Lo valioso de cambiar un país

Por Jhonattan Chevalier viernes 25 de agosto, 2017

Recorrer el camino de cambiar un país es arduo y valioso. Abrazar una causa por un futuro mejor y sacrificar el presente es una acción loable, pero emprender el trayecto de cambiar un país y a la vez abrazar una causa por un futuro mejor y lograrlo, es la historia que todo libro quisiera contar para convertirse en un best seller: puntualizar cada una de sus etapas desde sus inicios, hablar de sus momentos difíciles y definir cómo fue la llegada a su gloria anhelada.

En la autobiografía de Nelson Mandela, plasmada en la obra titulada “El largo camino hacia la libertad”, él narra su primer día de libertad tras 27 años de prisión, de la siguiente manera: “El cliqueo de las cámaras comenzó a resonar como si se tratara de una manada de bestias metálicas. Levanté el puño derecho y escuché una gran ovación. No había podido hacer eso en 27 años y me recargó de fuerza y de alegría”.

Lo valioso de haber salido de prisión, no fue obtener la libertad, sino crear el punto de partida que inspiró y motivó el cambio de rumbo en la historia de Sudáfrica, logrando promover el ideal de una sociedad democrática y libre, en la cual todas las personas pudieran vivir mejor con igualdad de oportunidades. Lo valioso fue vencer la desesperanza y convertir lo improbable en inevitable.   Su valía hizo que se lograra el fin de un sistema de segregación racial llamado ´´apartheid´´, cambiar un país, dejar una impronta, un referente, en fin, un hito de que las cosas buenas sí pasan. Lo valioso de haber emprendido el camino de cambiar un país y abrazar la causa de un mejor futuro, lo llevó a ser presidente, cuatro años después de haber salido de prisión, no porque fuera su ambición personal sino porque fue el propósito colectivo de la gente.

La República Dominicana atraviesa un gran anhelo de cambio, cada dominicano vive la desesperanza de un futuro que no promete ser bueno.  Los reclamos sociales que en los últimos meses han tomado las ciudades de nuestro país, las primeras planas de nuestros periódicos, el timeline de nuestras redes sociales y el espíritu que ha arropado al dominicano de querer que las cosas tomen otro rumbo, dejan saber que la República Dominicana no sólo espera una transformación, sino que está lista para construirla.

Escribir este artículo me tomó una construcción de quince (15) meses, no porque fuera complejo escribirlo, sino porque fue complejo lo tanto que tuve que escuchar, ver y sentir antes de materializarlo. Desde hace 15 meses, junto a un grupo de profesionales, jóvenes, maestros, comerciantes, líderes comunitarios y ciudadanos de distintas clases sociales, me sumé a construir una iniciativa política llamada: ´´País Posible´´, con el fin de presentar una opción distinta al país, para renovar las esperanzas.  Este proyecto fue convocado por alguien que nunca había participado en política, su nombre es Milton Morrison, quien más que ser el profesional de grandes éxitos, es el ser humano que abandonó su confort para comprometerse con una causa mayor y un futuro mejor para el país.  Desde hace 15 meses, he recorrido el país completo, atravesando cada camino hasta llegar a estar en más de 130 municipios de esta maravillosa isla, donde hemos tenido múltiples reuniones, escuchando a la gente, abrazando a la gente y sintiendo cómo la gente ve el país, dándome cuenta de sus necesidades para tener un #PaisPosible.

Recorrer el país me hizo abrir la puerta al conocimiento para darme cuenta de que la República Dominicana es más de lo que pensamos, gente buena, capaz, sensible, trabajadora pero sobre todo con un alto grado de valentía y coraje para avanzar a pesar de las dificultades.  Hemos desperdiciado tantos recursos, sin invertir en un pueblo bueno y valiente, que no le teme al porvenir y que está deseoso de escuchar una nueva propuesta que  robe el sentimiento de la población.

Entre las tantas cosas que me han hecho cambiar el sentido de cómo ver los problemas del país se encuentra una conversación que vivimos el 24 de septiembre del 2016 con Doña Cátedra de Olmo, residente de la Pascuala, en la Prov. Samaná, le preguntamos ¿Cuál era el país posible para ella y los suyos? A lo que ella respondió: ´´Yo lo único que quiero, aspiro y sueño es que cuando mi hijo Javier venga a la casa por la noche, después de estudiar, yo no sienta temor de que la delincuencia pueda arrebatarme lo más preciado que la vida me ha regalado´´. Con estas palabras comencé el recorrido que en unos meses me iba a forjar el carácter para ver las situaciones del país con un alto sentido de sensibilidad.

Debo confesarles que esa misma historia me recordó el sentimiento de angustia que hace unos años mi madre, doña Mayra, sentía con mi hermano mayor Iván, cuando venía por las noches de la universidad, el temor nos atrapaba.  Me percaté que son mayores los elementos que unen a cada dominicano, el país que sueñan nuestros ciudadanos están asociado con cosas tan simples como que se luche en contra de sus miedos y se protejan sus más grandes anhelos, porque sus esperanzas están puestas siempre en un mejor mañana. Sin duda alguna, esa conversación me marcó y me animó para participar en la política con el fin de luchar por un país donde la gente tenga la seguridad de que sus derechos fundamentales sean garantizados, el gran anhelo de un lugar digno para vivir. Estos recorridos me han dejado saber de primera mano que al dominicano le importa y le afecta tres cosas: la seguridad ciudadana, la falta de oportunidades y la institucionalidad del país.

Mi tierra y su gente es grande, es fuerte, es trabajadora, es valiosa y por ser tanto decidí sumarme al sacrificio de mucha gente de construir una fuerza nueva que renueve las esperanzas, dedicada a inspirar un país, que cambie la forma de hacer política, que haga antes de llegar, que escuche a la gente, que desarrolle sus líderes y les brinde oportunidades de crecimiento; cuyo norte sean los valores humanos, que haga que los dominicanos no se vayan del país porque aquí existe un sueño, el sueño dominicano, que haga que la gente vuelva a tener la confianza de contar con seguridad para salir a las calles, que sin importar de qué provincias seas cuentes con las mismas oportunidades.  Soy de una nueva fuerza política que busca protagonizar y encabezar el sentir de muchos de querer un país más institucionalizado y con justicia social, soy de una fuerza política que cree en el futuro, que quiere que el crecimiento económico sea humano-céntrico, es decir que le llegue a la gente.  Soy de una fuerza política que quiere un país más competitivo donde el problema eléctrico sea titular de un periódico del ayer. Soy de una fuerza política que no se conforma con lo que hay pero que quiere darle propuestas a este país.  Soy de una nueva fuerza política que quiere que el país tenga mayor calidad en el gasto en salud como en educación.  Somos ciudadanos, pero, sobre todo, somos dominicanos. La política existe no para crearle los problemas a la gente, sino para resolverlos. Es por eso por lo que pertenezco a la nueva fuerza que volverá a poner la política al servicio de la gente.

El espíritu de esperanza que parecía haberse perdido en la crisis del olvido de los dominicanos, hoy y ahora más que nunca es retomado. El hoy es un momento histórico, la segunda década del siglo XXI está llamando a sus mejores hombres para que puedan marcar una bifurcación en la historia del país, este tiempo es para aprovecharlo, es tiempo de tener la voluntad de hacer que sucedan las cosas, por algo decía el escritor Henri Barbusse, ´´Sólo teniendo la voluntad de conseguir lo imposible se realiza lo posible´´.

Hay que salir en búsqueda del cambio, enamorar a una sociedad para que provoque lo diferente y rompa con lo tradicional. El país necesita de una nueva generación que pueda liderar el cambio, que presente rostros nuevos, pero sobre todo que haga las cosas correctas, que tenga una visión de futuro, una generación que esté consciente de que, en vez de quedarse para siempre, decidan pasar a la historia por haber hecho bien su trabajo.

Este artículo es para decirte que es posible hacer lo imposible, que existe un proyecto político llamado: ´´País Posible´´ con gente que se levanta todos los días en los rincones más remotos del país para organizar, planificar, estructurar y lograr ser el próximo capítulo que se escriba en la historia, diciendo que existió un proyecto cargado de esperanza, porque detrás de la esperanza nunca habido nada de falso.

Nuestro fin es ser la propuesta diferenciadora que encabece el 2020.  Para llegar a esa fecha debo ser sincero, aún este proyecto no está completo porque necesita tus manos para formar parte de esta gran construcción.

Dominicano y dominicana, quiero que sepas que yo nací aquí, y quiero luchar por el futuro de este país, aquí donde se ilumina antes de que salga el sol, donde yo aprendí a caminar.  Aunque a veces las cosas se pongan difíciles siempre renuevo mis esperanzas porque quiero que mis futuras generaciones lo hagan también, no le temo al porvenir porque sé que el cambio está cerca, porque en la República Dominicana podemos vivir mejor.  Nací en el lugar donde los hombres dejaron en la historia el coraje como su mayor cualidad.  En fin hagas lo que hagas, digas lo que digas, pienses lo que pienses hazlo siempre por construir un mejor país, un País Posible para todos.

¡Nos vemos pronto!

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