Los Feminicidios en República Dominicana

Por Francisco Rafael Guzmán viernes 29 de septiembre, 2017

No hay que ser un fanático de la “lectura sintomática” para percibir detrás del “saliente” la “embestida”, acto sexual imperioso y bestial, y detrás de “atrapar”, el ingenuo orgullo viril ante el gesto de la sumisión femenina para apoderarse del atributo “codiciado” y no, simple y sencillamente, deseado. El término atributo se escoge a propósito para recordar lo que valen los juegos de palabras -aquí copulación, cópula- a los que se refieren a menudo los mitos famosos: esas palabras llenas de significado que (como señalaba Freud, son también las palabras del inconsciente) se esfuerzan por dar la apariencia de necesidad lógica (es decir, de carácter científico) a los fantasmas sociales cuya emergencia no han autorizado salvo en una forma sublimada científicamente. (Pierre Bourdieu: La dominación masculina).

Los niveles de  violencias que vive la sociedad dominicana en la actualidad son espeluznantes, tomando en cuenta que casi no pasan dos días en que no se produzca alguna muerte violenta. Ahora bien, no todas las muertes violentas son homicidios o suicidios porque, por ejemplo, las muertes por accidentes de tránsito son muertes violentas. Los homicidios y los accidentes de tránsitos mortales son eventos de muertes por violencia, también los suicidios son muertes por eventos violentos, por tanto, muertes violentas.

Si observamos las muertes de mujeres que son asesinadas por hombres, casi siempre hombres que asesinan a estas mujeres porque son mujeres cuya condición de género les hace vulnerables ante la embestida brutal del hombre, son numerosas. Sin embargo, no todas las mujeres son tan vulnerables y algunas participan junto con hombres en actos delincuenciales en se producen hasta muertes violentas.  Pero, vulnerables o no vulnerables las mujeres o los hombres, ¿porque violencia entre hombres y mujeres hasta acabar con las vidas de ellas o, en el menor de los casos, con las vidas de ellos?

La discriminación de las mujeres por su condición de mujeres sigue existiendo, pero no obstante resulta anacrónica, porque ya deberíamos dejar de creer que son inferiores que los hombres y que no son iguales que estos. Sin embargo, hoy día asistimos a una inequidad en los géneros. La mujer, por igual trabajo que realice recibe menos retribución que el hombre, lo que no es nuevo en el capitalismo porque en los inicios de la Revolución Industrial se daba eso en Europa; se puede decir que en República Dominicana las jóvenes que estudian son el doble de los jóvenes que estudian en aulas universitarias; sin embargo, las ninis son más que los ninis, es decir, las jóvenes que ni trabajan ni estudian son más que los jóvenes que ni trabajan ni estudian en nuestro país. En este caso, por cada tres jóvenes femeninas hay dos jóvenes masculinos que ni trabajan ni estudian en nuestro país.

La inequidad puede tener varios factores condicionantes, entre ellos la procedencia de hogares inestables fruto del divorcio de los cónyuges y la pertenencia a una familia monoparental, pero también la condición de migrantes de los padres o esposos de las jóvenes y de los jóvenes puede influir en esto con dependencia del envío de remesas, lo que conllevaría a la inequidad de género y al desequilibrio emocional en ambos géneros. Podemos ver como muchas veces muchachas que se embarazan muy jóvenes no trabajan pero estudian, mientras el hombre que puede -en algunos casos- superarla en edad es el que trabaja. Luego ha de venir una barrera cultural porque la mujer es profesional y el hombre no.

Esa barrera cultural puede conducir a la disolución (divorcio) del matrimonio o la separación. Casi siempre la mujer decide no continuar la relación y el hombre se resiste a ser rechazado, aunque ninguna mujer está obligada a mantener una relación con un hombre si no la desea, como tampoco estaría el hombre obligado a mantener una relación con una mujer. El desenlace puede ser el homicidio de la mujer por parte del hombre que, por sus limitaciones culturales, cree que tiene  que avasallar a la mujer y que esta está obligada a esta con él. Aristóteles entendía que de la misma manera que el esclavo debía obedecer al amo la mujer debía obedecer al hombre, pero eso fue hacia el siglo IV antes de Cristo, pero hoy estamos en el siglo XXI después de Cristo y ya el dominio que tenemos sobre la naturaleza es suficiente para darnos cuenta de que ni la mujer es inferior al hombre ni ningún ser humano es superior ni inferior a otro por ser de una raza o de otra.

Durante el año 2014 fueron asesinadas 71 mujeres en República Dominicana, la cifra no es tan alta si se compara con otros países, pero la verdad es que no debería producirse ninguna muerte violenta de una mujer provocada por la acción de un hombre. Hacia el 2015 se estimaba que en Brasil se producían diariamente 15 asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres, mientras en Argentina era muy inferior a esa cantidad, porque en el 2014 se registraron 277 feminicidios y en el 2013 fue de 395, menos de uno por día en el 2014. En México, entre los años 2012 y 2013 se registraron 3,892 mujeres asesinadas. En Ecuador en el 2014 se produjeron  97 feminicidios, Colombia la cifra de mujeres asesinadas en el 2014 fue de 88, Perú de 83, El Salvador 46, Costa Rica 27,  Uruguay 25, Paraguay 20 y Guatemala 17*.

Este es un problema que urge de búsqueda de prevención, porque no es posible que la sociedad siga aceptando esto como si fuera normal. Del mismo modo en que debe frenarse la delincuencia y los homicidios en general debemos frenar la muerte de género, porque los hombres no podemos disponer de las vidas de las mujeres que son las forjadoras de vidas y aunque no lo fueron no tenemos el derecho de privarles de vivir. Es necesario que la mujer reciba un salario igual al del hombre por el mismo trabajo. Basta ya de privar de derechos a las mujeres por ser mujeres y no tratarlas igual que al hombre. La mujer no es inferior al hombre, el hombre no es superior a la mujer.

*Vea reportaje (artículo)  de Paula Bustamante aparecido en el periódico Hoy del día 30 de mayor de 2015, el cual fue divulgado desde Buenos Aires por la Agencia Francesa de Prensa, bajo el título: Feminicidos en América Latina, las cifras  rojas por ser mujer. Aclaro que en el reportaje (artículo) se dice que la palabra feminicidio no existía en el diccionario lo cual no es cierto, porque en octubre del 2014 se publica la última edición del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

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