Lo del Riito pudo ser evitable..!!

Por Juan Cruz Triffolio lunes 14 de mayo, 2018

Lo ocurrido recientemente en el complejo habitacional conocido como El Riito, en la culta y olímpica ciudad de La Vega, luce que pudo ser evitable.

Con el permiso de los especialistas en materia de geología, hidrografía y planificación urbana en el país, nos arriesgamos a afirmar que de haberse analizado a profundidad el tortuoso comportamiento histórico que ha caracterizado al rio Camú, la valiosa iniciativa gubernamental no hubiese registrado los problemas que en el presente, dolorosamente, confronta.

Bastaba con tener en consideración los principales antecedentes de desastres que ha generado ese serpentino y desastroso recurso hídrico para de inmediato, empoderado por la sensatez y el respeto a los recursos de nuestro pueblo, pensar y definir otro espacio en donde levantar el  majestuoso proyecto de viviendas.

Actuando de esa manera, los ejecutores de la necesaria alternativa de solución al problema de las viviendas en La Vega, es innegable que hoy, otro gallo cantaría.

Siendo así, y como muestra de la extensa cronología de contingencias generadas por el río en referencia, a continuación pasamos a relatar algunas de sus principales crecidas y desastres, partiendo de los inicios del Siglo XX  y tomando como fuente la interesante y voluminosa obra La Vega en la Historia Dominicana, Tomo II, de la autoría de Alfredo Rafael Hernández Figueroa.

El sábado 4 de abril de 1925 se alarmó la ciudad de La Vega, con toques de cornetas, pues el rio Camú se introdujo en la parte baja de la población.

Los habitantes del sector conocido como El Tripero, lugar situado en la margen derecha del mencionado río, detrás de la Fortaleza, tuvieron que abandonar sus viviendas y salir huyendo con sus muebles, refugiándose en los almacenes del aserradero de don Joaquín Gómez.

El sábado primero de mayo, 1925, en la noche, hizo el río Camú otra fuerte avenida, arrastrando el puente que venía levantando la compañía ferroviaria de Santiago y Samaná, causando en esa región grandes daños en las cosechas y en los frutos menores.

En septiembre de 1930 el Camú hizo una fuerte crecida, anegando, nueva vez, la barriada denominada El Tripero, dos de cuyas casas fueron transportadas de sus sitios, rebasando una hasta su patio y la otra yendo a ocupar el de la calle.

Algunas residencias de la Avenida Padre Billini por la cual echó fuertes caño el río, fueron averiadas, registrándose también  la destrucción del puente sobre el rio Camú, por donde pasa el tren y que fuera construido por la Compañía F.C. de S.

En la madrugada del 10 de de noviembre 1930,  Camú penetró en los barrios bajos de La Vega produciendo la consiguiente alarma entre los moradores de aquellos sitios quienes abandonaron apresuradamente sus viviendas.

Para entonces, la ciudad crecía cada vez más hacia el rio.

En el año 1930 se fue reenfocando el asunto del desvío del Camú luego del estudio hidrográfico del ingeniero Octavio Acevedo y el jurídico hecho por Cayetano Armando Rodríguez. Todo el proceso culminaría en “un trabajo que mataría el río en 1956”.

En la madrugada del lunes 26 de enero 1931, a consecuencias de las insistentes y copiosas lluvias se produjo el desbordamiento del río Camú penetrando, nueva vez, en los considerados barrios bajos de la ciudad.

Los infelices moradores de aquellos sectores abandonaron sus viviendas con el sobresalto natural por la pérdida de sus escasos bienes, como resultado de la pusilanimidad del Ayuntamiento vegano “que permitió su poblamiento en vez de aportar soluciones y evitar la destrucción de las márgenes del río”.

En mayo de 1931  el Congreso Nacional promulgó la Ley No. 162 que, en su artículo 1 declara de utilidad pública la canalización del río Camú, en la zona de los denominados barrios bajos de La Vega.

En su artículo 2 instruye a la Dirección General de Obras Públicas hacer el estudio inmediato de la obra del río Camú, debiendo remitir al Poder Ejecutivo el informe correspondiente, acompañado de los planos, especificaciones y presupuesto definitivo, en un plazo de seis meses, a contar de la fecha de promulgación de dicha Ley.

El 1 de agosto 1931, Trujillo refrendó la Ley que declaró de utilidad pública la canalización del río Camú, para evitar inundaciones en los barrios de La Vega.

El 3 de agosto, 1931, el Ayuntamiento vegano aprobó , a proposición del sindico de entonces, una Resolución prohibiendo el arrastre de piezas de maderas por el río Camú, en vista de que pueden dañar el dique que había sido construido.

El 19 de febrero, 1936, el Comisionado Municipal solicitó mediante oficio al Mayor Cocco, gobernador provincial, prohibir a las guaguas de Obras Públicas la extracción de arena de la margen oriental del Camú, por el sitio donde se hizo el desvío del rio.  Esta fue una lucha permanente donde sólo perdió el municipio.

Desde el 30 de abril hasta el 27 de mayo, 1954, se estuvo trabajando en la apertura de compuerta del Canal Camú

El 25 de mayo, 1956,  se dio inicio a la construcción del canal por el cual sería desviado el río Camú.

La obra se trazó evitando el meandro del segundo paso del Camú por los parajes La Laguna-El Hatico y culminó en el antiguo paso de Moca-Santiago.

El 31 de agosto, 1979, en horas de la noche, La Vega fue inundada por la riada del Camú, debido a las lluvias que trajo el Ciclón David.

Innúmeras viviendas fueron arrasadas y de damnificados fueron alojados en las diferentes escuelas  y el Estadio Olímpico de la ciudad.

No había memoria entre los ancianos de una inundación tan grande como la ocurrida en la referida fecha, cubriendo el techo de viviendas en la calle Núñez de Cáceres con Sánchez.

Pasada la emergencia, todo volvió a la normalidad, aunque grupos familiares se mantuvieron varios años en la instalaciones olímpicas en espera de reubicación por el gobierno.

El 12 de mayo 1995, en un día bien soleado, el río Camú hizo la mayor crecida de la historia, superando la ocurrida en 1979 cuando el Ciclón David.

Barrios enteros fueron ocupados por las aguas, dejando decenas de familias sin hogar y aumentando el número de damnificados.

Finalmente, como reflejos de los desastres ocasionados por las crecidas del Camú, es importante registrar lo recientemente ocurrido.

A principios del mes de abril, 2018, el proyecto habitacional El Riito, que levanta el Gobierno a la orilla del río Camú, se vio afectado por las inundaciones provocadas por las lluvias registradas, en horas de la anoche, en provincia los veganos.

Los muros de gaviones colocados como medida preventiva resultaron insuficientes y volaron la barda.  La crecida de las aguas permitió que subieran a 30 centímetros del nivel de los apartamentos levantados en la ribera del Camú.

Sin embargo, los más afectados fueron sus vecinos del barrio San Miguel, que vieron como sus casas resultaron anegadas y arropadas por el lodo.

Tal como se deduce de todo el historial presentado, el río Camú, contrario a ser considera como “El Riito”, es un recurso hídrico de numerosas y calamitosas reacciones que de haber sido aquilatadas en su justa dimensión por los profesionales que intervinieron en el levantamiento de tan significativo proyecto habitacional, todo indica que se hubiesen podido evitar las consecuencias desastrosas y costosas que hoy tendrán que enfrentar.

No importa la profilaxis que actualmente se procure aplicar, lo cierto es que, con o sin muros de gaviones, lo que la sensatez y la prudencia ordenaba era no olvidar el prevenir en ánimo de que luego no existiera la necesidad de lamentar.

Tal observación, quiérase o no, al margen de todo cuanto se pudiese alegar en el orden técnico y constructivo, debió ser tomada en consideración desde el inicio mismo de la valiosa obra. Lo demás luce ser pamplinas…

Por Juan Cruz Triffolio

 

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