Los globos-análisis ensayos de Peña Guaba

Por Francisco S. Cruz lunes 4 de mayo, 2020

El bonachón de José Francisco Peña Guaba ha levantado, últimamente, dos globos-análisis de ensayo que, si no son de factura leonelista, al menos -aliados al fin-, les descodifica sus sueños u aspiraciones. Pero veamos esos dos globos de ensayo.

El primero, fue proponer, solícito y entre una congregación o coalición de partidos oposicionistas -que no recuerdo su nombre-, la posposición de las elecciones congresuales y presidenciales -de mayo-2020- basado, entre otras argumentaciones sociopolíticas, en lo innegable: -la pandemia global-Covid-19-; pero, estratégicamente, también, procurando ganar un tramo de tiempo, ante, según la JCE, el 3.49% de la Fuerza del Pueblo, el 4.10% del PRSC (con aliados, 6.2%) y el 1.42% del BIS (con aliados, 2.85%) en las municipales de marzo, que no les da mas que para una alianza presidencial, en primera vuelta, con uno de los dos partidos punteros: PRM-PLD (39.16% y 33.81%, de partido a partido; aunque con aliados: 42.99% y 40.49%, respectivamente). El segundo globo de ensayo -¿autoengaño?- es hablar de un irreal escenario electoral dizque “tripolarizado” (“Los posibles escenarios de las elecciones del 5 de julio”, periódico elCaribe, 04 de mayo de 2020) que desde marzo hasta el día de hoy -si nos acogemos a los números de la JCE sobre los resultados municipales y las encuestas -dos- de reputación y crédito- es un desvarío.

Y de ser cierto que existiera un escenario electoral “tripolarizado”, es decir, dividido entre tres fuerzas o bloques de partidos; entonces, cómo se explica que, en la única encuesta real, hasta la fecha -las municipales de marzo-15-, el PRM sacó 39.16%, el PLD 33.81%, el PRSC 4.10% y la Fuerza del Pueblo, 3.49%. Evidentemente, que no hay explicación posible a esa aritmética o matemática de Peña Guaba, a menos que no estemos, como es casi seguro, ante una estrategia teórica-mediática de traer por los moños un escenario electoral “tripolarizado” que solo existe como estratagema confusionista cuyo blanco-nicho son las bases del PLD, en un intento, ya fallido, de vestirse, como dice el dicho, “con ropa ajena”.

En otras palabras, que para hablar de escenario electoral “tripolarizado”, las elecciones de marzo y las encuestas de crédito, debieron de reportar otros resultados o posicionamientos porcentuales y no, como se evidencia, una polarización (PRM-PLD) irrebatible. Tampoco que no olvide -o mejor, se pregunte- Peña Guaba, porque razón la Fuerza del Pueblo y su líder no pudo sacar los casi 900 mil votos que sacó en las primarias internas del 6 de octubre de 2019, en contraste con los 122, 326 de marzo de 2020, para una diferencia o disminución neta de más de 700 mil votos. ¿Dónde, pues, se esfumaron o se quedaron esos miles votos?

Lógicamente, no subestimo -¡Dios me libre!- al ex presidente y su sobrevivencia política-electoral más allá de julio 5 de 2020; pero, honestamente, esta coyuntura electoral no pinta para él, y creo, con todo respeto, que haber salido de su partido no fue su mejor decisión o jugada política.

En síntesis, que los dos globos de ensayo de Peña Guaba; aunque adornado de algunas consideraciones válidas, no dejan de ser, en el fondo, un pie de amigo invaluable para un aliado-candidato que no se resigna a ver su actual realidad política-electoral, y, sobre todo, que su mejor decisión histórica-política, en esta coyuntura, sería retirarse y dejar a su libre albedrío a sus simpatizantes. O, como he escrito, apoyar, en primera vuelta -vía una alianza u acuerdo- a su otrora partido o, elevar a nivel presidencial la alianza congresual que ya tiene con el PRM.

A grosso modo, esas son las opciones políticas-electorales del ex tres veces presidente. Y lo de Peña Guaba, en el fondo, no deja de ser un ejercicio teórico-político, a nuestro entender, para hacer razonar al amigo-candidato y aliado que, cual Quijote, se aferra a lo que ya no es pero que fue (dentro del PLD).

 

Por Francisco S. Cruz

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