Los asuntos de Estado no se pueden manejar como de desharrapados

Por Francisco Rafael Guzmán sábado 30 de mayo, 2020

Llama la atención que el gobierno del presidente Danilo Medina este manejando la crisis hospitalaria sin gastos o casi gastos, dependiendo de las ayudas o donaciones. Ningún gobierno de un Estado puede pretender manejar una crisis, como la de esta pandemia, sin gastar dinero del erario público. Debe suponerse que al actual gobierno dinero no le falta, después de endeudar tanto al país, ya que ha colocado bonos -que se convierten en deuda- y ha tomado muchos préstamos a entidades, como por el Fondo Monetario Internacional que ahora con la pandemia le ofreció prestarle dinero. Hacía mucho tiempo que el FMI no había vuelto a sonar, por lo menos con lo de los préstamos al gobierno dominicano, pero volvió a hacerlo, precisamente ahora con lo de la infausta y azarosa pandemia como el ave de mal agüero.

¿Por qué este gobierno gasta tan poco en la salud, si dispone de tanto dinero con las deudas asumidas? Un presupuesto elevado, el cual asciende a casi un billón de pesos (no un millardo, ya que hay quienes llaman a los miles de millones  billones), estamos hablando de más de 900,000 millones de pesos, sin embargo los médicos cobrando salarios de miseria en los hospitales públicos, al igual que las enfermeras.  Por igual, los hospitales públicos no son avituallados de los insumos necesarios para poder dar los servicios de salud necesarios a la población que se enferma y paga impuestos al gobierno. También hay que decir que el Ministerio de Salud Pública debería tener un presupuesto mayor que el de Educación y que el de las Fuerzas Armadas.

¿Acaso todo esto obedece a un plan internacional de la elite económica y política para reducir la población, ya que la situación de la salud pública es la un aparente fiasco hasta en países como Estados Unidos? ¿Acaso Susana George tiene razón, en cuanto a lo que plantea en el Informe Lugano de la intención de una poda en la población mundial por parte de la elite mundial, para mantener sus privilegios con menos gentes? De ese modo, la élite mundial -de acuerdo a su propia visión- garantizaría poder mantener los privilegios, con menos población, sin esquilmar los recursos naturales. Sin embargo, hace mucho tiempo pudieron comenzar a evitarlo no expandiendo tanto los mercados y evitando los productos transgénicos y los agroquímicos, pero para eso la élite tenía que suicidarse porque tenía que renunciar a sus privilegios y las clases no se suicidan.

Si de lo que dice George en el Informe Lugano es de lo que se trata, es decir, de un plan para reducir a la población en el mundo, es probable que el tiro le salga por la culata. Nadie crea que las clases populares se van a quedar quietas, nadie crea que no tienen quienes los defiendan, ya que junto a los asalariados y a los pequeños propietarios (artesanos, colmaderos, etc.) y chiriperos, estarán los intelectuales y profesionales (médicos, abogados, economistas, sociólogos, etc.), las mujeres y los jóvenes.

La pandemia avanza y está matando gente, pero no avanza tan rápido, como para que diezme o mate a tanta gente en el mundo, antes de que la gente luche, una lucha que lleve a cortar el mal de raíz. El capital financiero y su hegemonía tienen que ser enterrados, con la lucha de las clases y capas populares, los bancos tienen que pasar a manos del Estado, los paraísos fiscales tienen que ser barridos, las AFP y las ARS privadas tienen que ser eliminadas y pasar al Estado. Debe ser eliminado el mercado privado del dólar.

Ahora bien, si el gobierno dominicano tiene tanto dinero, con el endeudamiento que ha asumido, hay que saber qué es lo que está pasando. ¿A dónde va a parar todo el dinero del presupuesto de la nación dominicana? En cualquier edificio se habla de inversiones supermillonarias, por lo que parece las obras son sobrevaluadas. Los empleados y servidores públicos, en su gran mayoría viven recibiendo salarios muy bajos, mientras no aparece dinero para invertirlo en la salud de la gente y hospitales como el Cabral y Báez de Santiago, el más viejo del país, no tienen las vituallas de insumos necesarios para atender a los pacientes.

Esta lucha de clase, y como consecuencia  de ella el nuevo orden, no será asunto de un solo país es del mundo entero. Las mujeres avasalladas durante  miles de años, trabajadoras asalariadas o cuentapropistas, intelectuales no, los jóvenes estudiantes o empleados, los trabajadores asalariados (proletarios) y la intelectualidad lucharan sin cuartel contra el capital financiero local e internacional.

La lucha en el porvenir inmediato, será una lucha contra el capitalismo salvaje y el neoliberalismo en que se fundamenta, contra la hegemonía del capital financiero en el mundo. Deberá ser una lucha en defensa de los derechos de la mujer avasallada durante milenios, por la preservación del medioambiente y el planeta, por los controles de precios en el mercado, contra el mercado privado del dólar, los derechos de los jóvenes a una vida digna y contra las AFP y ARS privadas y por la expropiación de los paraísos fiscales.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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