Los huracanes desnudan  injusticias

Por Venecia Joaquín miércoles 13 de septiembre, 2017

Los huracanes  al igual que otros fenómenos  de la   naturaleza, como  terremotos,  inundaciones, volcanes, etc.,    abofetean duro,  se hacen sentir,  para  llamar la atención  y  decirnos que lo material es pasajero y superfluo, que el tesoro mas valioso está en el alma de las personas y de los pueblos, en su tranquilidad espiritual.

Estos fenómenos que llegan desarropando la miseria y debilidades estructurales, destruyendo  lo que encuentran en  comunidades enteras, envían  mensajes que debemos  analizar. Nos recuerdan  que  somos iguales, con cuerpo y alma, que  estamos expuestos a la misma fuerza, que debemos ayudarnos los unos a los otros, que la materia se traga la materia,  que el tesoro más valioso  está en el interior de cada persona: la paz.

Suelen golpear para despertarnos y decirnos que hoy podemos tener muchos bienes materiales, carros, mansiones, joyas, muchos armamentos,  bombas y poder para invadir naciones  y mañana podemos amanecer sin nada. Tienden a descubrirle a los  gobiernos sus deficiencias ¡desnudan las injusticias!   muy especialmente  con  los mas desposeídos.

Me preocupa que  recibamos sus efectos y entonces el escenario,   sea aprovechado por demagogos para   “exhibir  bondades con limosnas” y por negociantes para aumentar sus fortunas. Estos fenómenos son una invitación a  reestructurar el sistema, prevenir  situaciones,  corregir injusticias  para que los pobres también resistan  las duras pruebas.

Por los efectos de ciclones, hay familias  que lo han perdido todo,   niños hambrientos en refugios; agricultura, negocios y viviendas  destrozados; y  el gobierno y líderes poderosos, corriendo con paliativos, cuando el mensaje es cambio de vida.

Recibido el bofetón, preocupa que continuemos actuando de la misma manera. Que habiendo tanta  miseria, corrupción y debilidades estructurales, no se detenga la desbordada ambición de algunos; no se ponga una  infraestructura fuerte que  garantice seguridad , que  proteja los mas pobres en un momento dado.

Las consecuencias de estos eventos no son para lamentar ni justificar ni remendar,  sino para que cambiemos el sistema;   que no pasemos  la vida repitiendo patrones injustos, egoístas, sin pensar en los demás y  solo repartiendo   paliativos. Los enojos de la naturaleza  dicen que el tesoro más valioso no está en lo material que  fácilmente  destruye,  sino en  el alma. Invita a que con coraje, busquemos la  justicia social. Si lo logramos, disminuimos los efectos negativos de estos eventos poderosos.

Indiscutiblemente, la fiereza de la naturaleza trasciende lo material. Son señales dirigidas al alma, para que valoremos al prójimo. Nos une en un momento de peligro,  para que pensemos en la igualdad,  en el desarrollo armónico,  equilibrado y humano de los pueblos,  para que pensemos en  Dios.

 

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