Lima, el ex del Atlético que dirige una escuela de niños con ayuda Del Bosque

Por admin viernes 10 de marzo, 2017

EL NUEVO DIARIO, MADRID.- Limamou M’Bengue se crió en Senegal abrazado a una pelota. Llegó a dominarla hasta convertirla en un apéndice de su cuerpo y gracias al fútbol se alejó de las malas tentaciones que ofrecían las calles de Dakar. Ahora, con 37 años, intenta ayudar a los niños de su país con una escuela de fútbol que tiene muchas carencias y un gran padrino: Vicente del Bosque.

La historia de Lima es muy dura. Es la historia del hijo pequeño de una familia de siete hermanos cuyos primeros recuerdos están asociados a un balón con el que jugaba por las calles del humilde barrio de Parceles Assanies. En las playas de Dakar, esas en las que terminaba el famoso rally, soñaba con ser Okocha, Finidi, Amunike y N’Kono.

THIANE DIOP, LA MADRE QUE COMPRÓ UN BILLETE VENDIENDO CACAHUETES

Su obsesión por el fútbol le llevó a estar 24 horas pegado a un balón con un único objetivo: ser futbolista profesional. Su madre, Thiane Diop, mantenía esa ilusión vendiendo cacahuetes para alimentar a sus hijos. Sólo tenían una comida al día y Diop ahorraba lo que podía para que el pequeño Lima, que recorría 30 kilómetros andando cada jornada para entrenar, pudiera viajar algún día a Europa e intentar hacer realidad su sueño.

Ese día llegó el 12 de junio 1995, cuando tenía 15 años. Lima aterrizó en España legalmente a través de una reagrupación familiar (en Madrid vivían parientes por parte paterna) y tras pagar un billete de 360.000 francos CFA (unos 500 euros), se marchó casi directo desde Barajas a hacerse las pruebas del Atlético de Madrid.

"Hijo, sé el mejor, sé fuerte y no te rindas nunca". Esas fueron las últimas palabras que escuchó de su madre en el aeropuerto de Dakar. Nunca más volvería a verla, moriría de cáncer un tiempo después, mientras estaba en España sin dinero para volver. Y es que Lima convenció a los ojeadores del Atlético de Madrid y entró en el equipo cadete del club rojiblanco.

LA DURA VIDA DE LIMA EN ESPAÑA

"Estaba acostumbrado a jugar descalzo o en zapatillas y me costó un mes acostumbrarme a las botas. Al final, me ficharon", relata a EFE. Lima pasó de cadetes a juveniles y logró marcar 37 goles en su categoría. En 1997 jugó cedido en el Alcobendas, en 1998 fichó por el Consuegra Atlético y en 1999 llamó la atención de Vicente del Bosque y Paco Gracia. Entonces, fichó por el Real Madrid B.

Pero en 1999 estalló el caso Atlético y el juez Manuel García Castellón ordenó la destitución del consejo de administración del club. Además, se intervinieron las oficinas del club y nombraron un administrador judicial. Lima se vio salpicado por un caso de falsedad documental en su contrato y su fichaje definitivo por el Real Madrid se vio truncado. Regresó al Atlético, apenas tuvo minutos y se fue en 2003.

Hasta 2010 intentó abrirse un hueco en equipos de categorías inferiores. Llegó a jugar en el Daimiel de tercera regional y compaginó los entrenamientos con el trabajo de la vendimia que le servía para mandar dinero a su familia en Senegal. La crisis llegó a España, el dinero se acabó y tuvo que volver a su país.

Después de 17 años en España, Lima regresó en 2012 a Senegal como se fue: con las manos vacías. "Se marchó un niño lleno de ilusión aplaudido por las calles por sus malabarismos con el balón y llegó un hombre sin profesión ni suerte ni dinero. En mi barrio no lo entendían, me llamaban fracasado".

SENEGAL: UNA ESCUELA DE NIÑOS QUE DIO SENTIDO A LA VIDA DE LIMA

Lima pasó dos años sin saber qué hacer con su vida. Como cuenta, no tenía "donde caerse muerto". Entonces, aquellas playas en las que un día soñó con jugar en Europa, dieron un sentido a su existencia. Por ellas salía a correr y en ellas se encontraba a niños que no podían ir a la escuela por falta de medios.

"Para ir al colegio deben pagar algo menos de 20 euros al mes. Los que no pueden hacerlo se quedan sin escuela. Yo sólo sabía jugar al fútbol, de manera que fui por la calle reclutándoles para enseñarles y, lo que es más importante, que aprendieran la disciplina de un deporte con vida sana y sin drogas ni tabaco".

"Los veía fumando y haciendo cosas raras. Entonces, los juntaba todos los días para que jugaran al fútbol conmigo. Poco a poco venían más niños. Así fue como empezó todo. Ahora tengo a 90 chavales".

Lima creó una escuela a la que puso un nombre especial: "Escuela de Fútbol Del Bosque". ¿La razón de ese nombre? La respuesta es clara: la generosidad del ex seleccionador de España. "Teníamos problemas de materiales y llamé a Del Bosque. Le pedí que nos mandara materiales de fútbol para unos niños de la calle que no tenían medios. Y, Del Bosque, desde entonces, nos manda muchas cosas".

Para Lima, Del Bosque siempre le ha tratado como a un hijo. Está muy agradecido por su ayuda. De su paso por las categorías inferiores del Real Madrid quedó una buena relación entre ambos. Y ahora, los chicos, gracias Del Bosque, pueden jugar con botas y con ropa que nunca se habían puesto en su vida. Pero no es suficiente. La escuela necesita más ayuda. Pero al tener la nacionalidad española, Lima no tiene derecho a subvenciones por parte del gobierno de Senegal.

Los niños de Lima no tienen un campo donde jugar. Lo hacen en medio de la calle sobre una superficie horrible. Eso, o en la playa. No tienen dinero para pagar un autobús con el que ir a los torneos a los que son invitados en las afueras de Dakar. Y el trabajo diario que hace Lima, lo hace a cambio de nada.

"Después de entrenar algunos me piden 50 céntimos para comer algo por la noche. Y no tengo. A veces se lesionan y no puedo ni tengo para pagarles la recuperación de las lesiones. Llegará un momento que no podré seguir así si no consigo una subvención para los gastos de los chavales. Me daría pena porque están como locos con la escuela de fútbol", relata.

Ese es el sueño de Lima. Ayudar a sus chavales. El suyo hace tiempo acabó, pero ahora quiere ayudar a los demás: "A ver si puede echarme una mano el Gobierno español, una ONG o alguna fundación para financiar el proyecto de una academia con campo de césped artificial en las afueras de Dakar. Y un autobús. No tengo nada. Ningún recurso. Ni tengo otra profesión. Lo único que tengo es entrenar a los niños".

La idea de Lima es ser embajador del fútbol español en África y que su escuela cuente con las instalaciones y material suficiente para sacar a los niños de Dakar de la calle. Sería feliz si alguno triunfara algún día en Europa, aquello que él no logró.

De momento, intenta que otros lo consigan. Sin medios, pero con mucho trabajo y con la única ayuda de Vicente del Bosque. Así es Limamou M’Bengue, el hombre que no ganó ni un euro con el fútbol y que lucha por ayudar a los niños de Dakar. Su felicidad, será la suya. Pero necesita ayuda.