Londres y Dublín piden un Gobierno de poder compartido “cuanto antes”

Por El Nuevo Diario lunes 6 de marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, LONDRES.- Los Gobiernos británico e irlandés instaron hoy a los partidos norirlandeses a formar "cuanto antes" un Ejecutivo de poder compartido, después de que las elecciones autonómicas celebradas el jueves hayan transformado el equilibrio de fuerzas entre unionistas y nacionalistas.

Los primeros ministros de Reino Unido e Irlanda, Theresa May y Enda Kenny, respectivamente, mantuvieron anoche una conversación telefónica para analizar la situación de cara al comienzo hoy de una ronda de contactos con las formaciones norirlandesas, informó un portavoz oficial irlandés.

El probritánico Partido Democrático Unionista (DUP) de Arlene Foster ganó por un solo escaño (28) al nacionalista Sinn Féin de Michelle O’Neill (27), lo que les afianza como los principales representantes de sus comunidades en la Asamblea autónoma y les obliga a formar gobierno en tres semanas.

El ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Brokenshire, y el titular irlandés de Exteriores, Charlie Flanagan, se reunirán esta semana con todos los líderes norirlandeses para "tratar de restablecer un Ejecutivo tan pronto como sea posible y abordar" las cuestiones que mantienen divididos a los partidos, señaló la fuente.

El auge de Sinn Féin y los pobres resultados obtenidos por el DUP en estos comicios anticipados, que perdió diez escaños respecto a los de mayo de 2016, han situado a ambas formaciones en igualdad de fuerzas y los nacionalistas advierten ahora de que no volverán al "orden establecido".

La "derrota moral" del DUP le ha dejado, además, por debajo del techo de 30 escaños que le otorgaban el derecho a veto en la Asamblea de Belfast y que ha usado en pasadas legislaturas para bloquear leyes de corte progresistas, como la del matrimonio homosexual, y tensar sus relaciones con los nacionalistas.

Asimismo, desde el DUP podrían surgir voces críticas con su líder, a quien Sinn Féin pide que, antes de formar gobierno, aclare su implicación en un caso de corrupción en la política de energías renovables del anterior Ejecutivo.

Este escándalo financiero llevó al dirigente nacionalista Martin McGuinness a dimitir de su cargo el pasado enero, lo que provocó la caída de Foster y de la estructura de poder compartido, al tiempo que obligó a Londres a convocar estas elecciones.

Con estas diferencias sobre la mesa y la proximidad de la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), apoyada por DUP y rechazada por Sinn Féin, la formación de gobierno en el plazo previsto está en el aire.

Por detrás de las dos grandes formaciones se situaron el nacionalista Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), con doce escaños, el Partido Unionista del Ulster (UUP), con diez, y el multiconfesional Alianza, con ocho, lo que ha provocado que, por primera vez en la provincia, las fuerzas protestantes hayan perdido su simbólica mayoría en la Asamblea autónoma.

En este contexto, el SDLP ha indicado que podría considerar la posibilidad de regresar al Ejecutivo, después de que esos tres partidos decidieran pasar a la oposición tras los comicios de 2016.

Si los partidos no llegan a un acuerdo de gobierno en las próximas semanas, el Ejecutivo británico podría convocar otras elecciones o suspender la autonomía y administrar la región directamente desde Londres.

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