Liderazgo en tiempos de crisis

Por Jesús M. Guerrero martes 21 de mayo, 2019

Inicio este escrito con la siguiente frase de Publilio Siro, cito: “Cualquiera puede sostener el timón cuando el mar está en calma.”

El transcurrir del tiempo ha demostrado que los liderazgos son sometidos a situaciones que los fortalecen o destruyen su impronta. Depende como enfrenten esas coyunturas si podrán marchar al misterio con su legado o desterrados al temible olvido. Podemos rememorar la adversidad, que se presentó durante el mandato de John F. Kennedy con las dificultades provocadas por el fracaso de Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles cubanos. Las cuales hubiesen podido evitar que JFK hubiese caído antes las balas de la intolerancia en Dallas, sin penas ni glorias, de no haber sido que las enfrentará con coraje. Nadie puede negar que JFK sea un referente del liderazgo democrático.

Cito un fragmento del artículo, El liderazgo en tiempos de crisis: El líder local y el líder político en tiempos de crisis: “El liderazgo viene siendo desde tiempo inmemorial una preocupación central de la teoría social y política, y por tanto objeto de estudio para disciplinas como la Psicología, la Sociología y la Ciencia Política.”

También el caso de Churchill que fue descartado y lanzado al olvido por su propio partido, pero como el azar tiene peso histórico. Sus conocimientos bélicos y su singular diplomacia, fue el único que pudo prevenir la amenaza de Hitler y su Alemania Nazi. Con su discurso lapidario ante la inevitable segunda guerra mundial demostró de que material estaba hecho su liderazgo, cito: “No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.”

Los líderes son víctimas de los peores ataques, por el simple hecho de que quienes los adversan manifiestan sus grandes frustraciones ante las derrotas a las que han sido sometidos. Podemos ver el caso de Juan Domingo Perón, al colocarse en los anaqueles de la historia argentina con su golpe de Estado contra Ramón Castillo, para acabar con la década infame en 1945 y en 1946 llega a la presidencia hasta ser derrocado en 1955. Pero, luego de caer era descabellado pensar que podría retornar y contra todo pronóstico, volvió al poder en 1973.

Es un craso error descartar aquellos que han cimentado su liderazgo en la coherencia y que han sido ratificados por el voto popular en varias ocasiones. En nuestra media isla, ocurrió en las elecciones de 1986, se creía que el aura de victoria había abandonado al Dr. Balaguer; sin embargo, obtuvo la victoria y se prolongó durante 10 años hasta 1996. Luego, para las elecciones de 1996 descartaron a Leonel Fernández frente a Peña Gómez y la sorpresa fue que al pasar a la segunda vuelta el ganador fue Fernández, desde ahí su liderazgo se estableció y solo análisis tozudos son incapaces de reconocer su preponderancia política.

Fuera del poder desde el 2012, mantuvo a su partido en el poder rompiendo todo paradigma político en nuestro país. Ha sido sometido a todo tipo de vejaciones y él no las dignifica ni las responde. Lo cual demuestra que águila no caza mosca. Sus opositores solo atacan, pero no conceptualizan, no perdonan que venció a Peña Gómez, tampoco que los venció durante su tristemente célebre gobierno 2000-2004, que los mantuvo fuera del poder en el 2008 y que en el 2012 no actuó como tradicionalmente han actuado los políticos dominicanos, al ceder el poder a un sucesor de su propio partido y de esta forma les arrebató de las manos el triunfo.

Cito otro fragmento del artículo, El liderazgo en tiempos de crisis: El líder local y el líder político en tiempos de crisis: “En el ejercicio del liderazgo político confluyen dos dimensiones que se complementan mutuamente: una subjetiva y otra objetiva. La subjetiva hace referencia a las capacidades del individuo; la objetiva se refiere a la realidad que lo rodea, integrando de manera conjunta tanto los problemas como las necesidades de la sociedad en la cual se encuentra inmerso. La firmeza entre las capacidades que presentan el líder y las condiciones tanto históricas como actuales en las que actúa, es determinante. En el liderazgo local y político contemporáneos confluyen los valores sociales vigentes y las capacidades personales para encarnarlo.  El líder debe poseer la habilidad y las condiciones para actuar al servicio de los fines de la sociedad, de lo que dependerá que ese liderazgo sea legítimo y eficaz.”

Una de las principales características del liderazgo es que al salir de la cobija que es la sombra del poder, porque cualquiera se puede creer “líder”, mientras maneja una cartera estatal; sometido a todo tipo de apóstrofes, sin ningún tipo de reparo de parte de los contrarios y nunca rebajarse a responder, simplemente seguir caminando para lograr los objetivos. Citando a Churchill: “Nunca llegaras a tu destino si te paras a tirar piedras a cada perro que ladra.”

Curiosamente y como exprese al principio, el azar tiene peso histórico, tal cual 1996, los adversarios descartaban al Presidente Fernández; erróneamente, el resentimiento que provoca el sabor amargo de la derrota, hace que sus emociones les provoquen amnesia selectiva y olviden las elecciones internas de 1993, 1995, 2004 y 2007, como también las presidenciales de 1996, 2004, 2008 y 2012 y como este presidente invicto, los derrotó siendo candidato o en su rol de presidente del PLD.

Constituido en el único equilibrio democrático, habilitado por la Carta Magna y sin contrincante real a lo interno ni externo. Es necedad proferir epítetos, que no se sostienen en la boca de quienes los esgrimen. Quien fuese catalogado por Bosch como una mina de oro, y eventualmente de diamantes por el Secretario General de su partido, fue quien escaló los resortes del poder para llevar al PLD al Palacio Nacional. Es imposible negar la percepción de victoria que tiene Leonel Fernández, porque la ha construido triunfo tras triunfo.

Cito un fragmento del artículo, ¿Cómo lanzar una candidatura para lograr mayor impacto en la mente del votante?, autoría de Daniel Eskibel: “Muchos errores abundan en el lanzamiento de candidaturas. Muchos creen que es solo el comienzo. Que simplemente hay que largar la carrera a como dé lugar. Pero olvidan que no es solo el comienzo. Es nada menos que el comienzo. Cuando el candidato es nuevo ocurre algo inevitable, casi obvio: la gente no lo conoce y nadie vota a un candidato desconocido. Peor aún: nadie habla de él. Por lo tanto el círculo vicioso del desconocimiento se alimenta a sí mismo. Ahí está el gran desafío del lanzamiento de un candidato: romper el muro de silencio. Romper la invisibilidad. Comenzar a existir en la mente del votante. Un tema. Esa es la clave: identificar al candidato con un tema. No con un tema político. Con un tema sentido por la gente. Algo que la preocupe. Un problema real que la gente esté viviendo. Una necesidad importante. Insisto: no política sino un problema de la gente.”

Todo dominicano conoce a Leonel Fernández y nadie puede negar su calidad de líder, saben de sus victorias. Lo apoyan o no, esto es algo común, preocupante es cuando los candidatos no generan rechazo y su aceptación es pasiva; es decir, no generan nada y quienes aspiran a la presidencia y no alteran las fibras sentimentales de los electores, solo los espera el fracaso.

Concluyo con la siguiente frase de Sun Tzu, cito: “Un líder lidera dando ejemplo, no por la fuerza.”

Por; Jesús M. Guerrero

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