Límite de servicios

Por Manuel Hernández Villeta

La copia de parámetros extranjeros lleva a que en la sociedad dominicana  se rechace dar trabajo  a una persona entre 40 y 45 años. No hay una imposición legal, sencillamente al solicitante se le dice que no aplica.

Se pierde el esfuerzo que puede dar al desarrollo nacional una persona en edad productiva, pero se le coloca en el paredón económico. Si usted llega a esa edad y está desempleado, se tiene que ir al mercado de la informalidad.

Desde luego hay las excepciones. Entre  las empresas nacionales hay muchas que prefieren la experiencia, sin importar el tema de edad. Otros tienen su orgullo capitalista de que casi toda la plantilla lleva más de 20 años trabajando en esa empresa.

El ministerio de Trabajo y los legisladores deben aplicar medidas de control, para que a una persona no se le tronche su línea de superación económica,  por  entrar a una edad determinada.

Desde luego es luchando contra corriente, porque nunca el empleador dice las razones para la cesantía, sencillamente que ya la empresa decidió suspender sus servicios. Se lleva a la calle a esas personas, sin posibilidades de pensión, de un salario mensual y de poder demostrar sus habilidades.

En el caso de las mujeres, es difícil que en áreas de servicio que se exponen al público, se sitúe a damas sobre los 40 años, y que no reúnan requisitos específicos de belleza, y hasta color de piel. Eso sí es discriminación. Estos hechos de dan a la callada, casi nadie quiere hablar sobre ellos, pero son una realidad en la República Dominicana.

El único camino que le queda a esa muchedumbre, es irse a los partidos políticos. Allí, cree, siempre hay oportunidad para el aventurero, el que quiere subsistir, y dar un salto social. Los partidos asimilan esta situación, y la adecuan a sus necesidades.

Los empleadores deben tener un componente de justicia social. Cierto que no son instituciones de beneficiencia, pero tampoco pueden ser antesala del cementerio. Con los asesores económicos, se debe llegar a un nicho donde todos los sectores puedan convivir.

Asimismo se debe fortalecer la política del primer empleo. Facilitar que se  realicen las pasantías, que sirvan como certificado de la primera experiencia. Si no hay apertura para el primer empleo, se va a tambalear el mercado laboral dominicano.

Con el reajuste del salario mínimo, es necesario pasar revista a varios de los problemas fundamentales que están embargando   a los asalariados, y buscar soluciones. Todos en la discusión, pero con buenas intenciones. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Por Manuel Hernández Villeta

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