Lo nocivo del voto preferencial

Por Daygorod Fabián Sánchez

Bajo la falsa tesis de que el voto preferencial garantiza más democracia, los partidos integrados por el empresariado, el narcotráfico y el bajo mundo, configuraron leyes que han terminado por llevar a la estratósfera el costo de las candidaturas.

Hasta un regidor (concejal) en un pueblo pequeño debe disponer de millones de pesos para ostentar la posición.

Pero antes de ser candidato de cualquier partido debe gastar ingentes cantidades de dinero, en procesos convencionarios o primarias.

Siento así, el dirigente social, deportivo, religioso o líder popular se le hace imposible competir contra el crimen organizado, inmerso en la política o el empresariado voraz, ya que estos tienen recursos casi infinitos para gastar frente al nulo patrimonio de los verdaderos carpinteros de la política.

Como esos que llegan comprando candidaturas y ganándolas sobre esa base no tienen compromisos partidarios, la cultura del dame lo mío primero, está imperando.

De no eliminar esta perniciosa modalidad de votación la gente proba, honesta y de vocación de servicio político terminará por dejar definitivamente tan noble práctica.

De continuar con el voto preferencial estaremos entregando la política a los no políticos, para que solamente quien tenga suficientes recursos económicos y cero compromisos sociales sean los que ostenten candidaturas, ya que el costo de las mismas en cada proceso electoral se coloca inalcanzable para cualquier ciudadano que no provenga de los sectores antes citados.

Nótese que no he enumerado razones de orden jurídico, sino propiamente de orden lógico.

Si un aspirante debe competir internamente y luego de forma individual en el todos contra todos, la candidatura, si la obtiene, fue básicamente una compra de la misma, por lo que el compromiso que debe tener el representante de un sector determinado es nulo, ya que alegará que gastó demasiado dinero y efectivamente así fue.

Por eso los que han creado fortuna de forma deshonesta o los que ya las tienen, pero desean evadir impuestos a través del tráfico de influencias desde posiciones electivas, invierten grandes cantidades de recursos, pues a la larga no les interesa que nada mejore, sino que solo seguir engrosando sus bolsillos o buscar inmunidad.

Por Daygorod Fabián Sánchez

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