López Obrador presenta plan de austeridad contra privilegios y corrupción

Por EFE lunes 16 de julio, 2018

EL NUEVO DIARIO, MÉXICO. En la línea de muchas de sus promesas de campaña, el futuro presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentó ayer su ambicioso Plan de Austeridad Republicana, que busca acabar con la corrupción y los privilegios para favorecer programas sociales a través de 50 puntos.

Este plan “es importante porque es la suma de las principales acciones para combatir la corrupción y lograr austeridad republicana en el Gobierno. Para que se aplique lo que decía (el presidente) Benito Juárez, para que el funcionario viva en la justa medianía”, dijo el líder izquierdista en una rueda de prensa desde sus oficinas en la colonia (barrio) Roma de la Ciudad de México.

El futuro mandatario de México, que asumirá el cargo el 1 de diciembre, describió los 50 puntos de este rompedor programa de austeridad, que aseguró que acabará con los “métodos de la política tradicional”.

Aunque el plan se filtró a medios en días recientes, muchas de las propuestas fueron este domingo aplaudidas por simpatizantes que se congregaron en las oficinas de López Obrador, y que en más de una ocasión lo interrumpieron para corear su nombre.

En esencia, el Plan de Austeridad Republicana busca un mayor ahorro del gasto corriente de la administración pública para poder canalizar los recursos a programa sociales como la pensión universal para adultos mayores y el programa de becas y prácticas profesionales remuneradas para jóvenes.

Aunque ayer no dio cifras, este sábado explicó que este conjunto de medidas deben ayudarle a recuperar al menos 500.000 millones de pesos (unos 26.427 millones de dólares), que destinará al “desarrollo” del país.

Se eliminarán privilegios, y sentando ejemplo hoy el líder de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) detalló que su salario quedará en 108.000 pesos mensuales (unos 5.700 dólares), el 40 % de lo que gana el actual mandatario, Enrique Peña Nieto.

“Yo decido ganar menos de la mitad, cumpliendo con mi compromiso”, dijo entre vítores.

Algunos de estos 50 puntos son de sobra conocidos, como la reforma de la Constitución para que el presidente en funciones pueda ser juzgado por delitos electorales y corrupción o la cancelación de las pensiones de los expresidentes.

También la conversión de la residencia oficial de Los Pinos en un espacio cultural y la integración del Estado Mayor Presidencial, el cuerpo militar de elite de Presidencia, a la Secretaría de la Defensa Nacional.

También se eliminarán fueros y privilegios para funcionarios públicos y se considerará un delito grave el tráfico de influencias, la corrupción y el robo de combustibles.

Se dará “absoluta autonomía” a la Fiscalía General y la Fiscalía electoral habrá de castigar “cualquier fraude”.

Habrá transparencia en la declaración de bienes de los funcionarios, no se adquirirán vehículos nuevos y se eliminarán bonos, se cancelarán gastos médicos y se limitarán los viáticos.

Para eliminar la alta burocracia, se prevé reducir el 70 % del personal de confianza y en un 70 % el gasto de operación.

Además, en línea con el salario del presidente, los funcionarios que perciban más de un millón de pesos anuales (52.826 dólares) también padecerán ajustes de hasta la mitad de su nómina.

Entre otras, se plantea reducir el 50 % del multimillonario gasto de publicidad del Gobierno Federal.

Además, habrá un gran control en licitaciones y compras públicas.

Se prohibirán también la convivencia entre funcionarios y contratistas.

Y se favorecerá la transparencia y legalidad en las obras públicas, con observadores ciudadanos y de las Naciones Unidas.

En las contrataciones internacionales se buscará que las empresas ganadoras provengan de países que combaten la corrupción.

Asimismo, se revisarán los actuales contratos para asegurar que no hay tráfico de influencias.

“Si hay anomalías (en estos contratos), se acudirá al Congreso o a tribunales nacionales e internacionales. Siempre por la vía legal”, aseguró el futuro mandatario, que aseguró que este es el plan de austeridad estipulado “por ahora” y pidió a quienes desconfían de su programa paciencia para lograr “la concordia”.

Para llevar a cabo este plan, que contempla un severo adelgazamiento del gasto, se presentarán las leyes necesarias al Congreso, concluyó.

A lo largo de este fin de semana, López Obrador ha mantenido reuniones con los futuros integrantes de su gabinete.

Tras estos encuentros a puerta cerrada, el izquierdista y su equipo dieron a conocer algunas primera medidas, como la reducción de la Secretaría de Gobernación (Segob) de 7 a 3 subsecretarías.

O la eliminación del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), al que López Obrador acusó de espionaje, para crear una nueva agencia nacional de inteligencia.

Tras varias invitaciones y rumores, también se anunció que el papa Francisco participará por videoconferencia en los foros para lograr la paz y debatir una posible ley de amnistía a criminales en México.

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