¡Lo más criticable!: búsqueda del “gran” libro

Por Rolando Fernández lunes 10 de septiembre, 2018

La puesta en circulación de “tan importante e instructiva obra”, intitulada: “El Manual de la Chapiadora”, de la autoría de Wilsis Bautista Lantigua, tal se publicó, de seguro una connotada escritora, ¡donde no hay más!, según lo dice la ocurrencia misma, no es lo que más se debe censurar.

Sí que resulta penoso y despreciable, el hecho de que la edición se agotara rápidamente aquí, un país donde se habla tanto de la llamada “sociedad del conocimiento”, uno de los clichés a que recurren los políticos de nuevo cuño en este “solar” caribeño, para embaucar a los ingenuos.

Claro, que eso es demagogia, sin reparo alguno, solo para confundir, y manipular (posverdad), siempre en el marco de sus aprestos electoreros. Bastante lejos se está de eso en Dominicana – conocimientos bastos -, que incluso ya, se le ha estado considerando, últimamente, como un país casi de analfabetos, por la baja calidad de la educación que se imparte, en todos los órdenes y grados. ¡Tremenda demostración de falsa sabiduría!, lo que de ahora se trata.

¡Cuánto se puede decir entonces, de un sinnúmero de lectores dominicanos, que se mostraron tan inclinados por una literatura de ese tipo! ¿Por qué se acudió con rapidez en busca de algo así?  ¿Sería por morbo, o ignorancia marcada? Por las dos cosas se argumentaría, sin temor equívoco. La morbosidad no es de gente que ha tirado muchas páginas para la izquierda.

Evidentemente, no hay que leer esa obra, para saber lo que de seguro contiene la misma, enmarcado dentro del contexto feminista enfermizo y degenerante de los nuevos tiempos. Todo luce indicar que la escritora debe ser experta en la nueva actividad “cueril”; o, que se codea lo suficiente con mujeres que así trabajan, cuando está plasmando un manual de esa naturaleza, que se supone es para enseñar, y cuyo material completo, no se logra a través de simples entrevistas.

Por supuesto, debe incluir la “gran obra”, los procedimientos debidos, y cuánto se debe hacer para eficientizar el trabajo sexual que se lleve a cabo en ese tenor libertino, y asqueante por demás. Solo se puede hablar de lo que bien se conoce; y más, cuando es a nivel de un libro. para ser puesto a la venta.

¿Qué se puede decir en ese manual? Del título se infiere todo: sandeces a granel, y concepciones erradas denigrantes, respecto del ser más importante que habita sobre el planeta Tierra, LA MUJER, por sus grandes misiones a cargo, aunque tantas las dejen de lado.

Obvio, una gran cantidad de basuras se tiene dentro del conglomerado social femenino moderno, y que sirve como caldo de cultivo para inclinarse por acciones de tal naturaleza. Ninguna mujer de principios y sentimientos va a leer eso.

Muy clara y edificante exposición respecto de lo tratado, fue la que hizo Altagracia Suriel, mediante su artículo: “A propósito del “Manual de la chapiadora”, publicado en el periódico “El Día”, edición de fecha 6’-9-18.

En el mismo habla del calificativo “chapiadora”, utilizado hoy como sinónimo de prostituta, aceptada socialmente: mujer que vende por cuartos favores sexuales; los cueros modernos diríamos nosotros

Se destaca, además, la “discriminación sutil”, y la cosificación con relación a la mujer. La misma se cataloga en la actualidad como una cosa cualquiera, un objeto utilizable. ¡Cuánta inconsciencia, mamacita!

Frente a pensares así, cualquiera se preguntaría, si están asociados con la inmadurez psicológica inherente a la humanidad presente, de que se habla en el marco de Doctrina de los Espíritus, en el sentido de que tales entidades encarnadas en los tiempos actuales sobre el Planeta Tierra, están muy cercanas aún de la animalidad ancestral.

Podría ser esa una explicación sobre la irracionalidad marcada que hoy ostentan los hombres (general); y, no solamente en el orden de lo tratado, sino en sentido más amplio.

Claro, se tendría que aceptar la estadía humana previa, en dicho plano de consciencia evolutiva inmediatamente inferior; que antes se estuvo como parte del reino animal, perteneciendo a una de las llamadas “almas grupo” de las tantas existentes en el planeta

Cabe transcribir aquí algunos fragmentos incluidos en el trabajo de Altagracia Suriel, para mayor difusión, y que, aquellos que hagan el favor de leer esta humilde opinión, “le echen hilo al bollo”, como se dice popularmente. ¡Cuántos desparpajos, y desvergüenzas obvias, en tantas féminas de hoy! ¿Faltará mucho por ver todavía? ¡Léase!:

“Aunque parezca un concepto trivial o chercha popular, tener estatus de “chapeadora” se está convirtiendo en la aspiración de muchas adolescentes y mujeres jóvenes cuyo sueño es encontrar un hombre “templo” que las mantenga, les satisfaga sus caprichos y que incluso les pague los rellenos de silicona que les ayuden a mejorar sus atributos físicos, potenciando así la posibilidad de vivir de su cuerpo”.

“El “chapeadorismo” refleja el peligroso rumbo que está tomando nuestra sociedad, donde parece que todo se compra o se vende, incluso el amor”.

“Esa nefasta práctica es promovida, a veces hasta por las mismas familias, y se practica en todos los estratos sociales. Las mujeres de clase media “chapean” para costear lujos y las pobres para comer o subsistir”.

Finalmente, preciso es señalar que, se continúa estando en presencia de una de las profecías bíblicas para los últimos tiempos de la llamada “Era Cristiana”, a las que tanto hacían referencia las personas de ayer: la degeneración humana total previsible; y, otras como, los fenómenos naturales destructores (huracanes, ciclones, terremotos, etc.), o bélicos, que han estado acaeciendo últimamente a nivel mundial.

También dicen los que saben, como complemento, resumiendo, claro está, “que es un proceso necesario ese durante la transición hacia la 6ta. sub-raza, desde la 5ta. sub-raza, dentro de la 5ta. Raza Raíz, que cursa actualmente la Tierra, dentro del esquema evolutivo espiritual correspondiente, que está compuesto por siete (7) Razas Raíz, para poder convertirse luego en un Planeta Sagrado”.

Siguiendo con relación al “famoso libro” sobre el chapeo mujeril, es obvio que se prosigue, claramente, con el menosprecio y la inducción degenerativa, respecto a la columna principal, podría bien decirse, y medio imprescindible para la evolución de las Almas en el plano terrenal: LA MUJER.

Es algo que se podría entender como contradictorio en estos momentos, precisamente, según lo expresado con anterioridad, sobre el pase inminente, de acuerdo con los entendidos, de una sub-raza a otra de mayor evolución espiritual (5ta. a la 6ta.).

Con ciertas actitudes mundanas femeninas en el presente, se les estaría cerrando el paso a los espíritus que están procurando reencarnar, para continuar conquistando karmas pendientes (evolución), en esta escuela de la materia física densa. Sin las mujeres, en su verdadero rol de co-creadoras con Divino Supremo, no hay posibilidad alguna.

Innegable es que, solo a través de ellas, pueden los espíritus encarnar, se debe repetir. ¡Los hombres no paren! Por qué no se escribe entonces, para procurar concienciar a todas aquellas que están en ese “trabajo”; que son proclives a la actividad del chapeo inmoral. O, ¿es que, no interesa acaso la conservación y evolución de la humanidad?; ¿al igual que tampoco, el avance espiritual de ellas mismas en el sendero evolutivo correspondiente, dentro de sus corrientes de vida?

¡Lamentablemente!, todos los daños en tal sentido están siendo promovidos por las mujeres como tales; de esas que se autocalifican como feministas, en su gran afán de procurar competir de tú a tú con los hombres. ¡Quieren cambiar el mundo, algo imposible de lograr!, no cabe duda.

El “Manual de la chapiadora”, fue escrito por una mujer. ¿Y entonces? ¡Desvalorizándose la misma clase!

 

Autor: Rolando Fernández

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