Los estereotipos hacia la mujer en el merengue “Te compro tu novia”

Por José Santana Guzmán

El merengue titulado “Te compro tu novia”, escrito por el cantautor y músico dominicano Ramón Orlando Valoy, fue lanzado al mercado en el año 1994. Esta pieza musical pertenece al álbum que lleva por nombre American sin queja. El tema posee una duración de 4 minutos y 25 segundos. Está compuesto por siete estrofas y veinte y seis versos, los cuales se repiten dos veces durante la duración de la canción. Este tema es interpretado por el cantante Fénix Ortiz y la orquesta internacional de Ramón Orlando.

¿Qué son los estereotipos? Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), etimológicamente la palabra estereotipo proviene del griego στερεός stereós ‘sólido’ y τύπος týpos ‘molde’, lo cual, a su vez, significa imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Por consiguiente, en este ensayo me avocaré a estudiar, desde el punto de vista del análisis del discurso, cual es la imagen que, de la mujer, presenta el autor en la canción objeto de estudio, o sea, los estereotipos que podemos descifrar en esta narrativa popular simbolizada a través del ritmo que nos representa como dominicanas y dominicanos, esto es, nuestro merengue.

“Te compro tu novia

Pues tú me has dicho como es ella

Y me gustó la información”

 

Desde la primera estrofa el sujeto autor nos presenta una imagen mercantil de la mujer, lo cual, conecta con la costumbre machista. De igual forma, se puede percibir en el segundo verso de esta primera estrofa, la costumbre poco caballeresca de una gran parte de los hombres dominicanos (especialmente) de revelar los secretos de la intimidad de una relación amorosa, lo cual, a juzgar por aquella frase célebre que dice: “Los caballeros no tienen memoria” dista mucho del comportamiento indiscreto de una buena parte de los hombres.

Asimismo, en la segunda estrofa de Te compro tu novia, el autor reitera su intención mercantilista. Con este énfasis, el sujeto poético refuerza la imagen de objeto, de producto, de mercancía que expresa de la mujer en su narrativa. Y va más lejos aún, porque en el segundo y el tercer verso, culpa a sus exparejas de su supuesta mala suerte, queriendo expresar con este acto de habla, que él es el bueno siempre en sus relaciones y que las mujeres han sido las malas. Veamos:

“Te la compro

Pues nunca he tenido suerte

Con las que he tenido yo”

En la tercera estrofa, el autor de Te compro tu novia, sin duda proyecta de nuevo esa idea mercantilista de la mujer, al tiempo que hace un énfasis mayor, es decir, apela a un recurso económico muy usado: la diferencia entre precio y valor:

“Te compro tu novia

No voy a regatear el precio

Ni de pronto el valor”

Es bueno tener en cuenta que, en economía, por ejemplo, el precio de un producto depende de la utilidad que un individuo le asigna al bien o servicio.         Mientras que el valor representa la importancia que se le da a un bien o servicio de manera personal. En resumen, la idea que el sujeto autor quiere presentar de la mujer, es doblemente degradadora del ser femenino, imagen negativa que magistralmente enlaza con la estrofa siguiente:

“Te la compro

No creo que saldría cara

Ni aunque cueste un millón”

 

De igual forma, ya en el quinto fragmento de la canción Te compro tu novia, de la autoría de Ramón Orlando, tenemos una imagen de sumisión de la mujer, que revela el sentido de pertenencia que, equivocadamente, el hombre posee de la mujer –y del cual la mujer no escapa– Una vez más, aunque el sujeto autor presenta algunos halagos hacia ella, es evidente que, a través de los últimos versos, vuelve a caer de lleno en ese sentido de pertenencia. Esto es, la mujer está para servirle al hombre, para hacer los quehaceres del hogar, para tolerarle sus infidelidades. Estas creencias, que, aunque las hemos ido superando poco a poco, en una época llegaron a formar parte de la norma, y una prueba de ellos la encontramos en el cuento Lección de cocina, de la escritora mejicana Rosarios Castellanos. Por tanto, en esta estrofa se percibe una imagen similar a la que de la mujer se tenía todavía a finales del siglo XX:

“Pues tú me has dicho que

Es linda y apasionada

Y es buena y adinerada

No cela nunca por nada

Y sabe hacerlo todo en la casa”

Ya al final de la canción, el autor cierra su manifestación hacia la mujer de forma demoledora. Por medio a estos últimos versos, el sujeto autor refuerza su deseo de poseer a una mujer inepta, aislada de la sociedad, conservadora, sumisa, dócil, manejable. Reitera su persecución mercantilista –la mujer no se fabrica; se engendra–. Por tanto, en el último verso, vemos como el autor recalca la imagen de objeto que presenta de la mujer. Tan así es, que cierra su discurso haciéndole a su interlocutor una propuesta de trueque:

“No sale ni a la esquina

No habla con la vecina

No gasta y economiza

Y todo lo resuelve tranquila

 

Véndela, véndela

O dile a su madre que me fabrique otra igualita

Véndela, véndela

Si quieres una mía por ella te las cambio toditas

 

Te compro tu novia”

En resumen, en el merengue Te compro tu novia, de la autoría de Ramón Orlando, el sujeto poético presenta una imagen estereotipada de la mujer, la cual denota una serie se estigmas, propios de la cultura machista que rodea al hombre dominicano –a una parte considerable–, lo que hace ver a la mujer a través de estos versos, como un ser sumiso, dócil, débil, aislado de la sociedad. Además, se encarga de presentarla no como sujeto, sino como objeto. Una idea mercantilista, por demás, de un ser que ha sido objeto (de objetivo) a través de los tiempos de maltrato, por parte de la sociedad a escala global, pero, que hay que reconocer, ha logrado avanzar significativamente a pesar de los pesares.

 

Te compro tu novia

(Ramón Orlando)

Te compro tu novia

Pues tú me has dicho como es ella

Y me gustó la información

 

Te la compro

Pues nunca he tenido suerte

Con las que he tenido yo

 

Te compro tu novia

No voy a regatear el precio

Ni de pronto el valor

 

Te la compro

No creo que saldría cara

Ni aunque cueste un millón

 

 

Pues tú me has dicho que

Es linda y apasionada

Y es buena y adinerada

No cela nunca por nada

Y sabe hacerlo todo en la casa

 

No sale ni a la esquina

No habla con la vecina

No gasta y economiza

Y todo lo resuelve tranquila

 

Vendela, vendela

O dile a su madre que me fabrique otra igualita

Vendela, vendela

Si quiere una mía por ella te las cambio toditas

 

Te compro tu novia

(Se repite)

(…)

 

Fuentes:

https://www.youtube.com/watch?v=gebCeNazqDU

https://www.buenamusica.com/ramon-orlando/biografia

https://www.bing.com

https://dle.rae.es/estereotipo

 

Por José Santana-Guzmán

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