Los grupos populares

Por Manuel Hernández Villeta lunes 2 de septiembre, 2019

Tenemos que hacer un alto al camino y ver por  donde se ha ido la política pequeña. La fuerza que deviene de los clubes culturales y deportivos, de las juntas de vecinos, de los grupos populares se perdió. La sociedad civil está diseñada para tratar los problemas que se discuten con saco y corbata, pero no a nivel de ventorrillo de la esquina.

Tienen que haber grupos sociales que proclamen las desigualdades, y sobre todo la político del detalle. En una ocasión, y puede ser así todavía,  el pan con salchichón hacía ganar o perder unas elecciones. Los aumentos de precios de artículos de la canasta básica generaban pobladas y perdidas de voto en el pasado.

 Los grupos populares y las juntas de vecinos han ido perdiendo su espacio en el panorama nacional. La crisis social en la que se fundamentan las tareas de lucha de esos estamentos le ha ido pasando por arriba.

Solo se ven los paros en la línea noroeste y Licey al Medio, pero en las demás comunidades las organizaciones populares son parte del olvido. No debería  ser así. Estos grupos constituyen la voz de los desamparados.

Pero carecen de organización, de liderazgo, de sectores que los pongan en la zona del trabajo social. La vieja mística  de los grupos populares se perdió con la desaparición de Joaquín Balaguer.

Mucho hicieron de Balaguer su enemigo preferido, y se descuidaron con guardar fuerzas para las próximas luchas. Hoy hay serios problemas de marginalidad, de hambre, de miseria, pero nadie al parecer tiene fuerzas para llevar a cabo las pertinentes denuncias.

Las juntas de vecinos se deben reorganizar. Comenzar con pequeños ejercicios  de que se reparen las calles, mejoramiento del servicio de agua potable, asistencia para atender a envejecientes y cooperación con las autoridades para detener la delincuencia. De ahí podrían saltar a los temas sociales, como sería  ser vigilantes para que los comerciantes no abusen con los precios del alto costo de la vida.

Sin organizaciones populares fuertes y que jueguen su papel, no habrá reivindicaciones sociales. Los políticos se ocupan de la supra estructura, y lo que se puede considerar  cosas pequeñas, que son las que dan el triunfo electoral, solo entran al debate cada cuatro años. Hora de comenzar la política desde el callejón, hasta los salones con aire acondicionado y estrategias de teóricos de capuchinos y pipa sin tabaco. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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