Lo que piensa el PLD de don Juan

Por Rolando Robles Jueves 16 de Marzo, 2017

Si es verdad que por los hijos se conoce al padre y yo fuera peledeísta, propusiera en mi organismo que se le prohibiera a todo dirigente -salvo ciertas notorias excepciones- que pronuncie charlas sobre la figura del profesor Juan Bosch, si antes no las somete por escrito -para su conocimiento y aprobación- a las autoridades partidarias correspondientes.

Está claro que esta propuesta puede catalogarse como violación a la Constitución, por cuanto -en apariencias- va contra uno de los derechos fundamentales de los dominicanos y del ser humano. El asunto es que el PLD debe hacer algo para detener la depreciación de su activo mas importante: el pensamiento social de Juan Bosch.

Igual acepto que este pedido pudiera parecer arbitrario y un tanto anti democrático, si hablamos de un partido que se dice ser “devoto” del pensamiento político del Profesor. Hoy día, Bosch es la punta de lanza con que cada dirigente enfrenta y critica al resto de sus paisanos, acusándolos de no seguir los “lineamientos” del carismático dirigente y líder.

Pero sucede también que es muy cierto que este pedido se justifica, y lo voy a explicar. La figura de don Juan es algo así como una marca partido y hasta un distintivo propiedad del país, un referente del pueblo dominicano. Y cuando un charlista determinado -por mas bien intencionado que esté- explica lo que él piensa del profesor, es muy probable que toque aristas de su personalidad y de su discurso político, que entran en contradicción con el interés general del partido, y con la imagen que quieren mantener, de ser seguidores de don Juan.

En realidad no sería mucho pedir. Si fueron capaces de “congelar” el PLD durante casi quince años, en aras de mantenerse en el poder, como han reconocido muchos dirigentes de manera pública, ¿qué les impide hacer un acto de constricción y evitar daños irreversibles?

Personalmente creo que es muy temprano aun para evaluar los logros y consecuencias del liderazgo político de don Juan. Debe esperarse a que su memoria “repose” un poco, a fin de que la interpretación de los hechos acontecidos no sea afectada por la contemporaneidad de nuestras opiniones. Es muy cierto que su presencia aun gravita en la mente de los que tuvimos la suerte de coincidir con él en el tiempo y que de una manera u otra, estamos afectados por su razonar social y moral, aunque no compartamos necesariamente sus criterios políticos.

Sin embargo, el problema mayor no radica en que el uso que le van a dar los compañeritos al “pensamiento” de Juan Bosch va a conducir el partido a una encerrona de razonamiento, donde siempre saldrá afectada la imagen de uno de los dominicanos mas ilustres del siglo XX. Porque si los mansos y los cimarrones igual lo usan (el pensamiento de Bosch) para atacarse mutuamente, en el futuro cercano terminarán defendiéndose -los mansos y los cimarrones- con los mismos argumentos. Y es seguro que eso invalidará la seriedad de la confrontación; algo que finalmente sería catastrófico, para el PLD y para la memoria del líder.

Juan Bosch es sin duda uno de los paradigmas éticos del país; su grandeza y estatura moral, tan solo son perturbadas -aunque en modo alguno afectadas todavía- por el ejercicio político de los partidos que él construyó y que obviamente, alcanzaron el poder después de desentenderse de sus prédicas y estilo de trabajo. Esta evidente realidad, constituye el mayor inconveniente del PLD, al momento de usar la figura de don Juan y su discurso como rasero de su lucha interna.

El asunto no es ¿qué tanto somos mas boschistas nosotros que los otros? El verdadero asunto es cuánto se han alejado ambos del predicamento del Viejo. Y en este “tira y jala” de los dos grupos principales, desflecarán la figura del “pobre Juan Bosch”; y su pensamiento se desvanecerá en medio de este gran zafarrancho, donde ni los unos ni los otros ganarán, pero de seguro que el pueblo y el PLD si perderán.

Todavía están a tiempo de contener el inminente desborde. Si la represa se quiebra, lo primero que se perderá es el prestigio de don Juan y es posible que con ello se pierda hasta el poder. Por tanto, se impone sacar al viejo caudillo de las discusiones internas, aunque para ello haya que violar el derecho de expresión a algunos. Total, para lo que la gente cree hoy de ustedes.

¡Vivimos, seguiremos disparando!