Liderazgo político dominicano una disciplina que agoniza…

Por Jacoba Hasbun

“Un líder es un negociador de esperanzas”.
Napoleón Bonaparte

Para la sociología, el liderazgo no es una simple particularidad personal, sino un rol propio que responde a situaciones sociales determinadas, lo que equivale a decir que el líder existe como resultado de la interacción entre personas que comparten valores, ideas, intereses y propósitos que responden a necesidades políticas, es decir al clima político, a las aspiraciones y a las situaciones sociales y económicas en un momento determinado. Para poder llegar a hablar del liderazgo político nacional tenemos que remontarnos a nuestra historia reciente después de la caída de la dictadura de Rafael Trujillo en 1961. No hay dudas de que el país se encontraba en un limbo político, por una parte, una mayoría acostumbrada a una sumisión total al régimen dictatorial, un pueblo aun pávido por el ambiente de terror que se vivía en el país, pero por otro lado una nueva generación con ideales que visualizaron un camino abierto para la reconstrucción de la sociedad con democracia política, libertades personales y justicia social. Esto constituyó el escenario favorable para el nacimiento de los nuevos lideres que dominarían por mucho tiempo el espacio político dominicano.

El derrocamiento de la dictadura ciertamente no erradicó los múltiples problemas de la sociedad, la situación general creada por la dictadura había neutralizado las manifestaciones individuales de los ciudadanos e indujo que la vida y actividad de los grupos sociales manifestaran un comportamiento servil al caudillo aun después de fallecido. El dominicano en su gran mayoría se identificó con la persona de Trujillo, considerado un hombre de cualidades excepcionales, a quien se seguía con fervor y fanatismo, por miedo o por devoción, subordinándose obedientemente a sus mandatos. Ese comportamiento servil ocasionó que aún predomine en la cultura política dominicana el liderazgo político con rasgos característicos de caudillismo.

En medio del desconcierto y de la incertidumbre que reinaba en ese periodo, Ranfis, hijo primogénito de Trujillo,  asumió la presidencia del país conjuntamente con el  Dr. Joaquín Balaguer como vicepresidente,  no obstante, antes el clima de represión, el pueblo fue tomando conciencia y después de las torturas y del asesinato brutal por parte de Ranfis a los sobrevivientes de la conjura, la expresión del pueblo se alzaba cada vez con más fuerzas en contra del régimen y se fueron sumando protestas cada vez mayores, las cuales indujeron la renuncia de Balaguer y la salida del país de los Trujillo y los participantes del régimen trujillista. En enero de 1962, fue creado un Consejo de Estado, con el fin de preparar la transición hacia el nuevo sistema de gobierno teniendo por prioridad, convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Sustantiva, y así organizar las elecciones generales para elegir los nuevos mandatarios de la nación. Es en este momento histórico de transición hacia la democracia, que surgen los nuevos lideres dominicano, emerge el PRD como una fuerza capaz de cautivar el sentir popular en la lucha contra los restos de la dictadura.

El papel que representó el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en la construcción del sistema democrático-popular del país, es incuestionable, se enarbolo como la principal fuerza política del país bajo el liderazgo del Profesor Juan Bosch, obteniendo el triunfo en las primeras elecciones del postrujillismo en 1962.  Lamentablemente fue derrocado al cabo de siete meses por un golpe de Estado, instaurándose un gobierno de triunvirato apoyado por los militares. Entre las causas del derrocamiento de Bosch, se destaca su falta de comprensión hacia la renuencia del dominicano a los cambios drásticos, además de su marcada obstinación y la pugna con su propio partido y su distanciamiento de los sectores que contribuyeron a su triunfo en las elecciones. Las consecuencias de ese golpe fueron desastrosas, sumergió al país en un desequilibrio político, económico y social, ocasionando que, al cabo de dos años, se produjera un contra golpe militar que degeneró en una revuelta popular y una masiva intervención militar norteamericana.

En 1965 Peña Gómez alcanzó popularidad política cuando, desde una emisora radial, manifestó un acalorado llamado a la insurrección popular a favor del retorno de Bosch. Las fuerzas leales al gobierno de facto contraatacaron, los constitucionalistas, estos fueron derrotados en su insurrección y fue instaurado con la intervención de EEUU un gobierno provisional encabezado por Héctor García Godoy. El gobierno provisional, anunció elecciones generales para 1966. El Partido Reformista, constituido en el 1963, postuló como presidente al Dr. Joaquín Balaguer y a pesar de denuncias de fraude electoral, Balaguer se juramentó como presidente de la República Dominicana en 1966, venciendo al profesor Juan Bosch y al PRD, lo cual evidencia la latente devoción trujillista de una gran parte de la sociedad. El Dr. Peña Gómez continúo trabajando con Bosch en el PRD hasta que éste último, desilusionado por lo que consideraba una línea excesivamente moderada de Peña Gómez y sus partidarios, abandonó dicho partido en 1983, para formar una nueva agrupación, el Partido de la Liberación Dominicana PLD.

Bajo el liderazgo de Peña, el PRD ganó las elecciones presidenciales de 1978 y se mantuvo en el poder por 8 años, luego el Partido Reformista, PRSC, recuperó el poder en el 1986 y lo mantuvo hasta el 1996.  Las elecciones del 1994 fueron tildadas de fraudulentas,  la alianza liderada por el Partido Revolucionario Dominicano ganó las elecciones legislativas, por lo que necesariamente se llegó a un acuerdo conocido como el Pacto por la Democracia, que acortó el período presidencial a dos años, permitiendo la celebración de nuevas elecciones en 1996 en las que Balaguer no se postularía por primera vez desde 1966. Debido a la decadencia política del PRSC no pudo participar en la segunda vuelta, lo que lo obligó a aliarse al PLD en el llamado “Frente Patriótico” que impidió que el Dr. Peña Gómez ganara las elecciones y de ese modo salió electo presidente de la República el Dr. Leonel Fernández.

No hay dudas de que tanto Balaguer, como Bosch y Peña, se constituyeron en los grandes lideres políticos dominicanos, tres figuras influyentes, cada uno de ellos propietarios de un carisma indiscutible, del don de la oratoria, eruditos, de una visión política audaz, conocedores, además, de la idiosincrasia del dominicano, lo que les permitió utilizar la demagogia política para ganar adeptos. El Dr. Joaquín Balaguer, fue una figura polarizante que podría incitar tanto al odio como al amor, fue repetidamente acusado de asesinatos y desapariciones de centenares de opositores de izquierda durante sus gobiernos, no obstante indiscutiblemente marcó su huella sobre el destino nacional, su política económica se basó en el fomento del sector agrario, incentivo de la producción industrial y el estímulo a la inversión extranjera, así como  en la construcción de planes habitacionales, en la infraestructura vial, hidroeléctricas y monumentos. Su modelo de gestión mantuvo una adecuada estabilidad social y económica, pero centralizó todas las decisiones gubernamentales y dirigió los destinos de la nación de una manera hegemónica. Lo que si es cierto y que nadie puede excluir, es que su liderazgo político y su encanto como estadista consumado lo convirtieron en un paradigma en el ámbito americano y cualquier dirigente podría distanciarse del Balaguer político, pero ningún dominicano culto podría resistirse a sentir admiración por el hombre humanista, filólogo, poeta, escritor e intelectual.

Respecto al liderazgo del Dr. José Francisco Peña Gómez, podríamos describirlo como el arquetipo nacional, luchó por las causas más nobles: la democracia, la institucionalidad del país y la justicia social, así como por el respeto a los derechos fundamentales de todos los dominicanos.  Orador por excelencia y con larga historia de lucha política fue el icono inspirador de los desposeídos, utilizó su origen humilde como bandera para aglutinar la gran masa de los desamparados, y podríamos decir que su liderazgo estuvo forjado en defensa de los humildes, de los explotados y marginados, Mientras que el Prof. Juan Bosch fue  un líder coyuntural que surgió como orientador y se desarrolló a partir de una evolución social y humana, con su alto compromiso con los valores y convicciones y con las reglas que los rigen, un hombre íntegro, incorruptible y visionario, que pensó que un cambio social era posible y lucho por años sin llegar a materializarlo.

La perspectiva histórica debe servir para juzgar las conductas de los lideres en cada momento y no cabe ningunas dudas que los grandes lideres persiguieron lo que ellos consideraron sus ideales, equivocados o no, lo cierto es que antepusieron el servicio a la nación al beneficio personal. Después de la desaparición física de los grandes líderes de los principales partidos políticos, Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez y Juan Bosch, en el escenario político hay una seria ausencia de liderazgo, solo el Dr. Leonel Fernández puede ser considerado como el relevo y heredero de la primacía de estos grandes lideres dominicanos,  supo aprovechar el espacio político que le brindaron, y no fue casual, fue debido a la zapata de su formación, a la gran preparación académica e intelectual, a sus dotes de orador y escritor, a su visión de gobernante y a su mentalidad universal. Su legado político, consiste en ser el precursor del rediseño y de las reformas del Estado dominicano, produciendo una reingeniería hacia al Estado Social Democrático, que ha sido la más fructífera hasta la fecha. Entendemos que el Dr. Leonel Fernández pudo casarse con la gloria porque reunía todos los atributos para dejar un legado histórico trascendente, su primer periodo como gobernante fue sobresaliente, no obstante, y es una lástima que sus otros dos periodos fueron salpicados de corrupción y empañaron su gran obra de gobierno, no obstante, a pesar de todo, con sus luces y sus sombras, se constituyó como un gran líder de la historia democrática dominicana.

Los demás lideres que han surgido no hay tenido, ni el poder, ni la fuerza de conexión, ni la visión política, ni el conocimiento, ni la credibilidad, ni la firmeza y ni la autoridad para haberse desarrollado como líderes auténticos. Entre estos podemos mencionar al Ing. Hipólito Mejía, que, a pesar de no ser un gran orador, ni un intelectual, cuenta con un carisma innato pero insustancial, que, aunque inicialmente le granjeó mucha simpatía y por ende muchos seguidores por sus chabacanerías y bromas, pero en el largo plazo y a su paso por la presidencia, su liderazgo se diluyó como edificio sin cimientos. En estos momentos sigue siendo un político imprudente, ilógico y desatinado que llena de encogimiento a la sociedad dominicana. Su legado como presidente fue el sometimiento al país a una de las peores crisis económicas y sociales que reporta la historia dominicana. El caso del expresidente Danilo Medina, un eficaz organizador y estratega de empresas partidistas y electorales, pero sin grandes luces,  fue fruto de un momento histórico y mientras fue gobernante  tuvo la habilidad de crear un vínculo con los campesinos con sus visitas sorpresas y esto le granjeo una fuerte popularidad en el hombre del campo y en las comunidades rurales, es el típico líder que sin ser gran orador, n intelectual ni empático,   a través de utilizar  el contacto directo con las comunidades y el clientelismo político aumento  su popularidad. En los últimos 7 años durante su gestión el país mantuvo un crecimiento económico sostenido al registrar un aumento del producto interno bruto (PIB) de aproximadamente un 7% anual, lo que equivale a un crecimiento acumulado en ese periodo de 46.4%, no hay dudas de la dinamización de la economía y del notable crecimiento de la clase media durante sus gobiernos, no obstante, ese crecimiento no se reflejó de manera equiparable en la reducción de los índices de pobreza.  Todos los aspectos positivos de su gestión quedaron disminuidos ante los serios cuestionamientos de corrupción de familiares y seguidores cercanos y han descendido su popularidad a niveles lamentables.

En cuanto al actual presidente Abinader, nace como un político sin rechazo, dotado de finas maneras, simpático, bien intencionado y podríamos decir que, hasta humilde, pero inexperto e improvisado, sin oratoria y sin firmeza de carácter, surge de manera coyuntural, no hay dudas que recibió el favor de los votos del rechazo hacia Danilo Medina ya desgastado en el poder.  Su falta de conocimiento en asuntos de estado está creando un vacío de gobernabilidad, sus convocatorias a los diálogos no han sido efectivas.  A lo largo de este año, el presidente, ha demostrado su desconexión de la realidad política, económica y social que vive el país, que ha quedado evidenciado en las áreas más neurálgicas como la salud, la educación y el bienestar social. Se ha enfocado en eliminar la corrupción masiva, pero sin analizar las derivaciones disruptivas que un cambio repentino ocasionaría sobre la gobernabilidad. Se han abierto varios casos de corrupción e invertido gran tiempo y sin ningún resultado visible. Se han creado comisiones para reformar la administración pública, pero han sido creadas sin las infraestructuras que respalden sus decisiones, y hasta el momento no hay signos de avances, igualmente hemos visto la necesidad de cambios en algunos sectores, pero cuando se implementan, sin planificación, el resultado es adverso.

En nuestro país por el momento tenemos una decepción generalizada y  un vacío notable de liderazgo político,  y esto está produciendo una ruptura en las relaciones de confianza construidas entre el Gobierno y la sociedad, los líderes políticos son necesarios porque son los genuinos representantes de la comunidad política; son estos los llamados a representar la sociedad en el juego democrático y son los indicados para levantar la voz para denunciar los casos de conducta indebida y fomentar una cultura institucional de transparencia, integridad y rendición de cuentas. La falta de liderazgo se evidencia cuando suceden acontecimientos trascendentales que quedan solapados por falta de una voz que se levante y pida explicaciones antes serias imputaciones, y la oposición, apenas opina y en ocasiones hacen alguna crítica leve.

El liderazgo político nacional entre los buenos y los malos aún mantiene un perfil autoritario, populista y personalista, muy ligados a la estructura partidaria, revestido de endiosamiento y de apego al poder que no facilita el relevo generacional.  Es un hecho que los partidos políticos dominicanos tienen una gran dificultad en resolver la sucesión, la adhesión al poder genera unas dificultades de alternabilidad, y se entorpece el desarrollo de las organizaciones partidarias y de lideres emergentes. Los presidentes dominicanos a excepción del Prof. Juan Bosch, intentaron modificar la constitución para perpetuarse en el poder, esto ocurre por la debilidad histórica de nuestras instituciones públicas, lo cual facilita que el gobierno tenga el control desmedido de varias instancias de poder y entre esta el dominio de la Junta Central Electoral, producto de un sistema en el que la estructura política, social y económica no está bien formada, y donde las normas y los controles son débiles como la institucionalidad.

Esta historia nos deja un resultado preocupante y nos cuestionamos ¿cuáles son los verdaderos motivos que mueven a los lideres políticos? ¿contribuir a la toma de las mejores decisiones o su necesidad de perpetuarse en los sillones de poder de manera irracional? ¿Qué sucede con los lideres políticos que cuando son electos terminan adictos a ese poder? Es muy lamentable porque estas decisiones terminan afectando el conjunto de la sociedad y la expresión libre y democrática de nuestro sistema político.   Lamentablemente en una sociedad capitalista subdesarrollada como la nuestra, el Estado es un medio para la acumulación de riqueza para la elite económica y política, algo similar ocurre con la formación de clientelas políticas en sectores empobrecidos que ofrecen lealtad a cambio de ayuda gubernamental. Tenemos que concluir que la práctica de la política en nuestro país dejo de ser un apostolado de servicio para convertirse en el negocio mas lucrativo de la sociedad, a nivel que la mayoría de las grandes fortunas dominicana han sido amasadas en ese mercado, no encontré palabra mejor para definirlo.

En el transcurso de esta era contemporánea, donde se dio  inicio a un proceso de  convergencia económica entre las economías desarrolladas, las emergentes y las todavía en desarrollo, donde crecieron hasta niveles sin precedentes  el comercio de bienes y servicios y los flujos trasfronterizos de capital, el liderazgo político está influido por las exigencias de un mundo globalizado y por las nuevas tecnologías, lo cual requiere que los lideres posean una visión universal con sensibilidad multicultural y habilidades lingüísticas, y con capacidad para incorporar en la acción de gobierno las demandas vinculadas a situaciones globales.  Concluimos pues que el liderazgo político en la sociedad global implica nuevas habilidades, es tiempo de dar paso a la nueva generación.  El líder político autentico debe advertir la hora de su relevo y como el vuelo de una manada de aves cuando emigran, debe franquear el camino y liderear desde el frente a las que vienen detrás sin competir, solo con la misión de acompañarlas y guiarlas y a pesar de lo incierto del horizonte y demostrar el valor para inspirar a otros a superarlo porque su compromiso es con la sociedad y no consigo mismo.

El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no grite cuando lo pisen

Emiliano Zapata

 

¨Si no estamos dispuestos a pagar un precio por nuestros valores, entonces deberíamos preguntarnos si realmente creemos en ellos¨

Barack Obama

Por Jacoba Hasbún

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