Los desplazados de ayer, hoy, y siempre

Por Braulio A. Rojas martes 4 de agosto, 2020

A propósito de la tormenta Isaías y como un llamado a las autoridades entrantes, quiero compartir el artículo que publiqué en mi blog personal en Agosto del 2012 (braulioarojas.blogspot.com), a raíz del paso de la de la tormenta Isaac y la inauguración de un nuevo gobierno. Ocho años después es igual de relevante, espero no tener que compartirlo en agosto del 2024.

Agosto, 2012. “Después de la tormenta viene la calma” reza una popular frase. Desafortunadamente esto no es totalmente cierto para mucha familias, hombres y mujeres, en la República Dominicana. Como es costumbre, pasada la tormenta Isaac, las autoridades empiezan a proveer cifras sobre los desplazados producto de dicha tormenta, alrededor de 30 mil hasta el momento; personas que han quedado sin techo, sin protección, sin esperanzas.

¿Pero son estos realmente desplazados de la tormenta? No, la realidad es que fueron desplazados ya hace mucho tiempo; desplazados de la irresponsabilidad de muchos, de quienes han gobernado y manejado la cosa pública en el transcurso de nuestra vida republicana, desplazados de la incapacidad de los gobiernos para proveer condiciones de vida más digna y segura a los más humildes, desplazados de la indolencia de quienes han ido a la administración pública a resolver sus problemas personales y económicos, desplazados de la mediocridad de la clase política incapaz de alcanzar conquistas sociales. Como resultado de la desatención gubernamental, millones de personas viven a orilla de los ríos, en condiciones infrahumanas. Estoy seguro que la mayoría de esos “nuevos” desplazados vivían en condiciones vulnerables, en casas que no cumplen mínimamente lo que debe ser una vivienda.

Como coincidencia del destino, y ya casi como una costumbre, la llegada al poder de un nuevo mandatario ha venido sucedido por un fenómeno natural y/o meteorológico.  Es como si la madre naturaleza quisiera desnudar la triste realidad y el abandono en que viven la mayoría de los dominicanos, es un llamado de Dios a las nuevas autoridades. Más allá de las consecuencias propias de la tormenta y del sentido de urgencia que éste demanda; es una buena oportunidad para que las autoridades entrantes reflexionen sobre el compromiso que tienen los servidores públicos de fomentar y promover el bienestar de todos los ciudadanos, sobre todo de los más necesitados, los “hijos de machepa”.

Esta es una realidad que un país que se respete debe romper. A juzgar por el discurso de toma de posesión y algunas de sus primeras medidas; el Presidente Danilo Medina ha llegado con las mejores de las intenciones, esperemos que ese mismo espíritu le siga acompañando. Pero sobre todo que cumpla con su promesa de eliminar la mediocridad de la administración pública. Fin del artículo.

“Y es que los gobiernos pasan, pero el hambre queda!”, decía un humorista venezolano.

 

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