Los Clubes Juveniles Populares y las Pandillas o Naciones

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 23 de agosto, 2017

Las pandillas o naciones, como se conocen en nuestro país, en Norteamérica Gangas, en Centroamérica pandillas o maras, vienen a ser la antípoda de los clubes juveniles populares de los años 60 a los 80 en la República Dominicana. Las pandillas (naciones o bandas) y los clubes son esencialmente lo contrario la una del otro, en sus propósitos y acciones. El pandillero delinque, el otrora clubista popular no delinquía; como actor el pandillero hace lo dañino a la sociedad, mientras el clubista era altruista para la sociedad.

La pregunta es: ¿Por qué surgen las pandillas o naciones en nuestro país, o las maras en Centroamérica, o las Gangas en Estados Unidos?; pero esta pregunta y la respuesta de ella, deben remitirnos a otra: ¿Por qué desaparecieron los clubes juveniles populares en nuestro país? Hoy día en nuestro país existen pandillas y clubes. Casi es seguro que el tipo de clubes juveniles que hubo aquí no lo tuvieron en Centroamérica1) y en los Estados Unidos2).

Ahora bien, el fenómeno de las pandillas, maras o gangas es común en los lugares o países citados. Los clubes juveniles populares, como verdaderas organizaciones de una sociedad civil organizada representativa de los sectores populares, solo existieron -aparentemente- en nuestro país: no hay referentes empíricos que evidencien su existencia en otros países.

Las pandillas, maras, gangas o naciones no son organizaciones de la sociedad civil con vista a la participación en la toma de decisiones, dentro de lo que es una sociedad donde debe darse un mínimo de orden, o bien, tomar dichas decisiones para trasformar esta última y establecer un orden deseable en ella.

El pandillero es delincuente, víctima o no de la sociedad en que vive, que no aspira a la justicia y ni alcanzar sanas formas de convivencia social. Sus acciones son expresiones de la desintegración social que la exclusión social conlleva, producto de la iniquidad de un sistema social. Víctor Hugo nos habla del pillo (ratero) que pululaba por los albañales de París. En nuestro país se registran desde 1980 más de 100 pandillas, momento en que los clubes comienzan a debilitarse, aunque no es el colapso de estos; desde ese año, aproximadamente, eclosionan las pandillas. Las pandillas toman fuerza al colapsar los clubes juveniles populares. En tiempos de mayor esplendor de los clubes las pandillas no existían.  

Ahora bien, pese a que usado el nombre ambiguamente, la pandilla o banda de otros tiempos no es la misma que eclosiona en los años 80 en nuestro país. Por ejemplo, los migueletes o tigres del barrio de San Miguel de los años 60 o antes, o bien, los lúmpenes que integran el comando “Los Rolitas” en la Guerra de Abril,  al cual pertenecía un muchacho que asesinó al joven constitucionalista Oscar Santana, el 16 de agosto de 1965. Ese tipo de delincuente buscaba o busca la manera de sobrevivir al delinquir, con niveles de organización más limitados, sin vínculos a redes internacionales del crimen o al narcotráfico.  

En el caso de los tigres de San Miguel, o Migueletes, un sacerdote que tomó la iniciativa de formar el Club de Tigres de San Miguel. Ese tipo de delincuente o pandillero no es ni remotamente parecido al de las pandillas que comenzaron a organizarse en los años 80 y que son la antípoda de los clubes.

Los delincuencia es muy vieja, en el avance del comercio en la Edad Media a partir de Las Cruzadas aparece el salteador de caminos, figura emblemática del crimen medieval. Los señores feudales llegaron a acuerdos con delincuentes para poder obtener mucho dinero para consumir.

No puede parangonarse mucho a las pandillas con el salteador medieval, ni con los delincuentes de San Miguel o de otros barrios a mediados del siglo pasado. Estos últimos excluidos sociales que delinquían para sobrevivir, como el pillo del siglo XIX en Francia, no constituían una delincuencia muy organizada.

Tengo informaciones, de entrevistas aplicadas por mis alumnos y de periódicos, que evidencian la existencia de más de cien pandillas organizadas, desde 1980: Los Prokis ( se le registra  en el 1980),  Los Menores, Los Necios, Los Piedras, Las Naciones, La Secreta Villa, Los Negros, Los Chonchones, Los Rebeldes,  Los Blood, Los Melenitas, Los Intocables, Los Ranquireos, Los Mao Mao,   Los Sin Sangre, Los Super Sayons,  Los Cucuyos, Los Niquingos, Los Queen o Los King, Los Topos, Los Manolos, Los Barberos, Los 70, La Senda, Los Sanguinarios, Pandilla Los Morenitos, Shampoo, Los Saca Hígados ( se le menciona en el 2014 pero no se le localiza), Los Saca Tripa, Amor a Mi Arroz,  Los 42, Los Metálicos, Los Cunta, Los Nike, Los Cuatreros,  Mercenario, Sangre y Patria,  Los Moroquitos, Los Piripiaos, Los 14, Amor a la Sangre, Los Mariachis, Los Drinki, Los Satánicos, Drácula, La Secta, Los Latin King, Los Ñeta,  La Sangre, Amor y Paz, La Pandilla de Alimentos, La Pandilla los Pinos, Los Cacos, Los Collares, Los Trinitarios, Los Chetus,  Los Sayayines, Cara Pinta,  Los Unidos, Los Matatanes, El Don, Luis Quita Tenis, Los Pelú,  Los Hacha y Machete, Los Pepes, Los Mercaderos, Los Iracundos, Los Maras, Los Delfines, Los Jevitos, Salvatrucha, La Zorrilla, Los 75, Los Beduinos, Los 38, Los Pañuelos, Los Negrones, Los Dorados, MK3, Los Brenqui, Los Escorpiones, Los Invisibles, Los Destructibles, Los Macheteros, Los Pepe Gorra, Los Mocos, Los Yori, Los Discípulos, Los Coyori, Los Joe, La Fori, Los Patriotas, Los Rabiosos, Los Teke Teke, Los Jimmy,  Los Chichiguaos, Tierra Santa, El Mellizo, Los Power Ranyer, Cielo Blanco, La Rusia, Los Bikingos, Por el Amor de Buena Vista, Los Restituyos, La Pandilla del Muerto, La Pandilla de Sigrillín (ladrones), Los Divinos, Los Macheteros (se registra desde 1982), Los Zeta (se le registra en el 2014), Bandera Roja (se registra en el 2014), La Muralla  (se registra en el 2014).

Esas pandillas eclosionan en el umbral de la década de 1980, algunas de ellas han desaparecido, otras han sobrevivido por muchos años, otras han surgido recientemente.

El modelo económico neoliberal y la globalización de la economía que corona ese modelo son los causantes -en última instancia- del colapso de los clubes juveniles populares y de la expansión de las pandillas, maras, gangas o naciones. Ese modelo y ese proceso de globalización generan pérdida de identidad cultural, con los grandes flujos migratorios, pero además globalización del crimen y la delincuencia. El desempleo aumentó con el modelo neoliberal del FMI, lo que condiciona grandes oleadas migratorias desde países subdesarrollados.

Las pandillas, como se conocen hoy, comienzan a organizarse en nuestro país en el 1980, antes de las negociaciones con el FMI. Ahora bien, en ese momento de antesala de las negociaciones con ese organismo financiero, la crisis económica ya estaba, como producto de la crisis petrolera que se inició en 1973. Había recesión económica, crecía el desempleo y las divisas escaseaban, en países como este sin petrolero y que lo compraban caro. En años iniciales de la década de 1980 (1981-1983) se expanden las migraciones hacia Estados Unidos (cerca de 44,000 visas de residentes y no residentes al año); las negociaciones con el FMI son el 1983 y en el 1984 se aplican las medidas que causan desempleo y miseria. Se da un proceso de transculturación vertiginoso, porque el migrante deja de ser culturalmente lo que era y retorna al país aunque sea de vacaciones, trasmitiendo pautas culturales nuevas a los no migrantes.

De ahí, el cambio cultural se inicia en los años 80, en sociedades como la nuestra que catapultan tantos migrantes al exterior; el individualismo, la no solidaridad, aumento del anonimato, el no asociacionismo, incremento de la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado. El avance tecnológico (desarrollo informática y de la red) que junto a la debilidad del Estado (propiciada por la negociación con el Fondo), condicionantes del proceso de globalización de la  economía, propicia -al igual que los migrantes y el modelo neoliberal- el no asociacionismo en la población. El modelo neoliberal de la economía no sólo generó gran desempleo en sus inicios, sino también la pérdida de derechos de los trabajadores y extensión de la jornada laboral y reducción del salario real; el trabajador del sector formal y a veces del informal dispone de menos tiempo para organizarse en grupos; los que pierden el empleo emigran, delinquen o viven de remesas de familiares migrantes. En estos últimos, influidos por la transculturación, el interés por estar organizados en grupos con fines altruistas se pierde.         

Fruto del desempleo y pobreza que comenzaba a aumentar, comienzan a organizarse las pandillas en el barrio capotillo y los clubes comienzan a debilitarse, pero no a colapsar, para lo cual debe llegar la década de los 90 y ya a finales de los 80 se habían debilitado mucho. Las pandillas, en sus inicios, agredieron a los clubes juveniles.  

1) Para el Istmo Centroamericano (Honduras, El Salvador y Guatemala) estiman en 400,000 los pandilleros organizados hoy día. Ver: Juventud y Violencia en América Latina en el Listín Diario 30/05/2017, Pág. 11-A.

2) En fecha reciente se estimaba que el número de jóvenes integrados a las pandillas, bandas o gangas asciende a 1,500,000 y el número de esas organizaciones a 33,000 en todo el territorio norteamericano.

        

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