común con los que no han tenido la oportunidad de desarrollar su intelecto, pero han contribuido al desarrollo nacional con su trabajo manual productivo.

Por: Ramón Antonio Veras

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