Los Golpes Institucionales

Por Manuel Hernández Villeta viernes 4 de octubre, 2019

La figura del golpe de Estado institucional ha ido tomando fuerzas en América Latina. Es sacar del poder a un gobierno que llegó producto de elecciones, sin utilización de la fuerza. Es una interrupción del orden institucional, no importan los motivos que se levanten.

El caso de Venezuela es patético. Se presentan dos gobiernos, con respaldo de países diversos y organismos internacionales.  Esa crisis de Venezuela lleva a procesos de ingobernabilidad, y hace presagiar actos de violencia. El Perú de ahora se debate entre las presiones y las violaciones institucionales.
Se dio otra salida en Brasil, con la salida de Dilma Rousseff, por sus trasferencias presupuestales. Queda por ver si un gobierno elegido en unas elecciones libres y democráticas, puede ser destituido por mecanismos interpuestos por el Congreso.

En Perú se está dando la misma fórmula de Brasil y Venezuela, y el parlamento trata de sacar al gobierno. Esta situación merece  reflexiones y que se hagan estudios sobre la nueva forma de dar un zarpazo a gobiernos que fueron electos popularmente.

Queda en el tintero hacer un estudio pormenorizado en torno a la legitimidad de gobiernos que fueron acusados de llegar al poder manipulando elecciones. El fraude electoral torna ilegitimo a esos gobierno en cuanto a su acción de masas y siempre lindan en los bordes del desastre.

La ingobernabilidad es un ingrediente permanente. En estos países del continente latinoamericano donde se vive el día a día, el proceso de insostenibilidad de gobierno que en sus orígenes pueden ser legítimos, lleva a preguntarse hacia dónde va el continente.

Hace muchos años, los golpes de Estado llegaban por la fuerza militar. En los sesenta surgió la etapa de los gorilas, cuando en toda Sudamérica y el continente, grupos militares procedieron a sacar del poder a gobiernos progresistas.

Hugo Chávez dio pie a los gobiernos de neo-izquierda, rompiendo con sectores tradicionales y llevando un nuevo mensaje de generación para los sectores más humildes. Pero casi en ninguno de  esos países se pudieron concretizar las reformas.

La llamada primavera latinoamericana se congeló con la nueva embestida de los sectores tradicionales de los Estados Unidos, que pusieron fin a esos experimentos para cerrar la posibilidad de que se diera un camino de redacción en estas tierras.

Lo ideal es que los gobiernos que llegan al poder por medio de elecciones  se le respete su ejercicio.  Deben si ser revisados procesos de  actos de corrupción o mal ejercicio  en la distribución de los fondos públicos.

Habrá en América Latina una verdadera primavera latinoamericana donde surja la paz, la integración social, el progreso. Los golpes de Estado institucionales deben ser vistos con detenimiento y llamar a la reflexión. Siempre es peligrosa la ingobernabilidad y el caos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

 

Por Manuel Hernández Villeta

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