Literatura que transforma

Por Roxana Marte martes 9 de abril, 2019

Todos los que escribimos ficción, lo hacemos como un modo de escape. Evitamos ver la realidad, y nos sumergimos en historias de fantasía, para entonces luego ver la realidad con nuevos ojos. Bien lo decía Mario Vargas Llosa, en su libro de ensayos “La verdad de las mentiras”, que el escritor miente para lograr decir una verdad.

Pero hoy yo me voy un poco más lejos del mero hecho de escribir, me voy al proceso por el que pasa un escritor, mientras se inunda de motivaciones para sacar algo del teclado y es que querer ser escritor es un atrevimiento, pero un atrevimiento delicioso, que nos colocan en soga difícil al principio de equilibrar.

Ser escritor implica muchas veces, ser muy humilde o tener un ego muy elevado, tal vez porque no sabemos situarnos en la realidad, puede ser. Pero más que todo implica un crecimiento feroz una vez iniciamos el camino.

Los escritores iniciamos imitando otro escritor, con el tiempo descubrimos nuestra propia pluma. Claro eso no se da tan fácil como estas líneas, es un proceso que hay que sufrir, pulir y disfrutar.

Ser escritor, nos pone a leer con otras intenciones, buscando qué aprender para aplicar a nuestros textos, y en esas lecturas nos descubrimos como lectores y vamos definiendo esa voz. Si estas en el proceso de escribir, no te desesperes, esa voz saldrá, tarde o temprano. Pero lo más interesante es ver cómo nos vamos transformando en ese proceso, como hacemos una verdadera metamorfosis que como todo cambio, duele y duele.

Hace unos años le escribí un correo a la escritora Isabel Allende, en la carta de vuelta, en resumen, ella me decía, que “el escritor debe escribir por amor al proceso, no por hacerse famoso o vivir de ello” me decía textualmente.

Yo tomé el consejo apropiadamente porque como escritora novel, mi deseo era también llegar al reconocimiento, pero en ese momento entendí que debía abrazar mi proceso al máximo, de allí, iba a salir una nueva Roxanna y yo quería desesperadamente verla.

Me tuve paciencia, después de 7 años escribiendo una novela que nunca salió, me di cuenta que no iba por buen camino, escribía para el ego, no para mi transformación. En 2017, luego de tomar un curso de Técnicas Narrativas en Funglode, en el mes de abril, me di cuenta que la magia de esto estaba en eso, la transformación. Y me di la oportunidad, desde cero, de iniciar una nueva novela, con nuevas intenciones. Esas intenciones estaban en convertirme, en una nueva persona. Comencé a pasar por procesos muy dolorosos, en los que quería escribir algo “bien hecho” y no me salía, me hostigaba con un látigo y no me dejaba en paz, pero sabía que el proceso se estaba dando, mientras más mal la pasaba, mejor salían los textos.

Luego comencé a conectar, a conectar de una manera diferente conmigo misma, con mis prejuicios, con mis ideas, con la forma en que veía el mundo y las sociedades. La literatura me ha dado, tanta ganancia, que no espero, honestamente obtener un peso de ella, sino quedarme con toda la ganancia espiritual y emocional que me ofrece.

Comencé a tenerme más paciencia, a darme más tiempo y respetarme. Esas ideas de concebir la realidad, me han dejado la capacidad de ver a las personas como simples seres humanos, sin mayor pretensión que la de existir en un mundo verdaderamente complejo. Ver a las personas desde cero, bajándole a los niveles de prejuicios que honestamente cargamos como dominicanos, si lo digo en plural, tenemos prejuicios de todo, males que debemos sanar.

Al mismo tiempo disfrutar de como la creatividad se la luce en cualquier momento. Me llegan imágenes claras de mis textos, que a veces desaparecen, pero que como todo lo bueno, vuelve y aparece recurrente en mi pensamiento.

El progreso social que necesitamos como país, lo veo en la literatura y en formar escritores, que sean tan sensacionales que puedan llevar la verdadera voz que nace del que es parido por una tierra. Historias que deben contarse y que deben entonces, tener su voz, para que de ahí nazcan otros escritores, lo veo claro, el futuro de RD está en el arte, en mi caso el arte que me corresponde, LA LITERATURA.

Bien lo decía Junot Díaz, escritor dominicano, merecedor del Pulitzer, “hay que encontrar lugares donde nunca nadie haya estado, para hallar cosas que nunca antes se hayan hallado”, ahí se dará la verdadera literatura.

Disfruta y crece,

 

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