Lo interesante de marcar puntero en las encuestas

Por José Núñez martes 12 de junio, 2018

No existe nada más desconcertante y desmotivador en un equipo de campaña de un aspirante,  que cuando sale una encuesta de prestigio y éste aparece con un número muy bajito o no aparece en ese estudio de simpatía electoral por su bajo posicionamiento, y viceversa.

Ese elemento de no aparecer reflejado en una encuesta de simpatía electoral o también tener número pírrico en la misma, no solo golpea al equipo de campaña como planteamos en el párrafo anterior, sino que los colaboradores financieros y los potenciales, sacan sus billeteras de ahí casi despavoridos, con las consiguientes parálisis económicas del proyecto político.

O también, si continua en serio con el proyecto político puede resultar con la segura quiebra financiera del aspirante, si se trata de un comerciante o de una persona adinerada legalmente.

Por eso es tan motivador en los aspirantes políticos aparecer bien posicionados en una encuesta determinada, pero que obviamente la misma sea respetada en la población por su historial, y si es encabezando este estudio, pues bienvenido, ya que los vientos positivos que podría acarrear son determinantes.

De ahí es que muchos precandidatos y hasta candidatos, se ven  motivados a pagar para que  amañen encuestas a su favor, pero generalmente hay un obstáculo en esas intenciones, porque las firmas serias en este mercado difícilmente se presten a tales charlatanerías.

No es que es imposibles, se han dado casos al respecto, pero cuando el asunto queda delatado, es muy probable que esa empresa siempre se vea con el mote de la duda, ya su credibilidad queda marchita y la persigue por siempre.

Y en el caso dominicano, que siempre los que marcan punteros, específicamente los del primer y segundo lugar, en los últimos 53 años, aunque realmente se han dado variaciones, pero ojo; siempre entre los dos primeros lugares, prevaleciendo mayoritariamente, que al que señalan de número uno, tiende a quedarse con la ñoña.

Las dos excepciones más recientes de una candidato puntero pasar al segundo lugar se presentaron en los años de 1990 y el 2012, y éstas fueron, que apareciendo el profesor Juan Bosch en primer lugar en las mayorías de las encuestas para las elecciones de esa fecha (1990), el doctor Joaquín Balaguer le ganó discutida, cuestionada y cerradamente (35.35% a 33.79%).

Y la segunda excepción, la del 2012, cuando Danilo Medina rebasó espectacularmente a Hipólito Mejía, ganándole por estrecho margen (51.21 % a 46.95%), porque faltando menos de 6 meses para las votaciones, Mejía le llevaba más de 10 puntos porcentuales al candidato Medina.

Pero podemos observar, que se sigue manteniendo la regla de oro, no ha pasado nunca, que un aspirante que esté en tercer lugar quedé de número uno, sino que entre los dos punteros es que se resuelve el asunto, generalizándose que el triunfo lo ha logrado al que señalan puntero.

Por eso es lo fundamental, hasta determinante salir en primer lugar en las encuestas y mantenerse así, ya que es casi seguro que se ponga la banda presidencial el favorecido, y en el caso dominicano, es un axioma.

Entonces, para nuestras próximas elecciones presidenciales del año 2020 las encuestas han comenzado a sonar al unísono, es decir, sin discrepancias y a unanimidad, a favor del doctor Leonel Fernández.

Autor: José Núñez

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