“Los deseos lícitos e ilícitos de nuestra carne”

Por Miguel de J. Ramírez P.

Hermanos y amigos, que el Dios verdadero (Padre, Hijo y Espíritu Santo) les bendiga a todos, Mateo 28:19; en esta oportunidad expondremos el tema: “Los deseos lícitos e ilícitos de nuestra carne”, esperando les sea de información, instrucción y edificación.

Bien, comenzamos diciendo que nuestra naturaleza humana y/o nuestro cuerpo carnal tiene deseos naturales que Dios colocó en nuestros miembros para poder funcionar como seres terrenales en la vida que tenemos en este planeta.

Ahora bien, hay deseos carnales lícitos o legales en nuestro cuerpo carnal como es tener apetito, tener hambre, querer comer, también querer descansar, querer dormir, igualmente querer expulsar los desechos, defecar, orinar, querer satisfacer necesidades biológicas como la atracción por el sexo opuesto, querer defendernos, querer protegernos, deseos afectivos entre padres, hermanos y pareja, etc., etc., etc.

Mis queridos hermanos y amigos, los deseos lícitos de nuestra carne, cuando tenemos el control de ellos y cuando seguimos los lineamientos correctos de nuestro cuerpo, no nos han de perjudicar, material, moral y espiritualmente hablando con los demás, pero si nos desenfrenamos, entonces los deseos nos dominarán a nosotros y vendrá el descontrol que provocará lo que vemos hoy en nuestra sociedad hoy: una serie de problemas familiares, morales, sociales, legales, etc., etc.

“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, 1 Juan 2:16 y 17.

En este mismo orden de enseñanza, hay deseos carnales desenfrenados que nos pueden llevar al fracaso en todos los sentido de la vida humana, como cuando comemos más de la cuenta, es normal comer, pero si nos llevamos del deseo podemos destruir nuestro cuerpo al comer demás, engordamos exageradamente, nos podemos tapar las arterias, las venas por el exceso de grasas, o si no comemos nos debilitamos porque no hacemos caso a la señal del cerebro que nos avisa cuando debemos recargarnos con la comida.

Por otro lado, tenemos los deseos de los ojos, que quieren mirar todo lo que aparece, pero hay cosas que pueden ser perjudiciales, porque están prohibidas por Dios y aún por la sociedad, para una convivencia de respeto, y de organización.

Hermanos y amigos, en el mundo en que vivimos hoy se promueven cosas positivas, pero también hay cosas negativas si nos dejamos dominar de los deseos de la carne, que son incentivadas y motivadas por los medios de comunicación, llámese televisión, radio, periódicos, internet, redes sociales, celulares, vallas, y publicidad en general. No todo conviene, tomando en cuenta los resultados finales al ejecutar los deseos, de ahí que muchos están presos, enfermos, inválidos, minusválidos, muertos, y sin posibilidad de salvación al morir practicando cosas prohibidas por Dios…

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”, Colosenses 3: 5 al 10.

Por otra parte, no debemos dejarnos llevar de los deseos insanos de nuestra carne, si queremos robar, pelear, chismosear, enorgullecernos, fornicar (promiscuidad), homosexualismo, idolatrar, matar, lesbianismos, adulterar, mentir, o cualquier otro deseo negativo, nos vamos a dejar llevar para después lamentarlo moralmente hablando…

Hermanos y amigos, en el mundo se habla del libertinaje, que no es más que darle rienda suelta a nuestros deseos negativos, descontrolarnos, mientras Dios nos manda a vencer los deseos de la carne y/o tentaciones negativas que pueden hacernos fracasar en esta tierra y en el más allá, muchos personas principalmente los jóvenes de dejan llevar de sus deseos, se desenfrenan y luego vienen los dolores físicos y emocional, principalmente con los enamoramientos, hay que asesorarlos mientras se pueda… ¿Que me dice usted?

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Gálatas 5:16 al 26.

Concluyendo, quienes queremos ajustarnos a la voluntad de Dios, se nos manda a no dejar que la carne sea la que nos gobierne, sino la palabra de Dios en la mente y el corazón y en la práctica diaria de vida, para no lamentar después, debemos alejarnos de toda juntilla o medio que promueve e incentive esto deseos, siempre y cuando nos interese la salvación eterna del alma, así lo quiere el Señor Jesucristo y nos dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”, Mateo 26:41.

Así que, los deseos lícitos e ilícitos de nuestra carne, mente y corazón hay que dominarlos y negarnos al mal, de lo contrario no hay garantía en Dios si vivimos y morimos así. Juan 5:24, 1ra. Corintios 6:9 y 10; Apocalipsis 21:8.

Que el Señor les bendiga y nos ayude a todos…

Nota: De usted sentir el toque del Señor mediante estos mensajes bíblicos le recomiendo cuatro pasos: 1.- Visitar una iglesia bíblica, evangélica o pentecostal; 2.- Ponga su emisora cristiana, 1,200 a.m., 1330 a.m., 1440 a.m.; 3. Lea 1 o 2 capítulos diarios de la Biblia; 4.- Ore a Dios el Padre en el nombre de Jesús todos los días con sus propias palabras y su forma sincera de comunicarse… Perseveramos en Cristo asistiendo a la Asamblea de Dios central, Av. Duarte Esq. Eusebio Manzueta. Cultos los domingos de 9:00 a.m., a 10:30 y de 11:00 a.m., a 12:30 p.m. y los miércoles de 7:00 p.m., a 8:30 p.m. Entrada gratis…

Por Miguel de J. Ramírez P.

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