Los ímpetus verbales del Padre Chelo

Por Rolando Robles

Usualmente no difiero mucho de los curas en lo referente a la labor social que yo sé muy bien que realizan. Esto me viene por los años que pasé alrededor de la Iglesia Católica cuando era niño y del convencimiento que tengo de que es la más sensible, universal y abierta de todas las religiones. Pero, también ha sido la que ha generado más conflictos entre los hombres que desean servir a Dios.

En cualquier caso, he apoyado sus dogmas y creencias, aun sin ser un cristiano militante o de vanguardia. Por eso, voy a tratar de interpretar, sólo interpretar, la prédica del presbítero Rafael Delgado, mejor conocido como “Padre Chelo”. Con ello no pretendo dar respuesta a las demandas que explícitamente él plantea, porque a mí no me corresponde tal honor. Lo que si espero es que no me excomulguen, porque, sólo estoy ejerciendo mi derecho a opinar.

El Padre Chelo es en verdad, un gran comunicador, especialmente desde la fortaleza y la credibilidad que le confiere el púlpito, pero, es humano y por tanto yerra. Lo que no sé es, si lo hace por intención propia o por vocación autoritaria. Pero, de lo que sí estoy seguro, es de que no lo hace por desconocimiento, dada su exquisita formación académica y clerical.

En ese punto del sermón dominical, debemos inferir que, cuando expresa -el propio sacerdote- que el presidente Abinader “tiene toda la autoridad para decir: esa ley no se va a aprobar en mi país”, en el fondo, está mostrando el despótico espíritu que forjó en su seminario y, de paso, incitando a violar nuestra Constitución.

A seguidas y en el mismo contexto, el aguerrido y locuaz presbítero se mete en una especie de galimatías verbal donde cada idea expuesta es complementada con otra que dice todo lo contrario de la anterior: “no me diga Abinader que respeta a los senadores y diputados …no me diga que respeta al pueblo …usted puede decidir por este país …por eso se le puso ahí …usted puede decidir si o no y se acabó”

 Es evidente que el cura que nos ocupa, el padre Chelo, no respeta el Congreso (y probablemente yo tampoco) y mucho menos al pueblo. Por suerte, Abinader es un hombre progresista y no alberga esas ideas cavernarias que el Padre Chelo pone en la mente de sus parroquianos todos los domingos. Muy por el contrario, el Presidente sigue a pie juntillas lo que dice la Constitución y que es a lo que se comprometió el 16 de agosto del 2020.

Dos jadeos más adelante, y siempre con el gatillo en ráfagas, el intrépido clérigo, emulando el fundamentalismo talibán -de vuelta en Kabul- o al inefable Tomas De Torquemada, nos regala, tal vez sin pensarlo bien por la premura del caso, el fragmento más esclarecedor de su conventual discurso. Veamos lo que dice:

“es muy bueno dirigir con la corriente… es muy bueno, como Pilatos, dejarse llevar del pueblo para quedar bien con las autoridades”

Después de la firma del famoso Concordato con Hitler y Trujillo, ningún cura tiene derecho a hablar de “irse con la corriente” o de criticar el tratar de quedar bien con las autoridades. Pero, a seguidas afirma: “olvídese, que el pueblo es el que sabe… por más que los anteriores quisieron quedarse, no pudieron, porque el pueblo dijo que no… no fueron los políticos que lo pusieron a usted ahí… no fueron los políticos que quitaron el gobierno pasado… fue el pueblo”. Y es cierto, los políticos no pusieron a Luis Abinader, pero los curas tampoco, agrego yo.

Como se puede notar en este amasijo de contradicciones, nuestro gárrulo cura tiene ideas muy discordantes sobre lo que es y significa el pueblo. Por un lado, la voz del pueblo es la voz de Dios, pero, por el otro, llevarse de lo que quiere o dice el pueblo es una barbaridad. A eso se le llama oportunismo o doble moral en estos tiempos. Pero, como el padre Chelo vive en el primer milenio de la Era Cristiana, llamémosle eufemísticamente, costumbres bárbaras o gentiles.

Sin embargo, tengo que admitir que algo de razón tiene el padre Chelo. Cuando reconoce que todo lo que sube baja, creo que lo dice por experiencia propia, de él y de su Iglesia, que está en el punto mas bajo de las simpatías entre el pueblo dominicano. La Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, mi Iglesia, hoy es un simple elefante blanco que agoniza más rápido de lo que desean sus fieles y ya, escasos creyentes.

Es que no se puede seguir jugando a la hipocresía eterna. Usted padre Chelo, no puede ser al mismo tiempo: guía espiritual, político sin partido, miembro del ejército, paradigma de la sociedad, maestro y beneficiario de los gobiernos que tanto critica. La Iglesia tiene que abandonar su tradicional postura de marchar rogando y con el mazo dando.

Ruego a mis lectores que escuchen directamente al padre Chelo en el este link

https://www.youtube.com/watch?v=x142J2Gj_MU

y díganme si yo exagero o distorsiono el espíritu o el contenido de esta descarga que nos brindara el señor Rafael Delgado Suriel, ilustre sacerdote de la Diócesis de La Vega. Véanlo hasta el final, y después hablamos.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

POR ROLANDO ROBLES

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